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Alejandro Guyot y un tango que vuelve a mirar la ciudad desde el presente

Cantor, poeta, docente y escritor, presenta “Gualicho de Tango”, un disco de siete canciones que reúne composiciones de autores contemporáneos y vuelve a poner en primer plano la guitarra y la voz. Después de una extensa experiencia en Europa, donde participó de una nueva puesta de “María de Buenos Aires” y grabó junto a distintos músicos, Guyot habla de un tango que sigue buscando nuevas formas para contar la ciudad, sus márgenes, sus personajes y sus conflictos.

Alejandro Guyot es una de esas voces que desde hace décadas vienen pensando y haciendo el tango desde el presente. Desde los primeros años de “34 Puñaladas”, luego “Bombay Bs. As.”, hasta su recorrido solista, su trabajo como cantor siempre estuvo atravesado por la poesía, la literatura y una mirada urbana que se aleja de cualquier postal complaciente de Buenos Aires.

Después de “La guerra es adentro”, su primer disco solista, llega ahora “Gualicho de Tango”, un álbum de siete canciones que Guyot eligió interpretar porque pertenecen a compositores que están escribiendo el tango de este tiempo. Marisa Vázquez, Juan Serén, Guido Iacoppetti y los Cinzarazi forman parte de un repertorio que, según el cantor, logró atraparlo desde la primera escucha.

“Lo que me fue ocurriendo con estos tangos fue justamente que me engualicharon la oreja. Son tangos compuestos por colegas. Hay varios de Marisa Vázquez, que es una gran cantora, compositora y letrista; hay un tango de Guido Iacoppetti que se llama ‘Felicidad’, otro de Juan Serén y otro de los Cinzarazi, que son Juan Cinza y Gino Arazi”, contó Guyot.

La elección de las canciones tuvo que ver, sobre todo, con aquello que encontró en ellas. Son composiciones que hablan de bares, barrios, soledades, violencia, amores y personajes que aparecen lejos de las imágenes más conocidas de la ciudad. “Son canciones que desde la primera vez que las escuché me llamaron la atención por la belleza, por la poética y por la temática que abordan”, explicó.

Entre esas historias aparece “En este bar”, de Marisa Vázquez, situada en un boliche donde circulan distintas sustancias, amores contrariados y personajes que sobreviven en los márgenes. Otro de los temas, compuesto por Vázquez y Mariano Pini, recupera un caso de violencia institucional y gatillo fácil ocurrido en Zavaleta. Guyot decidió cerrar el disco con esa canción, después de un recorrido que considera luminoso, para volver de golpe a una realidad más dura.

La elección también recupera una característica histórica del género. Para Guyot, el tango siempre tuvo la capacidad de registrar aquello que ocurre en la ciudad y convertirlo en canción. “El tango siempre pretendió ser un fiel testigo de lo que se vivenciaba en la ciudad”, sostuvo. Y encuentra en esa capacidad de síntesis una de las razones de su vigencia, porque el género puede contar en pocos minutos las penas, las nostalgias, las historias de amor y también “las miserias de la vida cotidiana” que suceden en los márgenes.

En ese sentido, recupera una idea de Osvaldo Pugliese que definió al tango como “el libro de quejas del arrabal”. Para Guyot, esa definición sigue teniendo actualidad porque el género continúa funcionando como una forma de narrar aquello que sucede alrededor y que muchas veces queda fuera de otros relatos.

A Marisa Vázquez la conoció durante los comienzos de “34 Puñaladas”, en una presentación en la Fábrica IMPA. Vázquez se presento como cantora y abogada penalista y le ofreció contarle algunas historias carcelarias. Después de aquella presentación compartieron una noche en el boliche de Roberto y comenzaron una amistad. “Sus tangos tienen mucha calle, me gustaron mucho y este disco es como un pequeño homenaje dedicado a ella, porque de siete tangos que grabé, cuatro son de ella”, contó Guyot.

Ese vínculo con distintas miradas aparece también en la manera en que el cantor piensa el nuevo material. “Gualicho de Tango” busca recorrer una ciudad contemporánea a través de autores que tienen formas muy diferentes de escribir. Juan Serén, explicó, trabaja desde lo fragmentario y las metáforas; Vázquez construye historias que pueden pasar del amor imposible a la denuncia de la violencia policial; y los Cinzarazi aportan una mirada que combina lo metafísico y lo barrial.

“Yo quería meterme dentro de esas miradas y en esos mundos y la manera que encontré fue posicionarme exclusivamente en el lugar del cantor, darle voz a esos tangos”, explicó.

Para Guyot, esa decisión también significó encontrarse con una manera diferente de interpretar. El cantor relaciona el nuevo material con “Música de patio”, el disco que grabó hace doce años junto al guitarrista Darío Barozzi y que reunía tangos del siglo XX. Allí había encontrado una determinada dulzura melódica y poética que también apareció en estas nuevas composiciones.

En “Gualicho de Tango”, esa característica le permitió correrse de una zona estética que reconoce como más habitual en su obra. “En este disco encontré una belleza y una dulzura en las melodías que no venía encontrando en mis trabajos anteriores, ya sea en Bombay Bs. As. como en mis discos solistas”, dijo.

Canciones como “Felicidad”, de Guido Iacoppetti, “Retazos”, de Juan Serén, “Metafísica y barrial”, de los Cinzarazi, y “Gualicho de luna”, por ejemplo, le permitieron descubrir otra manera de poetizar. “Es bastante distinta a la que vengo trabajando, que es más ácida, más dark, entonces me pareció interesante correrme de esa oscuridad”, explicó.

El disco vuelve además a un formato esencial del tango canción. Voz y guitarra ocupan el centro de la propuesta y Guyot buscó que ese despojamiento permitiera escuchar con claridad cada elemento de las composiciones.

“Para mí era la posibilidad de ir al ADN de la canción, al formato mínimo del tango canción, que es la guitarra y la voz. Es un formato íntimo donde se escucha perfectamente la guitarra con todas sus melodías, sus arpegios, las armonías que va presentando la canción. De ese modo pensé que podía descubrir el genoma que estaba oculto en la canción sin buscarle demasiadas vueltas”, expresó.

Para llevar adelante esa búsqueda convocó a guitarristas como Pedro Cecchi, Alejandro Bordas y Kalen Ortiz, a quienes destaca por la calidad de sus trabajos. También participa Jessica “Jessi” Leventoux, a quien Guyot conoce de su tarea docente en la EMPA. La cantante, a quien define como una artista de personalidad vocal e interpretativa muy fuerte, comparte con él “Gualicho de tango”, la canción que terminó dándole nombre al álbum.

La relación entre distintas voces y formas de acercarse al género también aparece en su mirada sobre el tango contemporáneo. Guyot entiende que la diversidad no es un problema para el género, sino una de sus características históricas.

“Cada compositor, compositora, cantor tiene una mirada distinta y una sonoridad distinta y un acercamiento distinto al género que no hace otra cosa que enriquecerlo porque va abriendo toda una paleta y un abanico de posibilidades. Si fuera todo uniforme sería bastante aburrido”, opinó.

Para explicar esa diversidad recordó distintas etapas de la historia del tango, desde Corsini y Gardel acompañados por guitarras hasta las primeras orquestas típicas, Troilo, Salgán o Piazzolla. “Siempre fueron identidades muy fuertes, voces interpretativas y estéticas muy claras y está bueno que esa diversidad siga existiendo”, afirmó. Y resumió esa posibilidad en una idea sencilla: “El tango ofrece un montón de posibilidades, un montón de miradas diferentes”.

Ocho meses entre Europa, Piazzolla y nuevas grabaciones

La llegada de “Gualicho de Tango” coincide con el regreso de Guyot de una extensa experiencia europea. Durante ocho meses pasó por Alemania, Francia, Barcelona, Austria y otros destinos, en una gira que combinó conciertos, grabaciones y una nueva puesta de “María de Buenos Aires”, la operita de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer.

En Düsseldorf participó de una nueva puesta de la obra en la Deutsche Oper am Rhein, donde interpretó al Duende, el personaje masculino que acompaña y narra buena parte de la historia. Guyot destacó especialmente el carácter actoral y físico de aquella experiencia.

“En Alemania realizamos una nueva puesta en escena de “María de Buenos Aires”, y fue muy actoral, en la que la cuestión física estaba muy presente y la cuestión escénica fue alucinante. Yo desempeñaba el rol del Duende, que es el solista masculino que va contando toda la historia”, recordó.

El viaje también incluyó grabaciones. En Barcelona trabajó junto a la pianista mendocina Elbi Olalla, radicada allí desde hace varios años, para un nuevo volumen de “Piano canción”. En París grabó con el Quinteto del Plata, integrado por músicos argentinos residentes en Francia y dedicado al repertorio de Piazzolla.
La experiencia con el quinteto significó además un acercamiento nuevo para Guyot, que nunca había realizado un repertorio completo dedicado exclusivamente al compositor. “Grabar con el quinteto estuvo buenísimo. No había tenido la experiencia de cantar ni hacer un repertorio exclusivamente sobre Piazzolla”, contó.

Ese trabajo le permitió encontrarse con algunas de las combinaciones más particulares de la obra piazzolliana, como “Jacinto Chiclana”, con poesía de Jorge Luis Borges, o “El títere”, una historia atravesada por la figura de un malevo. “Está bueno esa conjunción de tangos cantados donde se juntan monstruos como Borges con Piazzolla, Horacio Ferrer con Piazzolla o Eladia Blázquez con Piazzolla”, señaló.

Durante esos meses también realizó conciertos en distintos países junto a Olalla, el Quinteto del Plata y la bandoneonista Carmela Delgado. “Prácticamente lo que va del año estuve en Europa. Regresé en agosto, fue una gira muy larga y alucinante, muy cansadora por todos los viajes internos”, resumió.

Una de las cosas que más lo sorprendió durante ese recorrido fue la presencia de Piazzolla en Europa. Guyot contó que allí existe un interés muy fuerte tanto por su obra instrumental como por “María de Buenos Aires”, que se representa con frecuencia.

“En Europa son tremendamente fanáticos de Piazzolla. Es increíble la cantidad de versiones de esa obra que se hacen por año en Europa, algo que por acá no ocurre”, señaló. En ese sentido planteó que parte de la diferencia puede estar relacionada con la percepción que existe en Argentina sobre la ópera y con la idea de que se trata de un lenguaje destinado a un público especializado.

En Europa, en cambio, la recepción es diferente. “Por allá Piazzolla es palabra mayor”, afirmó. Y lo resumió de manera todavía más contundente al referirse a su dimensión internacional: “Piazzolla es uno de los compositores más interpretados en todo el mundo”.

El Indio Solari y una influencia que también llegó al tango

Durante su estadía en Europa, Guyot también recibió una noticia que lo atravesó especialmente. Se enteró de la muerte del Indio Solari mientras estaba en una función de “María de Buenos Aires”. La noticia apareció en su teléfono durante el intervalo y, según contó, la recibió como un golpe inesperado.

“Estaba en una función y en el intermezzo, que está dividida la ópera en dos actos, abrí de casualidad el celular, vi la noticia y quedé pasmado. Si bien se sabía que estaba enfermo, nosotros lo teníamos como un inmortal y lo seguirá siendo. No me lo esperaba”, recordó.

Al regresar al departamento donde se alojaba, buscó refugio en la música. “Fue realmente terrible para mí. Cuando regresé al departamento donde estaba me puse a escuchar en continuado los discos de los Redondos y de los Fundamentalistas y distintas versiones que se hicieron desde el tango”, dijo.

La reacción también estuvo acompañada por una observación sobre la dimensión particular que tiene el fenómeno ricotero en Argentina. Guyot sostiene que se trata de una experiencia difícil de explicar fuera del país, aunque durante su viaje encontró algunas referencias en medios franceses y alemanes.

“Fue un fenómeno exclusivamente fronteras adentro, casi inentendible para el resto del mundo. Sin embargo, vi noticias aisladas en Francia y en Alemania contando sobre su historia, destacando ese fenómeno”, relató.

También encontró grupos que homenajean la obra del Indio y de Los Redondos en París y Barcelona. “He visto algunos grupos que homenajean la obra del Indio y de Los Redondos en París y en Barcelona, gente que se emociona con esas músicas y convoca a muchos argentinos”, contó.

Para Guyot la influencia del Indio también puede rastrearse entre quienes están escribiendo el tango contemporáneo, no solamente desde la música, sino desde la poesía y una determinada manera de pensar la producción artística.

“El Indio fue una de las grandes influencias sin duda para los nuevos compositores del tango, en su cuestión estética, poética, musical, pero también en esa filosofía de la autoproducción, de la independencia total”, sostiene.

En esa frase se cruzan buena parte de los caminos que Guyot viene recorriendo desde hace décadas. El tango como canción urbana, como poesía y como testimonio de una época; la independencia como forma de producción; la ciudad y sus márgenes como materia narrativa; y una tradición que no permanece detenida en el pasado, sino que continúa transformándose a partir de nuevas voces.

“Gualicho de Tango” aparece así como otro capítulo de ese recorrido. Un disco que recupera la intimidad de la guitarra y la voz para entrar en canciones escritas por otros y encontrar allí nuevas maneras de decir. Un tango que, para Guyot, sigue teniendo la capacidad de mirar la ciudad, escuchar sus historias y convertirlas en canción.

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