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"Una cajita dentro de un cuaderno” vuelve a escena para homenajear a Alicia Durán

La obra, basada en un cuento de Humberto Costantini y dirigida por la recordada actriz, directora y docente platense, tendrá dos funciones en el Pasaje Dardo Rocha. El reestreno reúne nuevamente a buena parte del elenco original y recupera una puesta que aborda el deseo, los mandatos sociales y el amor entre dos mujeres.

Diez años después de su estreno, “Una cajita dentro de un cuaderno” vuelve a escena en La Plata. La obra, basada en un cuento del escritor argentino Humberto Costantini y con adaptación, traducción teatral y dirección de Alicia Durán, tendrá funciones los domingos 11 y 25 de octubre, a las 20, en la Sala A del Pasaje Dardo Rocha.

El regreso tiene además un significado especial para el elenco: se trata de la última obra dirigida por Durán, una figura fundamental del teatro independiente platense, fallecida en noviembre de 2022. Por eso, estas nuevas funciones son asumidas como un homenaje y, al mismo tiempo, como una manera de mantener vivo el trabajo y la mirada artística que dejó en varias generaciones de actores y actrices de la ciudad.

La historia transcurre entre fines de los años 50 y principios de los 60, en una fábrica donde la mayoría de las trabajadoras son mujeres. Allí, Stella establece un vínculo con una compañera, La Piru, una mujer marcada por los prejuicios y los estigmas de su entorno.

A partir de esa relación, la obra pone en escena la tensión entre el deseo y el deber ser. Stella se enfrenta a aquello que quiere vivir y a los mandatos sociales, familiares y morales que determinan qué puede o no puede hacer una mujer en una sociedad atravesada por una mirada conservadora.

“Esta obra narra la problemática del deber ser y lo que quiere ser o hacer, el personaje principal de Estela, que pone en foco esa situación y por el contexto y los mandatos no puede. Está todo el tiempo esa tensión entre lo que a ella le gustaría hacer y lo que puede o la dejan”, explicó Nahuel Ortíz, integrante del elenco.

El actor, director y dramaturgo también señaló que el conflicto excede la relación entre los dos personajes: “En principio la obra trata un tema universal como el amor, pero lo trata según la época. Lo particular es la forma en que aborda la relación de amor, amistad y compañerismo entre dos mujeres en una fábrica, y el conflicto interno que tiene Estela consigo misma al encontrar ese amor en otra mujer”.

En ese sentido, Costantini construyó un relato que, según Ortíz, resultó particularmente adelantado para su tiempo. El cuento fue escrito en los años ‘70 y la puesta llegó a escena en 2016, antes de la masificación de muchos de los debates y discursos vinculados con las cuestiones de género que atravesaron los años siguientes.

“La obra la estrenamos en 2016, previo a la ola feminista y a toda esa reivindicación que sucedió por esos años. Todavía no había tantas obras ni tantos discursos alrededor de estas cuestiones de género, por eso creo que en ese momento resultó también bastante adelantada”, recordó.

Pero para el elenco, la obra no se reduce a una historia de amor entre dos mujeres. “Más allá de hablar del amor entre dos mujeres, la obra habla del amor en sí mismo, del amor que merece ser vivido y que muchas veces es la razón para llevar adelante una vida”, sostuvo Ortíz.

Diez años después

“Una cajita dentro de un cuaderno” tuvo su estreno hace una década y durante cuatro años realizó numerosas funciones en distintos espacios teatrales de la ciudad. El año pasado volvió a escena en Espacio 44 y ahora emprende este nuevo reencuentro con el público en el Pasaje Dardo Rocha.

Para Ortíz, volver a trabajar sobre la obra implica también reencontrarse con una parte importante de la propia historia del grupo.

“Para nosotros es un lindo reencuentro con personas con las que hemos compartido todo el proceso de construcción de la obra, que duró más de tres años, con quienes compartimos muchas cosas, además del tiempo que la obra estuvo en escena”, contó a Cacodelphia.

Y agregó: “Diez años después somos actores diferentes, entonces este reestreno tiene el condimento de encontrarnos más grandes y quiero creer que mejores actores y actrices”.

La puesta combina literatura, teatro, música, expresión corporal y lenguaje pictórico. Su construcción demandó casi tres años de investigación y trabajo colectivo, una característica que también se refleja en el numeroso elenco y en la presencia de música ejecutada en vivo.

“Tuvimos un proceso de tres años de investigación, de búsqueda del material, de convocar a diferentes artistas que nos ayudaron con la parte coreográfica y tuvimos la suerte de contar con dos músicas, Noelia García y Rocío Martínez, quienes compusieron la música de toda la obra y quienes ejecutaron los instrumentos en vivo”, recordó Ortíz.

Para esta nueva etapa, buena parte del elenco original vuelve a encontrarse, aunque la formación incorpora nuevos actores y músicos.

El elenco está integrado por María Nazaria Cesini, Ely Di Francesco, Fiorella Doglia, Mariana Ercoli, Adriana Llamazares y Nahuel Ortiz. La dirección de actores está a cargo de Pilar Manitta. La música fue compuesta por Noelia García y Rocío Martínez, con ejecución en vivo de Chiara Amaolo, Agustín Nahuel Lara y María Emilia Natali. La escenografía y la iluminación corresponden a Gabriela Díaz, el vestuario a Julieta Iribe y la asistencia técnica a Mili Cesini.

La huella de Alicia

En el centro de este reestreno aparece inevitablemente la figura de Alicia Durán. Actriz, directora, docente y abogada, Durán fue parte de una generación que tuvo un papel destacado en la reconstrucción del teatro independiente platense después de la última dictadura militar.

Ortíz la conoció como docente en la Escuela de Teatro de La Plata, al igual que buena parte de quienes integran el elenco. Ese vínculo pedagógico se transformó luego en una relación artística y de amistad.

“Alicia fue docente del último año de la Escuela de Teatro. Quienes formamos parte del elenco todos pasamos por la escuela y en el último año nos encontrábamos con Alicia. Era espectacular encontrarte con ella, porque te abría el panorama estético de una manera impresionante”, recordó.

Para Ortíz, una de las características más fuertes de Durán era su capacidad para estimular la búsqueda artística de sus alumnos: “Tenía muchas cualidades artísticas y una gran visión de lo que quería llevar adelante cuando se ponía al frente de una obra. Eso generó en muchos de nosotros un gran impacto”.

Años después, varios de esos alumnos continuaron trabajando junto a ella. De ese vínculo surgió también la búsqueda que desembocaría en “Una cajita dentro de un cuaderno”.

El grupo había comenzado a investigar la obra de Costantini, un autor cuya producción había quedado relegada y silenciada durante la dictadura. A partir de una recomendación llegaron al cuento que finalmente se convertiría en la obra teatral.

“Con Alicia conocíamos algo de esa literatura y encontramos algo interesante. En principio comenzamos a trabajar una novela de él, hasta que, por medio de una recomendación muy querida, llegamos a este cuento que entre todos comenzamos a trabajar y empezamos a traducirlo, con toda la gran habilidad que tenía Alicia para la composición escénica y toda su imaginación”, relató Ortíz.

La experiencia dejó una marca profunda en el grupo. La obra recibió premios y realizó giras, pero sobre todo quedó asociada a la última etapa de trabajo compartida con Durán.

“Todos estamos muy felices de haber compartido esa última obra con ella”, afirmó Ortíz.Por eso, el reestreno no busca solamente recuperar una obra. También intenta prolongar una forma de entender el teatro y el trabajo colectivo.

“Alicia sigue estando entre nosotros, hay muchísimo de ella en la obra. Las decisiones que vamos tomando, como que se incorpore gente al elenco, las tomamos teniendo en cuenta lo que Alicia nos enseñó, como docente, amiga y directora”, expresó.

“Estamos atravesados por ella. Cuando estamos en escena llevando adelante las funciones, Alicia también está”, dijo Ortíz.

Las funciones de “Una cajita dentro de un cuaderno” serán los domingos 11 y 25 de octubre a las 20, en la Sala A del Pasaje Dardo Rocha, ubicado en calle 50 entre 6 y 7 de La Plata. Una oportunidad para volver sobre una obra que habla del amor, los prejuicios y los mandatos de una época, pero también para recuperar la huella de una mujer que dejó una marca profunda en el teatro independiente de la ciudad.

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