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Futura despide al Indio Solari

Con el impacto de la noticia todavía aturdiendo el pecho y los corazones de todo un país, en Radio Futura nos juntamos para homenajear a una figura que desbordó los limites del rock para volverse un icono de la cultura popular.

Una multitud despide al Indio en Avellaneda. Foto de Fabián Marelli.

Hay noches en las que hacer radio se vuelve más difícil, no porque falten palabras sino porque sobran emociones y la tristeza aprieta un poco, eso hace difícil encontrar las palabras justas y todo se transforma en un gran desafío”, introduce Martín Luna en los primeros minutos del especial Despedimos al Indio.

Tras una dramática pausa, que apenas dura una décima de segundo, Martín continúa: “Es más difícil todavía cuando se trata de alguien que hizo de la palabra un refugio, una provocación y una forma de mirar el mundo, cuando se trata de hablar y contar de alguien que acompañó la vida de tantas personas y que dejó huellas profundas en varias generaciones”. 

Carlos “el Indio” Solari tenía 77 años. A esta altura del partido es imposible imaginar alguien que desconozca su trayectoria artística: entre 1975 y 2001 estuvo al frente de Patricio Rey y sus redonditos de ricota, proyecto que lideró junto al guitarrista Skay Beilinson. Luego vino la carrera solista, respaldado por Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, que se extendió desde 2004 a 2020. Y posterior a su alejamiento de los escenarios, siguió grabando bajo el seudónimo de El mister y los Marsupiales Extintos.

El Indio supo interpelar a las masas. A través de su poesía lograba conectar con cada nueva generación de jóvenes que se sentían acompañados por sus canciones y le retribuían con admiración llenando estadios por todo el país, llevando con orgullo sus versos y su cara en banderas, remeras y tatuajes.

En la mañana del viernes, fue encontrado sin vida en su casa de Parque Leloir, partido de Ituzaingó. Según pudo establecer la Justicia, murió a causa de un accidente cardiovascular.

La partida del Indio sirve de excusa para que Martín Luna, junto a Juan Salvador Delú, Juan Manuel Bellini, Matías Esteban e invitados, se encuentren en el aire pasen toda una noche hablando de su figura, de su poesía, de la pasión fenomenal que despertó entre sus seguidores y también de la epifanía personal que cada uno vivió gracias a su música.

Estamos acá para encontrarnos en una canción, en un recuerdo, en una anécdota, para volver  sobre esas letras que nos acompañaron en distintos momentos de nuestras vidas, para reconocernos en las historias que construimos alrededor de esa música que nos marcó para siempre. Esta noche no será una noche más, será una noche en donde estemos recordando la figura de Carlos ´el Indio´ Solari”, prosigue Martín en su presentación, y concluye: “Esta es la manera que hemos encontrado de abrazarnos y de no sentirnos tan solos, porque creo que eso es lo que sentimos hoy. Sentimos esta cosa de estar un poco más solos. Acá estamos entonces, para que el dolor no lo gané todo”.

Solari en acción. Aunque se despidió de los escenarios en 2017, siguió publicando canciones hasta el final.

El poder de la poesía

La ronda se abre con un comentario sobre el duelo que atraviesa el país, con los preparativos para una despedida que hasta ese momento permanecía con un signo de pregunta, y que finalmente se realizó en el Polideportivo Municipal José María Gatica de la localidad de Villa Domínico, partido de Avellaneda. Bellini toma la palabra y explica la conmoción generalizada: "Es de las mejores cosas que sucede, justamente para meterse contra esas personas totalmente frías que banalizan si uno admira a alguien a quien no conoce, que por ahí lo vio solamente en un escenario y de lejos".

"Escuchar los redondos o al Indio solista para mí es algo totalmente cotidiano. Siento también la pena de saber que no va a haber más canciones nuevas, más allá de las que se puedan reflotar", expresa Bellini, y concreta una definición: "También está la pérdida de un artista que para mí es el artista más importante de toda la historia de la Argentina. No tengo dudas. El Indio te mostraba un mundo, que podías no compartirlo, podías no saber de qué te estaba hablando, pero te hacía descubrir la cultura".

"está la pérdida de un artista que para mí es el artista más importante de toda la historia de la Argentina. No tengo dudas. El Indio te mostraba un mundo, que podías no compartirlo, podías no saber de qué te estaba hablando, pero te hacía descubrir la cultura".

Martín Luna coincide con Bellini y enfatiza: "Es alguien que nos transformó la vida, es un tipo que me hizo creer en tiempos en donde no creía nada, es un tipo que me hizo leer en tiempos en donde la lectura estaba lejos de mí, es un tipo que me invitó a mirar un futuro en tiempos donde todo estaba oscuro, es alguien que me invitó a caminar, es alguien que me enseñó una duda que me trajo hasta acá".

El Indio Solari, con sus canciones, ricas en metáforas y con muchos elementos tomados de la literatura y especialmente del comic, transformó a distintas generaciones de pibes desde mediados de los 70 hasta el presente. Ese poder transformador, según desarrolla Juan Delú a continuación, es el poder de la poesía.

"Más temprano un amigo me dijo algo que al principio me parecía muy banal, casi como no decir nada, y con el paso de las horas se fue transformando en una idea muy poderosa y muy fuera de época", arranca Delú, y se extiende: "Mi amigo puso en una conversación de WhatsApp: A partir ahora vamos a ver el verdadero poder de un poeta. Yo leí ese mensaje y la verdad que le bajé el precio, porque de un modo u otro me di cuenta que, si bien mi amigo es una persona que reivindica el oficio del poeta y la poesía, parece que decir poeta está por debajo de otros títulos".

Según detalla Delú, aquella ida lo dejó pensando, y fue creciendo con el correr de las horas hasta volverse abismal. "Es una síntesis muy poderosa, es decir: miren lo que va a lograr un poeta en estas próximas horas o en estos próximos días en un país como Argentina. Me pareció central, en tiempos donde siento que perdemos un poco de perspectiva y tenemos una suerte de incapacidad para ver el poder transformador de la poesía. Alguien podría haber dicho el poder de la música, el poder de un artista, el poder de un escritor, pero me gustó haberme encontrado hoy con la palabra poesía que ha quedado demodé, barroca, sin potencia, y al fin y al cabo, es cierto que ese es el poder de la poesía: unir gente de distintos lugares, de distintas clases, con diferentes accesos a cultura".

Bellini retoma la conversación con su mirada sobre el estado de ánimo general: "Esta mañana sentí realmente la muerte de una figura popular. Más allá de lo que para nosotros representa el Indio, hablo de otra gente, para la que quizás no representa tanto. Se notaba, se notaba en la calle, se notaba cuando saludas a gente que por ahí conocías en el trabajo, que nunca hablas de nada y que estaba mal. Sentir eso es muy fuerte".

Indio en sus años mozos, los Redondos a pleno.

El Dios de los rotos

La noche sigue con un desfile de músicos, periodistas y trabajadores de la cultura que entre recuerdos, anécdotas y canciones comparten su amor por el Indio y su poesía. Al final, Martín Luna comparte unas sentidas palabras a modo de homenaje, es su historia personal, si, pero al mismo tiempo es la vivencia de miles.

"Casi sin proponértelo, terminaste ejerciendo una extraña forma de docencia. Una pedagogía clandestina. Un magisterio sin aula ni programa. Mientras creíamos que sólo íbamos detrás de canciones, también íbamos aprendiendo a leer, a escuchar y a mirar el mundo de otra manera", dice en uno de los pasajes donde desgrana, párrafo a párrafo, cómo era ese momento del país donde escuchó por primera vez a los Redonditos, cuál era el hechizo que se producía en sus shows, y qué fue (y sigue siendo) en definitiva lo que el Indio le daba a sus seguidores.

Martín continúa: "Fuiste una especie de vocero cultural del siglo XX. Un faro para quienes encontrábamos en cada entrevista, en cada disco y en cada referencia escondida una puerta hacia otros mundos. Nos enseñaste, quizás sin proponértelo, que pensar no era un delito, que leer podía ser una forma de rebeldía y que aun desde el margen, aun con los zapatos embarrados, era posible construir una biblioteca propia".

El texto completo fue replicado y compartido en el portal de Perycia:

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