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Cultura x la Memoria, un colectivo comprometido con el arte y con la historia

El espacio impulsado por la docente y ceramista Romina Betsabé La Rosa nació hace dos años en Berisso y ya reúne a más de cien artistas de distintas generaciones y disciplinas. Con muestras atravesadas por la memoria, la verdad y la justicia, el colectivo busca llevar el arte a escuelas, barrios y espacios donde “generalmente no llega”.

Lo que comenzó como una experiencia íntima y personal terminó convirtiéndose en un colectivo artístico que hoy reúne a más de cien personas entre docentes, estudiantes y artistas independientes. “En octubre se cumplirán dos años del nacimiento de ‘Cultura x la Memoria’, y también de aquella primera exposición colectiva que realizamos con la muestra ‘Identidad’”, recordó Romina Betsabé La Rosa, profesora de artes visuales con orientación en cerámica y fundadora del espacio cultural nacido en la ciudad.

La historia del colectivo comenzó cuando La Rosa se acercó a la Secretaría de Derechos Humanos de la ciudad y recibió la propuesta de exhibir algunas de sus obras en el Centro Cultural Malvinas. A partir de allí convocó a Marina Mac Dougall, ex docente suya, y juntas comenzaron a imaginar una muestra colectiva.

“Pensábamos que apenas íbamos a ocupar la sala más chica del Centro Cultural Malvinas, pero terminamos llenando la Sala A y no lo podíamos creer”, contó. Aquella primera experiencia reunió a 80 artistas de distintas disciplinas y abrió el camino para nuevas exposiciones como “Memoria”, “Democracia” y, este año, “Arte x la Memoria”, en el marco de los 50 años del golpe.

Desde entonces, Cultura x la Memoria creció no solo en cantidad de integrantes, sino también en diversidad artística y generacional. En las muestras conviven la fotografía, la pintura, el collage, la cerámica, el arte textil, las esculturas, las instalaciones, el grabado, la ilustración, el arte digital y la música. También participan niños y niñas de 8 y 9 años junto a adultos mayores que vivieron la dictadura.

“Los más chicos suelen contar la historia desde los colores, pintando por ejemplo los pañuelos de las Abuelas. En cambio, muchas personas adultas mantienen una estética más oscura porque todavía cargan con esa experiencia”, explicó a Cacodelphia. A su vez, destacó que existe una generación más joven que se inclina hacia un arte contemporáneo y colorido, generando una convivencia de miradas que, para la coordinadora, constituye una de las mayores riquezas del colectivo.

La convocatoria para participar de las muestras permanece abierta y gira siempre alrededor de los ejes de memoria, verdad y justicia. Cada artista presenta un formulario y una fundamentación de su obra, que luego es evaluada por el colectivo. Pero más allá de lo artístico, las exposiciones también funcionan como espacios de encuentro y reparación.

“Nos encontramos con muchas historias. Incluso participa gente que no se dedica al arte, pero presenta una obra porque tiene un familiar desaparecido”, relató. En otra ocasión, recordó, una persona desde Chaco se comunicó con el grupo después de haber visto una de las muestras y decidió compartir su testimonio.

Para la ceramista, el objetivo principal del colectivo es romper con la idea de que el arte pertenece únicamente a ciertos sectores sociales. “Hay mucha gente que nunca fue a un museo ni visitó una muestra de arte porque existe la idea de que es algo para quienes tienen plata, y nosotros creemos todo lo contrario: el arte es para todos y todas”, afirmó.

Con esa premisa, Cultura x la Memoria busca trasladar sus exposiciones a escuelas, barrios y espacios alejados de los circuitos culturales tradicionales. Una de las experiencias más significativas fue la realizada en Verónica, localidad vinculada históricamente a los vuelos de 1955. Allí, según relató La Rosa, las obras despertaron preguntas y debates entre estudiantes secundarios.

“La imagen muchas veces dice más que las palabras, y creo que la gente también está cansada de ciertos discursos”, sostuvo la artista al reflexionar sobre el poder político del arte y las formas contemporáneas de comunicación. “Nos ha pasado de ver a pibes y pibas quedarse mirando las obras, detenerse, hacerse preguntas. El arte ayuda: ya sea un cuadro, una escultura o una fotografía, siempre hay algo que interpela y habla por sí mismo”, señaló.

En esa línea, Romina Betsabé La Rosa también analizó el presente político y el papel que cumplen las imágenes en la construcción del sentido común. “Este gobierno ganó mucho desde la construcción de una imagen y desde las redes sociales. Más allá del discurso, hubo una utilización muy fuerte de fotos, colores y formas. Quienes trabajamos en el arte entendemos esas cuestiones: por qué determinados colores, por qué ciertos fondos oscuros y qué generan esas imágenes. La gente también está cansada de los colores y las promesas de siempre; aparecieron otras palabras, otra estética y otros tonos, y eso también explica parte de lo que estamos viviendo hoy. Por eso nos parece tan importante llevar las muestras a distintos espacios”, reflexionó la ceramista.

Frente a ese escenario, el grupo apuesta a construir otra narrativa posible desde el arte colectivo. “Hay obras muy fuertes, muchas representan a las Abuelas, pero no buscamos contar lo que pasó solamente desde el horror. Intentamos reformular esa memoria y narrarla desde distintas sensibilidades y miradas”, concluyó La Rosa.

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