La música platense Poli habla de cómo nació su fanatismo por Solari, por los redonditos de ricota, la tristeza de perder a un artista que "atravesó generaciones" y el homenaje que le hicieron con su ex banda Señor Tomate.

Entre las muchas voces que desfilaron por el programa especial "Despedimos al Indio Solari", Natalia "Poli" Politano fue una de las músicas referentes de la escena platense que se sumó al homenaje. La ex cantante de Señor Tomate, actualmente con su proyecto Jai Yia, describió el momento en que se enteró del fallecimiento del Indio:
"Hoy estuve todo el día escuchando a los Redondos. A las 09.50 recibí un mensaje de una amiga diciendo´se murió el Indio´. Yo estaba en otra, y ahí obviamente me puse a ver el diario y no lo podía creer, o sea, todos lo esperábamos porque ya sabíamos que estaba enfermo, pero no esperas que va a ocurrir. Siempre pensas que esas cosas no van a ocurrir. Y se murió el Indio, y te quedas como en pausa. Es una una persona que representa tanto, que a mí me acompañó toda la vida, como a tantos millones de personas".
En una publicación realizada en su perfil de Instagram, Poli compartió una foto de su adolescencia, donde se puede apreciar la pared de su cuarto tapizada con posters de Patricio Rey y sus redonditos de ricota, acompañada por la leyenda: "Siempre fui y seré ricotera".
La cantante explica el detrás de escena de la foto: "Esto es del 94. El póster es de 13/20, una revista que consumíamos los adolescentes de esa época, que traía información sobre bandas y donde te enterabas de lo que estaba pasando. Yo era muy muy chica. Me acuerdo de la primera vez que escuché los Redondos, no entendí nada, sabía que era música de grandes, pero que me atraía y después ya a los 15 el primer casete que me compré fue Bang bang estás liquidado y después Un baión para el ojo idiota, y chau. Siempre escuché los Redondos".
Entre noviembre de 1993 y diciembre de 1994, los Redondos tocaron un total de cinco veces en el estadio Tomás Ducó. La cancha de Huracán fue el telón de fondo para la presentación de los discos Lobo suelto, cordero atado. La represión policial que se desplegó en algunas de aquellas funciones marcó el inicio del exilio ricotero hacia estadios y ciudades lejos de la Capital.
Por aquellos años, Poli acababa de llegar a La Plata desde Oriente (provincia de Buenos Aires) para estudiar en la Facultad de Artes, y recuerda como fue la experiencia de ver a sus ídolos en vivo: "No podía creer lo que estaba viendo, nunca había ido a un recital así. Yo estaba recién llegada a La Plata. Me acuerdo que fuimos en bondi hasta Huracán con mis compañeros, que yo no sabía ni dónde quedaba, y había cualquier cantidad de gente. Tenía la entrada en la mano y cuando llegamos al lugar abrieron las puertas y entró todo el mundo. Era imposible cortar una entrada".

"No podía creer todo eso que estaba viviendo. Me acuerdo que estaba atrás, había mucha gente, todos pogueando a full y de repente salieron a tocar y eran las canciones que yo escuchaba todo el tiempo y para mí fue súper revelador ese momento, fue entender la potencia de la música, la potencia en el sentido místico, no sé como explicarlo, se me metió muy adentro".
Al momento de dar una respuesta para la conmoción generalizada que provocó la muerte, Poli reflexiona: "Lo que pasa para mí es que se juega la historia. Estamos hablando de un artista que atravesó muchas generaciones. Yo fui una joven, como tanta gente joven, criada después de los milicos, después de la hiperinflación de Alfonsín, después del menemismo, después De La Rúa, ¿de dónde te ibas a agarrar?".
"Los Redondos te hacían creer en algo. Escuchar las letras, que tal vez al principio te costaban, pero después ibas entendiendo porque ibas viviendo, ibas creciendo. Nos dejó mucho para pensar, mucho para seguir. El Indio fue una persona con un compromiso no solo artístico sino político", dice a modo de conclusión.
"Lo que pasa para mí es que se juega la historia. Estamos hablando de un artista que atravesó muchas generaciones".
Homenaje redondo
En septiembre de 2007 sale De regreso a Oktubre, un disco de versiones ricoteras a cargo de bandas platenses donde Señor Tomate se apropia de "Ya nadie va a escuchar tu remera" y la transforma en algo propio. La canción pasa de ser un rock febril y movedizo a un bolero de tempo aletargado, con un solo de trompeta incluido. A casi veinte años de su publicación, la pieza sigue siendo una de las más recordadas de aquel material producido por Radio Universidad. "Siempre me la nombran. Algo pasó con esa canción", reconoce Poli.
Sobre cómo fue la concepción artística que le dio lugar, la entrevistada dice: "Siempre la imaginé totalmente opuesta a la versión original, por una cuestión de que la poesía en el tema original quedaba un poco atrás por la fuerza, la potencia y el ritmo de la canción, que están buenísimas, pero la poesía quedaba un poco atrás. Nosotros hicimos todo lo contrario, que la letra esté muy adelante, que la melodía sea mucho más lenta, hicimos otro tipo de canción, pero respetando la letra, la melodía".
"Es difícil hacer una versión de los redonditos, pero me sorprendió que a mucha gente le gustó y que todavía se siga escuchando. Me parece formidable, me halaga en un punto porque fue hecho realmente con mucho amor y mucho respeto", concluye.
