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Premios Tango Siglo XXI: el mapa de una escena que crece por fuera de la industria

Con 187 discos editados en un año, el 20 de mayo se realizará una nueva edición esta premiación impulsada por periodistas y gestores culturales. Busca visibilizar la enorme diversidad de la música ciudadana contemporánea. Entre nuevas generaciones, milongas, orquestas escuela y artistas independientes que ya no esperan la validación de la industria, el tango atraviesa un momento de expansión, renovación y resistencia cultural.

El próximo 20 de mayo, desde las 19, el espacio Hasta Trilce, en el barrio de Boedo, volverá a convertirse en uno de los puntos de encuentro centrales del tango contemporáneo. Allí se realizará una nueva edición de los Premios Tango Siglo XXI, una iniciativa impulsada por los periodistas y gestores culturales Andrés Valenzuela, Ximena Pascutti y Nacho Villabona, que este año reunió nada menos que 187 discos editados durante 2025.

La cifra sorprendió incluso a los propios organizadores y terminó funcionando como una radiografía del presente del tango. Un escenario donde conviven nuevas tecnologías de producción, circuitos independientes, artistas jóvenes, formatos híbridos y una escena que parece haber dejado atrás la necesidad de la validación industrial para construir sus propios espacios de circulación.

“La necesidad de crear estos premios era una idea que ya circulaba desde hacía tiempo en el ambiente del tango, especialmente entre quienes nos dedicamos a difundirlo. Después de muchos años de sostener esa inquietud, tomamos la decisión de concretarlo”, explicó Andrés Valenzuela.

La ceremonia incluirá 14 categorías —entre ellas Disco Solista Instrumental, Disco Electrotango, Disco Tango Canción, Disco Cantor o Cantora y Nuevas Tendencias— además de distintas menciones especiales. Tanto las categorías como las nominaciones fueron definidas por un jurado de preselección integrado por periodistas y especialistas del ámbito, entre ellos Gabriel Plaza, Flavia Angelo, Facundo Arroyo, Mariana Fossati, Gabriel Cocaro, Paula Sterczek, Nacho Babino, Irene Amuchástegui, Pablo Vázquez, Hernán Astudillo y Mariano Suárez.

“El jurado de preselección estuvo coordinado por Nacho Villabona, quien ya había cumplido ese rol el año pasado. Desde el primer momento tuvimos la política de que las categorías fueran definidas por colegas a quienes admiramos y respetamos”, señaló Valenzuela. “Siempre me gustó pensar estos premios como una construcción vinculada al tango en su conjunto. Circunstancialmente los estamos organizando nosotros porque había un espacio vacante, pero cuando aparecen tantas miradas en paralelo se empieza a construir una mirada mucho más amplia y representativa de lo que está pasando en el género”, dijo a Cacodelphia.

Lejos de la idea repetida de un tango encerrado en la nostalgia o limitado a pequeños circuitos turísticos, los premios exponen un panorama mucho más complejo y dinámico: "Que se hayan editado 187 discos en un año es una locura”, afirmó Valenzuela. “Hoy es cada vez más fácil grabar de manera casera y ya no se necesita la estructura de una discográfica. Con acceder a un distribuidor digital y subir los masters ya tenés un disco circulando”.

Pero el fenómeno no se explica solamente por cuestiones tecnológicas. Para Valenzuela, el tango atraviesa un proceso de maduración generacional que comenzó hace más de dos décadas y hoy muestra nuevas ramificaciones. “Estamos asistiendo a la madurez y la eclosión de una tercera generación de artistas del Tango del Siglo XXI”, sostuvo. En esa genealogía aparecen nombres pioneros como El Arranque, Esteban Morgado, La Chicana y Orquesta Típica Fernández Fierro, grupos y artistas que abrieron nuevas formas de entender la música ciudadana después de los años noventa.

“Cuando comenzó esta movida los músicos no tenían tantas referencias ni tantos maestros a quienes recurrir, porque la transmisión generacional de los yeites del tango se había cortado. Mucha gente hizo un enorme esfuerzo para reconstruirla”, explicó.

En ese sentido, el crecimiento de las orquestas escuela aparece como una de las claves del presente tanguero. “Hoy existen cientos de orquestas escuela además de la Orquesta Escuela de Tango Emilio Balcarce. Muchas universidades tienen su propia orquesta escuela y también hay proyectos privados independientes. Todo eso generó un semillero enorme del que vienen surgiendo muchísimos artistas desde hace años”, afirmó.

Los Premios Tango Siglo XXI también buscan correrse de una mirada cerrada o tradicionalista del género. Algunas de las categorías nuevas reflejan justamente las transformaciones internas del tango contemporáneo. “La idea de los premios es reflejar lo que realmente está pasando en el tango”, señaló Valenzuela. Por eso este año se incorporó una categoría dedicada a discos en vivo, donde aparecen nominados La Chicana, Quiero 24, Alfredo Piro y Tanghetto.

También se sumó la categoría “Invocación”, destinada a trabajos conceptuales y discos homenaje. “Muchas veces esos materiales terminaban mezclados dentro de categorías generales. Acá la propuesta tiene una identidad más clara y además nos permite ampliar el panorama de lo que está pasando en el tango”, explicó.

Más allá de la ceremonia, el proyecto busca intervenir en otro problema central del tango contemporáneo: la circulación y la difusión. “Muchas veces se repite el lugar común de que el tango no tiene difusión, pero nosotros trabajamos con más de cien periodistas especializados”, sostuvo Valenzuela. “Quizás el propio ambiente del tango no siempre le presta atención a todo ese trabajo. Es cierto que los medios más mainstream o el prime time televisivo no le dan al tango el espacio que merecería, pero eso no significa que no exista una enorme red de difusión y compromiso alrededor de esta música”.

Para el periodista, el crecimiento del tango independiente también obligó a repensar las formas de comunicación. “Hoy los artistas están tratando de hacerse cargo de su propia difusión, pero a veces hay muchísima energía puesta en Instagram y en conseguir algunos likes que no necesariamente llenan una sala ni alcanzan para sostener el trabajo artístico”, reflexionó. “Falta entender que hacer prensa o redes no significa dejar de hacer otras cosas: son procesos complementarios”.

Ese nuevo escenario convive con otra transformación silenciosa: la aparición de jóvenes que llegan al tango sin vínculos familiares previos y sin nostalgia heredada. “En la milonga que organizo empezaron a aparecer chicos de veinte años que llegan simplemente porque les interesa la danza”, contó Valenzuela. “Eso demuestra que hay una nueva generación conectándose con el tango”.

En tiempos atravesados por el aislamiento, las pantallas y la fragmentación social, el organizador entiende además que la milonga y el abrazo tanguero funcionan como una forma de resistencia cultural. “El tango te acerca a otras personas. Mucha gente siente que necesita justamente eso”, dijo. “Cuando bailás no estás solamente con vos mismo: también bailás con la otra persona y con la música. Eso implica escuchar constantemente y tener buena parte de tu atención puesta en el otro y en el entorno. Y eso, en estos tiempos, no me parece algo menor”.

La ceremonia del 20 de mayo volverá así a reunir discos, artistas, periodistas, gestores culturales y públicos diversos alrededor de una misma idea: que el tango contemporáneo no sólo sigue vivo, sino que atraviesa uno de sus momentos de mayor expansión creativa, con nuevas generaciones, nuevas formas de producción y una escena independiente que continúa creciendo por fuera de las lógicas tradicionales de la industria cultural.

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