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Leticia Damelio, la abstracción como territorio sensible

La artista plástica recorre un camino propio, atravesado por la intuición, la materia y el paisaje. Desde la llanura pampeana hasta la experimentación con texturas, su obra se construye sin apuros y lejos de los moldes.

“Siempre trabajé en la línea de la abstracción”, afirmó Leticia Damelio, y en esa definición se condensa una búsqueda que no responde a formas fijas ni a estructuras cerradas, sino a un proceso profundamente personal. Su vínculo con el arte se remonta a la infancia, en La Pampa, donde —según contó— “esa especie de perfección inconsciente” se fue formando en el contacto con la naturaleza: la inmensidad, los colores, las texturas y la influencia de un padre amante del entorno natural.

Esa experiencia inicial no solo marcó su sensibilidad, sino que aún hoy se traduce en su manera de observar. “Vivo en una observación constante del paisaje que me rodea”, explicó. Viajar, conocer y dejarse atravesar por lo que aparece son parte de un proceso que luego encuentra su forma en la obra.

Autodidacta y con paso por distintos talleres, Leticia Damelio construyó su camino artístico desde muy temprana edad. “Empecé desde muy chica. Soy autodidacta: no tengo una carrera formal en el arte, aunque sí he transitado por varios talleres”, contó.

Sus comienzos estuvieron ligados a la representación, aunque pronto advirtió que ese no era el rumbo que la movilizaba. “Al principio quería copiar la flor, pero no es lo que me emociona para pintar. Siempre me salgo de la línea”, señaló. Si bien valora el figurismo y el hiperrealismo, su impulso creativo va en otra dirección: “trato de ir más allá de los límites de lo que pueden ser las figuras”.

En su práctica, el punto de partida es siempre el mismo: el lienzo en blanco. Sin embargo, lejos de responder a una idea preconcebida, el proceso se construye en la acción. “Surgen un montón de ideas y de todo ese caos algo emerge”, dijo. Manchas, texturas, collages: elementos que funcionan como disparadores de una obra que se va revelando en el hacer.

En su proceso creativo, la exploración y la experimentación ocupan un lugar fundamental. En cuanto a las técnicas de trabajo, aseguró: “Las técnicas las fui incorporando con el tiempo, para descubrir con cuál me identifico más. Pero lo cierto es que, al momento de hacer una obra, voy sumando un poco de todo, integrando distintos recursos. En cuanto a los materiales, trato de usar lo que tengo a mano”, dijo a Cacodelphia.

Esa lógica también se traduce en el uso de materiales. Damelio no se limita a lo estrictamente pictórico: incorpora tierra, piedras, papeles y todo aquello que le permita generar capas y densidades. “Hay una necesidad de sumar algo que no sea solo pintura”, explicó. Si bien atravesó una etapa en la que intentó resolver la textura únicamente desde lo pictórico, hoy su búsqueda la lleva a integrar diversos elementos. Acrílicos, pintura asfáltica, látex y tinturas conviven en un mismo plano, guiados tanto por la experimentación como por una decisión práctica: “soy un poco ansiosa y necesito que se seque rápido”.

Actualmente, su trabajo se orienta con fuerza hacia lo matérico. “Estoy trabajando bastante con tierra y con piedras”, contó, en sintonía con experiencias recientes de viaje que ampliaron ese interés. Al mismo tiempo, explora nuevos lenguajes como la fotografía, a la que incorpora intervenciones.

Más allá de las técnicas y los materiales, su obra se sostiene en una idea central: la abstracción como un espacio donde lo visible y lo invisible dialogan. “Mi obra, en general, es abstracta. Por lo tanto, no vas a ver una forma determinada, ni un objeto específico o un paisaje. Sin embargo, todo eso está presente y ha dado lugar a esa abstracción que, en el fondo, responde a un lineamiento interior: del alma, la cabeza y el entendimiento”, afirmó Leticia Damelio. En ese cruce entre el entendimiento y la imaginación aparece la emoción que busca transmitir.

Lejos de las exigencias del mercado, Damelio reivindicó los tiempos propios del arte. “Las obras necesitan tiempo”, señaló, y se distancia de la lógica de producción constante para exhibición. Para ella, cada pieza requiere un proceso y un momento justo para ser mostrada.

A la hora de pensar en referencias, su mirada es abierta y heterogénea, sin necesidad de encasillarse en una tradición puntual. En cuanto a sus influencias, menciona artistas diversos: “Me gustan artistas muy variados, que quizá no sean referentes directos ni tengan que ver específicamente con lo que hago. Por ejemplo, Mónica Fierro, que trabaja con papel y realiza obras maravillosas; Daniel Vidal, que desde hace años desarrolla un trabajo muy poco geométrico y con una producción muy amplia; Luis Altieri, quien utiliza el collage como fondo de su obra —a diferencia de mi caso, donde lo incorporo como parte misma de la pieza—; y Cristina Fresca, que trabaja la fotografía en distintos soportes y actualmente está exponiendo en el Quinquela Martín de La Boca, en una muestra titulada ‘Habitar’”, dijo.

Así, entre la intuición, la materia y la experiencia, Leticia Damelio construye una obra que no busca representar el mundo, sino atravesarlo y dejar que, en ese tránsito, algo esencial tome forma.

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