Inicio Destacados Teatro, memoria y derechos humanos: un encuentro para volver a preguntarnos qué hacemos con nuestra historia

Teatro, memoria y derechos humanos: un encuentro para volver a preguntarnos qué hacemos con nuestra historia

Del 2 al 4 de octubre, el Espacio para la Memoria ex Comisaría Quinta de La Plata será sede del primer Encuentro de Teatro y Memoria. Se presentarán seis obras de distintas procedencias y lenguajes que abordan la identidad, el terrorismo de Estado y las formas de construir memoria. Todas las funciones serán gratuitas, con ingreso por orden de llegada y una capacidad limitada a 60 personas.

Durante tres jornadas, el teatro ocupará un lugar particular en el Espacio para la Memoria ex Comisaría Quinta de La Plata (Diagonal 74 Nº 2873, entre 64 y 65, La Plata). Allí, donde funcionó un centro clandestino de detención durante la última dictadura, se realizará el primer Encuentro de Teatro y Memoria, una propuesta que reúne producciones de La Plata, CABA y Rosario y que busca poner en diálogo distintas formas de abordar la memoria, la identidad y los derechos humanos desde la escena.

La iniciativa surge a partir del trabajo que desde hace cuatro años se desarrolla en el espacio a través del programa Teatro y Memoria, coordinado por la actriz Eleonora Gottlieb. “Desde hace cuatro años venimos llevando adelante el programa donde hacemos obras nuestras y vienen distintos colegios e instituciones que se acercan a ver las funciones al espacio”, explicó.

La intención de ampliar esa experiencia y generar un encuentro con otros artistas derivó en una convocatoria que superó ampliamente las expectativas. Se recibieron alrededor de cien propuestas provenientes de distintos puntos de la Argentina y también de Chile, Uruguay y Colombia.

“No esperábamos tener tanta convocatoria”, reconoció Gottlieb. Sin embargo, las limitaciones presupuestarias obligaron a reducir la selección: “Tuvimos que elegir tres obras de cien”.

La actriz señaló que los grupos que participan lo hacen prácticamente de manera autogestionada, ya que los recursos disponibles apenas permiten cubrir una parte de los gastos. “Para hacer algo más grande necesitamos realmente un presupuesto porque los grupos que vienen participan de onda, porque la poca plata que le podemos pagar casi que no cubre ni los gastos de traslado”, sostuvo.

Por eso, el encuentro también deja planteada una discusión sobre las condiciones en las que se produce teatro independiente. Para Gottlieb, la expectativa es que esta primera experiencia permita crecer en futuras ediciones: “Ojalá esto sea un disparador para que el año que viene haya más presupuesto y se pueda hacer algo más grande”. Y agregó que también sería necesario contar con un lugar para alojar a los grupos. “Ojalá el año que viene lo económico no sea una limitación”, expresó.

El teatro como forma de contar

La relación entre teatro, historia y memoria no es nueva en el recorrido de Gottlieb. “Siempre todo el teatro que hice estuvo vinculado de alguna manera a hechos históricos y a cuestiones que quería contar”, explicó.

En ese recorrido aparecen obras como “Sudaka”, centrada en la identidad de una mujer boliviana en Argentina; “Mariana Pineda”, sobre una mujer que luchó por la libertad y fue condenada a muerte; y “Estrella negra”, que recuperaba la historia de una mujer esclavizada durante la época de Artigas.

“Es por donde me atraviesa el teatro, entendiéndolo como una herramienta para decir lo que quiero decir o denunciar. Siempre lo pensé de ese modo, mis proyectos siempre fueron por ese lado”, afirmó.

El Espacio para la Memoria ex Comisaría Quinta encontró así una particular correspondencia con esa manera de entender la actividad teatral. “Encontré un lugar donde me siento muy cómoda para trabajar y desarrollar estas propuestas”, contó Gottlieb.

Y en ese lugar, sostuvo, el teatro adquiere además una posibilidad difícil de encontrar en el circuito independiente: “Poder hacer en el Espacio estas obras con total libertad y a sala llena, sin la preocupación de lo económico, es muy gratificante, es un logro muy difícil de conseguir trabajando de manera independiente”.

La construcción de ese espacio cultural fue también un proceso. “No estaba pensado originalmente que tuviera un área cultural”, recordó. Según explicó, desde los primeros momentos, cuando Leonardo Fossati la convocó y le dijo que hiciera “todo lo que pensás que podés hacer”, comenzó un trabajo sostenido para convertir el lugar también en un espacio de producción y encuentro.

“Lo pudimos ir armando y me da mucha felicidad y siento que es un trabajo de hormiga que es muy reparador”, resumió.

Los resultados de ese trabajo se pueden medir también en la cantidad de espectadores. El espacio ya lleva más de 200 funciones de sus tres producciones permanentes. “Todos los días hay 60 pibes viendo una obra de teatro, muchos de ellos por primera vez”, destacó Gottlieb. “Siento que estoy pudiendo aportar algo desde ese trabajo y eso me da mucha felicidad”.

Seis obras, seis formas de acercarse a la memoria

La programación comenzará el viernes 2 de octubre a las 19 con “La Yoli Mindolacio”, producción de CABA que reconstruye la vida de una niña nacida en un pueblo originario del norte argentino y aborda el destierro, la discriminación y la violencia. “Es una obra muy conmovedora y muy bella realmente”, señaló Gottlieb, quien destacó que trabaja la identidad desde otra perspectiva.

A las 21 será el turno de “Celina y las cartas”, producción platense que recupera la historia de Celina Lacay, presa política durante la última dictadura, y los vínculos que sostuvo con sus hijos, esposo, madre y hermanas a través de cartas.

El sábado 3, a las 19, se presentará “Villa”, de Rosario. Tres mujeres deberán decidir qué hacer con un antiguo centro clandestino de detención: transformarlo en un museo de arte contemporáneo o reconstruirlo como sitio de memoria.

La obra propone una situación que, según Gottlieb, resulta especialmente cercana a la experiencia concreta de quienes participan en la construcción de espacios de memoria. “Me sentí muy identificada porque cuando construíamos el espacio aparecían preguntas: si se puede o no modificar, si música sí o no, si vale reírse, talleres sí o no, los niños sí o no”, relató.

La pieza aborda esas discusiones con momentos de humor y situaciones que pueden rozar lo absurdo. “Realmente han sido discusiones que se dieron en todos los espacios de la memoria del país: qué hacer, cómo hacerlo, vamos a hacer un museo, lo vamos a dejar tal cual o lo vamos a intervenir”, explicó.

Para Gottlieb, que la obra haya sido escrita por un autor chileno también permite ampliar la mirada: “Da cuenta de que son discusiones que se dan más allá de nuestro país”.

A las 21 se presentará “Partida”, de CABA, una obra que parte de inconsistencias en una partida de nacimiento para indagar en torno a la identidad. “Es una mujer que la inscriben mal en su partida de nacimiento, no está vinculada con la dictadura, pero sí con la identidad”, explicó Gottlieb. La propuesta aborda esas situaciones desde el humor.

El domingo 4, desde las 19, llegará el turno de dos producciones platenses. “Tres” propone acercarse a las consecuencias que tuvo el período comprendido entre 1976 y 1983 en La Plata a través del ilusionismo y una hipnosis que falla.

El encuentro cerrará con “Pequeña trinchera de palabras”, producción del Espacio para la Memoria ex Comisaría Quinta realizada especialmente a 50 años del golpe de Estado. La obra transcurre el 24 de marzo de 1977 en una pequeña radio platense, donde dos trabajadores deben decidir si difunden una información impuesta por el dueño de la emisora o se mantienen fieles a sus convicciones, atravesados por la censura, el miedo, la represión, el exilio y las desapariciones.

A esta programación se sumará, además, una obra breve de Teatro x la Identidad, “Tres”, y una propuesta que no figura inicialmente en la programación: “Aquelarre en el campamento”, protagonizada por dos niñas, Elena y Morena, que se estrenará el domingo.

Una herramienta para reparar y transmitir

En definitiva, el encuentro propone algo más que reunir obras durante tres días. Pone en escena diferentes maneras de mirar aquello que una sociedad decide recordar, cómo lo transmite y qué preguntas siguen abiertas.

“Mi mirada es que todo lo que está atravesado por el arte da la posibilidad de reparar y transmitir”, sostuvo Gottlieb.

En un contexto en el que producir teatro independiente resulta cada vez más difícil, el encuentro aparece también como una forma concreta de sostener la producción, abrir un espacio para artistas de distintos lugares y acercar esas obras a nuevos públicos.

“Fue un trabajo de muchos meses el de selección”, contó Gottlieb. Ahora la apuesta es que esas obras puedan encontrarse con los espectadores.

“Ojalá que la gente aproveche para verlas porque no son de acá y es una linda oportunidad”, invitó.

Del 2 al 4 de octubre, el antiguo espacio de encierro se convertirá nuevamente en un lugar de encuentro. Esta vez, a través del teatro: seis obras, distintas historias y una misma posibilidad de volver sobre la memoria para preguntarnos qué hacemos con ella en el presente.

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