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Orquesta Tango Norte junto a Nicolás Ledesma: una experiencia de aprendizaje vivo en torno al tango

La Orquesta Tango Norte se presentará este sábado 23 de mayo a las 20 horas en el Teatro de Cámara de City Bell junto al pianista, director y compositor Nicolás Ledesma. Dirigida por la bandoneonista Ana Escalada, la agrupación propone un recorrido por la tradición de las grandes orquestas típicas con un fuerte trabajo colectivo, pedagógico y la participación de maestros invitados que transforman cada concierto en una instancia de aprendizaje en vivo.

La Orquesta Tango Norte vuelve a escena este sábado 23 de mayo a las 20 horas en el Teatro de Cámara de City Bell con la presencia del pianista, director y compositor Nicolás Ledesma como invitado especial. La propuesta recupera el espíritu de las grandes orquestas típicas del tango y lo articula con una dinámica de trabajo que combina formación, transmisión y experiencia compartida en el escenario.

El proyecto está dirigido por la bandoneonista Ana Escalada, quien impulsó la creación de la orquesta en 2019 con la intención de generar un espacio donde músicos profesionales, docentes y estudiantes pudieran acercarse al lenguaje de las grandes formaciones tangueras desde la práctica directa y el intercambio con referentes del género.

Armé la orquesta porque sentía que estaba faltando en La Plata una orquesta típica grande, con tres bandoneones y tres violines, con esa sonoridad característica de las formaciones que llevaron el tango a su esplendor. También buscábamos recuperar arreglos de un nivel musical muy alto, que dejaron de escucharse, en gran parte, por una cuestión presupuestaria. Además, se había perdido algo fundamental: las nuevas generaciones ya no tenían un contacto directo con una orquesta de tango”, explicó Escalada.

La experiencia previa de la directora en la Orquesta Escuela Emilio Balcarce fue determinante en la construcción del proyecto. “Después de haber estudiado en la Orquesta Escuela Emilio Balcarce, una experiencia muy enriquecedora para mí, sentía que en La Plata hacía falta un espacio de esas características. En ese momento, la Orquesta Municipal atravesaba muchísimos problemas y finalmente terminó desapareciendo. Entonces, en el verano de 2019, decidí armar un primer curso, un poco para probar suerte y ver cuántas personas estaban interesadas. Por fortuna, la respuesta fue muy buena y pude conformar una orquesta que tuvo a Rodolfo Mederos como maestro invitado”, recordó.

Desde su origen, Tango Norte se pensó como un espacio de formación activa, donde la figura del maestro invitado cumple un rol central. El formato de orquesta me parecía que tenía que ir de la mano de alguien que viniera a trabajar casi como en un posgrado”, señaló Escalada.

En esa línea, el trabajo con referentes del tango se convirtió en una marca del proyecto. “Es un trabajo que pensamos en función de quién viene como invitado. En realidad, no son muchos los maestros que podemos traer durante el año, por eso los elegimos cuidadosamente y armamos un repertorio específico para compartir con ellos. Después también definimos cuánto tiempo queda para que la orquesta pueda abrir el show”, explicó. Y agregó: “La dinámica suele ser siempre la misma: en una primera parte tocamos nosotros solos y luego se suma el maestro invitado”.

Trabajo colectivo y formación en ensayo

La preparación de cada encuentro implica un trabajo previo intenso. “Primero escuchamos, que es lo que todos debemos hacer. Yo planteo un repertorio y les paso las partes para que las trabajen previamente. Solemos trabajar cuatro tangos por sábado, dependiendo de la dificultad, pero la idea es que lleguen ya leídos. Ensayamos todos juntos. No tenemos tiempo para trabajar por filas, que sería lo ideal, pero vamos construyendo el repertorio de a poco y entre todos. Y cuando finalmente tenemos el material leído y trabajado de manera decente, ahí llega el maestro invitado, nos hace de goma y terminamos todos mirando el techo”, dijo Escalada entre risas.

El vínculo con los invitados no solo deja aprendizajes musicales sino también artísticos y humanos. “Hemos tenido la suerte de trabajar varias veces con Rodolfo Mederos, así que ya contamos con bastante repertorio junto a él. Lo mismo sucede con Víctor Lavallén y con César Salgán. La verdad es que vivimos experiencias fascinantes y, por suerte, todos los maestros quieren volver”, destacó.

En esta ocasión, además de Ledesma, la orquesta contará con la participación del contrabajista Daniel Falasca. “En esta oportunidad, además de Nicolás Ledesma, también estará el contrabajista Daniel Falasca, un músico enorme tanto en el ámbito clásico como en el tango. Integró la Orquesta Filarmónica y, como tanguero, tocó con Pepe Colángelo, Leopoldo Federico, Antonio Agri y Osvaldo Berlinghieri, además de haber formado parte del Sexteto Mayor. Actualmente integra el Quinteto Astor Piazzolla, con el que ganó un premio Grammy”, contó Escalada.

El sostenimiento del proyecto se apoya en una lógica autogestiva. “Todo esto lo podemos sostener gracias a que el caché y el borderó de cada presentación van a un fondo común con el que solventamos los gastos de los futuros maestros invitados. Por eso, para poder traer a cada uno, tenemos que esperar un tiempo”, explicó.

La orquesta también ha incorporado cantores invitados, aunque con menos frecuencia de la deseada. “La orquesta tuvo la oportunidad de invitar a cantores como Carlos Cabrera y Lautaro Mazza. Estoy en deuda con los cantores, porque tenemos tanto repertorio instrumental que nos va quedando poco lugar para el repertorio cantado”, reconoció. Y detalló experiencias previas: “Con César Salgán hicimos un repertorio de Horacio Salgán e invitamos a Carlos Cabrera a cantar. Con Rodolfo Mederos también cantó ‘El Negro’ Cabrera y Lautaro Mazza. Con Ariel Pirotti también cantó Lautaro, ya que es su arreglador. Pero la verdad es que seguimos en deuda con los cantores”.

La orquesta se define por una conformación amplia y diversa. “La orquesta está conformada por músicos profesionales: algunos pertenecen al Teatro Argentino, otros son maestros jubilados del Conservatorio y del Bachillerato de Bellas Artes, y también hay jóvenes que nunca habían integrado una orquesta. Ese nivel profesional es el que te permite abordar este tipo de obras”, señaló.

A la vez, conviven trayectorias y oficios distintos. “En la orquesta hay gente que, además de ser músico, se dedica a muchísimas otras cosas: hay abogados, profesores de Física y Química, cantantes de coro, como es mi caso, y todos compartimos el gusto por tocar tango. Ensayamos una vez por semana y eso hace que cada uno tenga que interiorizar los temas de una manera mucho más completa”, explicó.

La experiencia de formación colectiva también retoma tradiciones del pasado. “Antes, uno estudiaba un instrumento y enseguida lo ponían en una fila de bandoneones al lado de músicos muy experimentados. Lamentablemente, eso se perdió porque hoy es muy difícil sostener económicamente una orquesta. Pero nosotros decidimos mantenerla con mucho esfuerzo y también con mucha felicidad, porque es una necesidad que tenemos”, afirmó.

Sobre el vínculo con Ledesma, recordó: “Nicolás ya había venido a trabajar con la orquesta en el marco del festival La Plata Baila Tango, donde hicimos un concierto en el auditorio del Pasaje Dardo Rocha. Esa fue nuestra primera experiencia juntos”, contó. Y agregó: “Tocar con Nicolás es una experiencia muy valiosa. Es un docente muy generoso, que se pone a nuestro nivel y, además, nos estimula a lograr una estética y un resultado en el que nos sentimos todos colegas”.

Escalada remarcó el valor del aprendizaje directo con los grandes referentes del género. “Tuve el privilegio de formar parte de la primera etapa de la Orquesta Escuela, con Emilio Balcarce como director. Era un maestro de enorme generosidad y sabiduría. Había tocado muchos años con Pugliese, primero como violinista y después como bandoneonista, además de su paso por el Sexteto Tango. Durante dos años pude convivir con todo ese talento, esa experiencia y toda la información que tenía para transmitir”, recordó.

Y sintetizó esa experiencia formativa en una idea central: “La experiencia de tocar con un tanguero es inigualable. No se puede explicar en una clase, ni escuchar en un disco, ni aprender en un libro. Hay que vivirla. Es la manera más directa y más verdadera de aprender: tocando”.

En relación a la identidad del proyecto, Escalada marcó una diferencia con otras experiencias. “La diferencia entre la Orquesta Escuela Emilio Balcarce y esta orquesta que dirijo es que la nuestra, además de no estar subvencionada por nadie —un pequeño detalle—, no tiene límites de edad. Invitamos a participar a quienes amen el tango y tengan ganas de formar parte de la orquesta. Obviamente tenemos un cupo, porque ensayamos en mi casa, pero así es como nos manejamos”, explicó.

Estética, tradición y búsqueda del sonido orquestal

Sobre la estética del grupo, sostuvo una línea clara de trabajo. “La estética del tango es muy difícil de explicar, sobre todo porque no existe una sola estética. Nosotros buscamos esa sonoridad de las grandes orquestas, con arreglos muy ricos y pensados desde un nivel musical muy alto. En ese sentido, trabajamos un repertorio más orientado al concierto. A veces nos preguntan por qué no vamos a la milonga. Y la verdad es que hemos tenido nuestra propia milonga, pero el repertorio bailable tiene una lógica y una existencia particular. Y a nosotros nos interesa tocar un repertorio más arriesgado, quizá no tan bailable, pero profundamente tanguero”, dijo.

En ese mismo sentido, agregó: “Hay muchísimo repertorio que nunca volvió a tocarse y esa sonoridad es única. Todo lo que hacemos apunta a recuperar una estética que dejó de escucharse en vivo. Cuando me acerqué por primera vez a las orquestas en vivo, escuchar la de Leopoldo Federico fue una experiencia increíble. Después, nunca más pude volver a escuchar una orquesta de esas características en Buenos Aires. Hoy existen muchas orquestas, pero ya no tan grandes. En nuestro caso todavía no contamos con cuatro bandoneones, que sería el sueño, pero la idea es seguir profundizando en esto que tanto nos gusta y que, al mismo tiempo, es tan difícil de sostener”, expresó.

La directora también subrayó la importancia del aprendizaje continuo con los invitados. “La idea de la orquesta es seguir aprendiendo de cada uno de los maestros que invitamos. Todos nuestros objetivos tienen que ver con eso: profundizar las propuestas y las enseñanzas que ellos nos acercan. Y la verdad es que es algo muy importante y muy generoso de su parte”, señaló.

En ese intercambio, destacó la dimensión humana de los músicos. “La experiencia de tocar con ellos es única. No pasa solo por cómo tocan, sino también por cómo se mueven, cómo hablan o cómo cuentan una anécdota. Todo eso se transmite en el toque”, dijo.

Y añadió una anécdota reveladora: “De pronto entendés mejor un arreglo cuando te dicen: ‘Fraseá, pibe, que si no me entra la fresca’, como dice Lavallén. Ahí entendés todo. Son músicos que tienen una calle y una experiencia que a mí me sacan una sonrisa. A veces siento que tendría que haber nacido en otra época. Lo valoro muchísimo porque hay en ellos una calidez y una forma de ser muy genuinas, quizá propias de otro tiempo, pero que a mí me apasionan. Y muchas veces eso no se tiene demasiado en cuenta. Personas con una trayectoria tan grande y con tanta experiencia no pueden ser abandonadas ni dejadas de lado. Hay que darles el lugar que se merecen”, concluyó.

Finalmente, Escalada reflexionó sobre el origen del lenguaje del género: “Hay elementos del tango que fueron construyendo la identidad del género. Después, cada uno puede romperlos, deformarlos y hacer su propio tango, pero creo que primero hay que partir de una base, de un conocimiento. No se puede romper aquello que se desconoce”, dijo. Y agregó: “Yo dejo en libertad a quien quiera experimentar, pero antes me gustaría que suene eso que el tango llegó a ser en algún momento. Y, a partir de ahí, continuar la búsqueda, como una continuidad que a veces se obvia y termina deformándose de tal manera que se pierde la identidad”.

También remarcó el origen popular de muchos recursos del género: “Muchos de los elementos del tango nacieron de las características de la vida que llevaban esos músicos. Hay cosas que surgieron casi en broma, incluso de pifiadas, y quedaron incorporadas al estilo porque tenían que ver con esa forma de vivir. Por ejemplo, Ernesto Franco me contaba que los bandoneonistas de D’Arienzo, cuya estética era tan marchosa, trabajaban en tiempos de Juan Perón y, como estaban contratados, tenían que cumplir horario y tocar desde las seis de la tarde. Entonces, en chiste, imitaban la marcha militar y tocaban todo bien picadito. Y un poco ese estilo surgió también de esa broma. Eso lo escuché de primera mano”, relató.

Finalmente, sintetizó la historia del género en su diversidad: “Cada orquesta tenía su propio estilo y llegó a haber más de 300 orquestas de tango. Por supuesto, también existían corrientes y músicos que venían de tocar con Caló, con Canaro o con otros grandes referentes, y así se iban formando determinadas maneras de tocar y de entender el género. Garello, por ejemplo, tocó con Troilo, entonces en su música aparecen cosas muy modernas, pero también muchas cuestiones melódicas, formas de tocar y de frasear que remiten claramente a Troilo. Cada uno tenía su identidad y su estilo propio. Y eso es, justamente, lo que hoy nos queda por recuperar y seguir transmitiendo”, concluyó.

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