La obra escrita y dirigida por Javier Noriega narra una historia sobre una banda que todavía no tocó para nadie y una joven cineasta que decide registrar ese universo íntimo. Entre canciones en vivo, humor y vínculos cotidianos, la propuesta reivindica el valor del arte hecho desde la autogestión y los afectos.

Una chica que nunca filmó nada decide hacer un documental sobre una banda que nunca tocó para nadie. A partir de esa premisa, “Las canciones favoritas en el álbum de alguien más” construye una comedia dramática atravesada por la música en vivo, el lenguaje cinematográfico y una mirada sensible sobre los procesos de creación colectiva.
La obra, escrita y dirigida por Javier Noriega, tendrá su última presentación el sábado 20 de junio a las 20 en Esquina América, ubicada en calles 18 y 71, con actuaciones de Victoria Sánchez, Andy Marasovich, Franco Pappolla y Manu Stoichevich.
“La obra es, ante todo, una comedia dramática. El humor funciona como una herramienta para generar profundidad y, a través de la risa, abrir paso a temas más sensibles. Además, tiene la particularidad de incluir música en vivo interpretada por los propios actores y actrices. La historia se centra en la realización de un documental sobre una banda que está ensayando y que todavía no llegó a presentarse ante el público”, explicó Javier Noriega.
La acción transcurre en el living de una casa convertido en sala de ensayo, una imagen que el director vincula directamente con la identidad artística de La Plata y con las formas de producción independientes que atraviesan buena parte de la escena musical local.
“Una joven recién separada decide volver a la casa familiar donde vivía su abuela y donde ahora reside su primo. Al llegar, se encuentra con una banda en pleno ensayo integrada por ese primo —un chico trans con agorafobia que casi no sale de su casa—, su acompañante terapéutico, un uruguayo completamente excéntrico, y el quiosquero del barrio. La joven termina mudándose allí y, como estudia cine, decide realizar un documental sobre la banda. La obra gira en torno a la realización de ese proyecto audiovisual y a todas las peripecias que surgen durante el proceso”, detalló.
El proyecto implicó cuatro años de trabajo y un complejo proceso de escritura y montaje en el que Noriega debió equilibrar sus roles de dramaturgo y director. Uno de los principales desafíos fue reunir un elenco capaz de actuar, sostener el ritmo de la comedia y tocar música en vivo sobre el escenario.
“Busqué actores y actrices que no solo pudieran sostener la energía particular que requiere esta comedia, sino también transitar momentos más dramáticos y, además, interpretar música en vivo sobre el escenario. La Plata tiene artistas muy talentosos y eso facilitó mucho la conformación del elenco”, señaló.
También destacó el compromiso colectivo durante el proceso creativo: “El elenco está integrado por Victoria Sánchez, Andy Marasovich, Franco Pappolla y Manu Stoichevich, quienes se comprometieron con muchísima energía, pasión y responsabilidad en la construcción de la obra. Se formó un grupo muy hermoso y, a pesar de la complejidad que tiene el proyecto, todo se dio de una manera muy rápida”.
La convivencia entre actuación y música en vivo es uno de los rasgos más distintivos de la propuesta. “Como espectador, siempre disfruté mucho del teatro, el cine y la música en vivo. En varias obras veía músicos tocando sobre el escenario, pero generalmente separados de la acción, ubicados a un costado. Eso me llevó a preguntarme por qué quienes interpretaban la música no podían ser también quienes actuaran”, explicó en diálogo con Cacodelphia.
Sin embargo, reconoció que esa decisión implicó un trabajo especialmente exigente: “Después entendí la complejidad que implica: el proceso de ensayo es muy intenso y demanda muchísimo del elenco. Son tensiones diferentes, las de actuar y las de tocar en vivo. Además, la obra incorpora coreografías y otras particularidades que hacen que todo el trabajo sea aún más exigente”.
Para Noriega, justamente allí radica parte del sentido artístico del proyecto. “Me gusta pensar que hay que apostar a las cosas difíciles, porque cuando uno logra concretarlas siente un orgullo mucho mayor y una sensación de realización más profunda”, expresó.
La música fue desarrollándose junto al elenco durante los ensayos. “Quería que la banda terminara de completar sobre el escenario aquello que había sido compuesto, especialmente en lo musical, porque nunca había trabajado la composición a partir de un ensamble. En ese proceso fue fundamental el aporte de Manu Stoichevich, que además de formar parte del elenco es docente y músico profesional, y se encargó de coordinar todo el trabajo musical”, contó.
Además del teatro y la música, la obra incorpora de manera explícita el lenguaje cinematográfico. “Dentro de la obra se muestra el detrás de escena de un rodaje documental y también el de una banda en pleno ensayo. En ese sentido, pone en escena aspectos que como espectadores muchas veces permanecen velados. Para mí era muy importante poder revelar ese universo, pero atravesándolo al mismo tiempo por un fuerte juego cómico”, explicó.
Ese cruce entre lenguajes responde también a obsesiones personales del director. “En la obra se cruzan distintos lenguajes: el teatro representa el rodaje de un documental sobre una banda y, al mismo tiempo, los ensayos de esa banda. Entonces el espectador está viendo una obra teatral en la que también se está haciendo cine, y ese cine gira alrededor de la música. De alguna manera, ahí pude unir muchas de mis obsesiones: la música y el cine”, sostuvo.
La idea de filmar una banda desconocida terminó convirtiéndose en uno de los ejes conceptuales de la obra. “Me interesaba encontrarle una particularidad y descubrí que casi no existen documentales sobre bandas que todavía nadie conoce. Entonces quisimos poner en primer plano ese momento previo al reconocimiento: el gesto de reunirse a crear cuando todavía no existen los espectadores, ni el prestigio, ni la fama, ni el aplauso”, afirmó.
Y agregó: “Ahí aparece, para mí, el verdadero valor del arte independiente. No hay grandes productores sosteniendo el proceso, sino personas que se organizan como pueden, uniendo voluntades y pasión para mantener vivo un proyecto desde los vínculos que genera la creación colectiva. En un contexto tan complejo como el actual, sentía que era importante destacar justamente eso: la necesidad y la potencia de crear junto a otros”.
El humor también ocupa un lugar central en la propuesta, influenciada por las sitcoms televisivas. “Estaba muy obsesionado con la idea de darle vida a los personajes para que, cuando dejaran de tocar, empezaran a pasar otras cosas. Ahí surgió la influencia de las sitcoms televisivas. Pensé que esa lógica podía funcionar muy bien para la obra: escribir muchos chistes, divertirse en cada ensayo. Ensayar comedia es algo muy recomendable y gratificante. Hay mucho humor en la propuesta”, contó.
Noriega también trazó parte de su recorrido formativo: “Me formé en dramaturgia con Diego de Miguel, en un taller abierto de la Escuela de Teatro. Durante la pandemia estudié con Brai Kobla y con el dramaturgo Nicolás Blandi. Después continué tomando seminarios y propuestas intensivas de la Comisión Provincial de Teatro Independiente, entre ellas un taller dictado por Andrés Gallina”.
Sobre su mirada dramatúrgica, explicó: “Siempre me interesó construir una dramaturgia que apueste fuertemente a la actuación, donde los personajes atraviesen muchos estados y puedan desplegar distintas capas emocionales. También es una búsqueda personal generar una obra en la que nadie del elenco sienta que actúa más que otra persona o que tiene mayor predominancia”.
Finalmente, vinculó esa construcción de personajes con su profesión como psicoanalista. “Tengo el hábito de observar y pensar cómo piensa otra persona, de entender que dentro de cada uno conviven muchos estados, momentos e incluso ideas contradictorias en simultáneo. Las personas son muy complejas y tratar de hacerle justicia a esa complejidad en la escena es un gran desafío, pero también una de las experiencias más gratificantes”, describió.
El fondo secreto
Como actor, Javier Noriega integra el elenco de “El fondo secreto”, la nueva obra del dramaturgo y director platense Fabián Fernández Barreyro. La propuesta, protagonizada junto a Karen Medina Díaz, toma como punto de partida un hecho real ocurrido en el Museo Metropolitano de Nueva York para reflexionar sobre la censura, la representación artística y las contradicciones de la mirada contemporánea. Con humor, incomodidad y debate, la obra pone en escena el cruce entre un conferencista y una figura salida de un cuadro.
La obra se inspira en la polémica que atravesó al MET en diciembre de 2017, cuando más de 10 mil personas solicitaron retirar de exhibición la pintura “Teresa durmiendo”, del artista francopolaco Balthus. La imagen mostraba a una niña recostada en una silla con la ropa interior visible y, para quienes impulsaban el pedido, romantizaba la sexualización infantil. Sin embargo, el museo decidió mantener la obra en exposición en defensa de la libertad artística.
A partir de ese episodio, Fernández Barreyro construyó una ficción que, según plantea, busca demostrar que “la historia del arte no es lo que parece”. En escena, un curador ofrece una conferencia sobre aquel hecho hasta que su discurso es interrumpido por una figura pictórica que desarma sus certezas y tensiona el debate.
“Es una obra de Fabián sobre un charlista y curador de museo que está dando una charla TED en relación a un evento sucedido en Nueva York en 2017 sobre la censura en el arte, y es interpelado por una figura al óleo de un cuadro que pone en tensión toda esa situación”, explicó el actor Javier Noriega.
El espectáculo cuenta con asesoramiento escenográfico y de vestuario de Leonor Arnao; diseño digital y efectos de sonido de Javier Noriega; realización de vestuario de Josefina Chagaray; diseño de luces y realización escenográfica a cargo del grupo; y diseño gráfico de Karen Medina Díaz.
Tras la función de estreno, “El fondo secreto” tendrá una última presentación el sábado 30 de mayo a las 19 en la sala ubicada en calle 66 entre 11 y 12.
