Leonardo Corazza, productor vitivinícola, integrante de una tradicional familia de la región, describe el trabajo cotidiano en los viñedos del monte ribereño, donde la elaboración de vino artesanal convive con los desafíos de la navegación y la producción familiar.

Nieto de Don Pedro, nombre que lleva en su homenaje la bodega y el viñedo de esta familia productora de la zona de Berisso, Leonardo lleva adelante un proyecto familiar que se desarrolla, en parte en el territorio costero, y en el delta de Río Santiago, donde se encuentran la finca, los viñedos, y gran diversidad de cultivos, de donde proceden multiplicidad de productos, sidra, licores, harinas y otros, además del famoso vino de la costa .
La familia inicia su historia en Berisso con el tatarabuelo, el Nono Carmelo Corazza, quien fue parte del primer contingente de italianos radicándose en la Isla Paulino y en la isla Santiago hacia fines de 1890 junto con su esposa María Nuccetelli .
Sobre la forma de trabajo, Leonardo explica que “las jornadas varían de acuerdo al trabajo que hacemos. Nosotros somos productores ribereños, no hay grandes extensiones de viñedos como en otros lados, sino los productores abarcamos más de una hectárea de producción”.
Los espacios de producción abarcan dos o tres hectáreas. En ese rango se destacan como productores familiares de vino artesanal o vino casero, de acuerdo a la normativa del Instituto Nacional de Vitivinicultura.
Describe que “en temporadas hay gente que se acerca a la quinta, trabaja con nosotros, como en época de cosecha o en invierno en lo que es la poda o el zanjeo, después la elaboración estoy trabajando con mi hijo Andrés, principalmente en el viñedo”.
“Después está la labor en la bodega, la producción, no solo del vino, sino de otros productos que estamos elaborando, y sigue la comercialización. Estamos en todas esas fases. Además tenemos la uva y también hacemos cultivo de ciruelas, ahora innovando un poco con algo de cítricos”, enumera en diálogo con De pueblos y caminantes.
La quinta en la que se encuentra está en el corazón del monte ribereño, un acceso al cual se llega vía navegación. Un viaje de aproximadamente media hora. “No es una producción fácil, en cuanto a la logística, ni para llegar, tenemos que embarcarnos y navegar 20-25 minutos, de acuerdo a las condiciones del río y del clima, llevar y traer las herramientas. Si bien a veces nos quedamos, pero el trabajo en el campo es embarcarse en un bote, ir y venir”, finaliza.
Con una trayectoria marcada por la variedad, Bodega y viñedo “Don Pedro” elabora sus vinos a partir de siete tipos de uva, entre las que destaca la clásica Isabella, todo un emblema local. Una tradición familiar iniciada por el abuelo Pedro Corazza que no deja de crecer, siempre desde técnicas agroecológicas, generando intercambios de saberes con otros productores y capacitando a futuros emprendedores.
Están presentes para la venta de sus productos en el” Mercado de la Ribera” todos los segundos domingos de cada mes y próximamente, en la tradicional Feria del Vino de la Costa, el próximo 11 y 12 de julio, en las instalaciones del gimnasio municipal de Berisso.
