Inicio Cacodelphia “Residuos, una poética del espanto”: la nueva obra de Pisando Pliegos indaga en la degradación del entorno y las miserias humanas

“Residuos, una poética del espanto”: la nueva obra de Pisando Pliegos indaga en la degradación del entorno y las miserias humanas

El grupo dirigido por Jorge Zanzio estrena este sábado en Espacio 44 una obra que cruza realismo, poesía y crítica social a partir de la convivencia con un basural frente a una casa habitada por una pareja mayor y su hija.

El grupo interdisciplinario Pisando Pliegos estrenará este sábado “Residuos, una poética del espanto” en Espacio 44 (calle 44 nº 496, La Plata), con funciones los sábados 18 y 25 de abril. La obra propone una mirada cruda y poética sobre la vida cotidiana atravesada por la contaminación, la desidia social y el deterioro de los vínculos.

La historia se centra en una pareja mayor que vive frente a un descampado convertido en basural. Mientras los vecinos continúan arrojando desperdicios que agrandan el terraplén, la casa se ve invadida por los olores y la degradación del entorno. En ese contexto, la llegada de la hija del matrimonio funciona como un punto de quiebre en la dinámica familiar.

La ficha técnico-artística de la obra incluye dramaturgia de Jorge Zanzio, con las actuaciones de Liliana Perdomo, Mariana Piro y Miguel Seimandi. La producción está a cargo de la compañía Pisando Pliegos.

La obra presenta a tres personajes: un matrimonio que vive en una casa frente a un descampado donde se arrojan residuos, formando una verdadera montaña de basura. Él es docente y ella está desocupada. A partir de ahí, trabajé con la idea de cómo el olor de esos desechos invade el interior de la casa y comienza a afectar su vida cotidiana, jugando con lo podrido del ambiente como metáfora de lo que ocurre dentro del vínculo. A ellos se suma la hija, que llega de visita y funciona como una especie de veedora de todo lo que está sucediendo en ese espacio”, explicó su autor y director Jorge Zanzio.

En ese marco, la obra articula lo cotidiano con lo simbólico. “Creo que en toda obra de arte hay una dimensión poética. No necesariamente en el sentido más formal de la poesía, pero sí en la forma de trabajar con imágenes, incluso aquellas que provienen del horror y, aun así, logran un cierto vuelo poético. Toda obra tiene esa pincelada. Por eso le puse ‘Una poética del espanto’: no porque haya un poema en términos formales, sino porque la obra, en sí misma, es poética”, señaló Zanzio.

En esa línea, agregó: “Cuando uno trabaja o muestra algo dramático o trágico, está realizando un acto poético; que sea fallido o no, lo determina el espectador”.

La obra también pone en juego el conflicto entre percepciones opuestas dentro del mismo universo familiar y social. “Uno de los personajes pone el foco en cómo el entorno afecta sus vidas, mientras que otro lo desestima. A partir de ese contraste empiezan a aflorar las miserias humanas, en medio de un olor que lo invade todo, que irrita, se vuelve insoportable día tras día y termina operando sobre la cabeza de los personajes. Pero eso no justifica ciertas cosas”, aclaró el director.

Zanzio remarcó que el punto de partida de la obra estuvo siempre ligado a esa imagen inicial del basural: “Siempre tuve presente que quería escribir sobre la basura y cómo condiciona la vida de los personajes; esa idea estuvo desde el inicio. La intención es que el espectador se vaya con un interrogante: puede que el mundo se esté derrumbando a tu alrededor, pero eso no implica que uno tenga que volverse igual de degradado que ese contexto. No es, sin embargo, una crítica ecologista directa”.

Sobre su proceso creativo, explicó: “No sé bien cómo comencé a escribir esta obra, simplemente salió así. Generalmente termino la obra antes de llevarla a ensayo; luego empieza a transformarse en ese proceso. Es muy realista, con diálogos coloquiales, pero hay cosas que no funcionan igual cuando pasan por el cuerpo del actor o la actriz, así que se ajustan palabras y matices. Yo pongo la obra sobre la mesa de principio a fin, y en los ensayos se va modificando”.

Finalmente, el autor también reflexionó sobre el contexto de producción y la persistencia del trabajo colectivo: “Aunque vivimos en un tiempo de mierda, hay una necesidad de expresarse muy importante”.

Pisando Pliegos fue fundado en 2004 por Jorge Zanzio y Mercedes Falkenberg con el estreno de “La rebelión de las flores”. Desde entonces, el grupo ha desarrollado producciones de teatro, danza y video con la participación de más de 170 personas entre artistas, técnicos y colaboradores, y ha participado en festivales nacionales e internacionales, además de congresos de teatro, psicología y filosofía.

En 2004, junto a mi compañera, fundamos el grupo Pisando Pliegos, con el que realizamos producciones de video, teatro y danza. Desde entonces nos mantenemos muy activos, impulsando distintos proyectos artísticos”, contó Zanzio.

Con “Residuos, una poética del espanto”, Pisando Pliegos vuelve a poner en escena una mirada que cruza lo social, lo íntimo y lo simbólico para interrogar las formas en que el entorno atraviesa la vida cotidiana y los vínculos. En ese cruce entre lo realista y lo poético, la obra se inscribe dentro de una búsqueda sostenida del grupo por trabajar con materiales sensibles que, desde lo cotidiano, habiliten nuevas lecturas sobre el presente. Las funciones serán los sábados 18 y 25 de abril en Espacio 44 (calle 44 nº 496, La Plata).

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