A fines de los años 80 el “psiquiatra comunitario” impulsó la apertura del centro "Dr. Alejandro Korn" hacia la comunidad y sentó las bases de un proceso de desmanicomialización que décadas más tarde encontraría respaldo en las políticas de salud mental.

La historia de Abelardo Gilabert no es muy conocida en la región, definido como “psiquiatra comunitario”, el 1 de marzo de 198 le dio forma a una serie de transformaciones históricas en Romero. Javier Biasotti (JV) y Enrique Pérez Salcedo (EPS), creadores de la revista La Barraca, recuperan su figura.
“Nosotros éramos estudiantes de periodismo, yo particularmente creo que no me había recibido, pero hacíamos periodismo en donde se pudiera, en el club del barrio, en el espacio que se abriera tratábamos de aportar. Bueno, resulta que llega este director, lo que se empieza a comentar, este tipo viene con algunas ideas que son medias extrañas”, cuenta JV en Inkonsciente Colectivo.
En ese sentido, destaca que se empezó a hablar del concepto de “desmanicomialización”, pero eso “generaba incertidumbres gigantescas entre los propios trabajadores y los gremios, ¿qué va a pasar acá? Toda esa serie de fantasmas se fueron disipando con el tiempo con lo que él generó, que fue la apertura hospitalaria hacia la comunidad, dejar de ser ese ‘cuco’, esa idea de encierro, del diferente, del estigmatizado, y vincularlo con la comunidad, básicamente un trabajo de comunicación”.
La gestión de Gilabert dura cuatro años, desde comienzos del año 88 hasta fines del 91. Lo novedoso para la época fue que diagramó una red comunitaria sostenida en los trabajadores, que estaban involucrados en la toma de decisiones.
“El tema es cómo genera una serie de movimientos que van a iniciar un proceso de cambio que se van a ir dando forma en los siguientes 25 o 30 años, porque muchas cuestiones que después se consolidan con la Ley de Salud Mental, que no existía ni era pensado, o muchas otras acciones que ahora son tomadas de forma normal, en ese tiempo estaban en un embrión”, relata EPS.
“Su desafío era administrar un lugar que era de dimensiones gigantes. Porque a veces se usa la palabra hospital, nos lleva a pensar en una institución un poco más acotada, pero el de Romero tenía un promedio como de 20, 30 manzanas, era un pueblo dentro de otro de pueblo. Una historia con la comunidad aledaña de intercambio muy profundo, con una realidad de interacción muy grande y él leyó muy bien el contexto social, interpretó el sentido de comunidad que había y lo potenció”, describe.
Javier Biasotti y Enrique Pérez Salcedo son Licenciados en Comunicación Social (UNLP) y ex trabajadores del hospital Alejandro. En el segmento Begum del portal 0221 realizaron un perfil sobre el profesional, donde repasan sus inicios, sus influencias y cómo era su mentalidad para la época.
