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¿Qué Mundial es este? La consolidación del modelo gerencial y corporativo del fútbol

El Mundial dejó atrás la fase de grupos y comenzó la etapa de eliminación directa. Con Argentina todavía en carrera, Paraguay y Ecuador dando algunos de los grandes golpes del torneo y los tres países anfitriones clasificados a octavos de final, la competencia entra en su tramo decisivo. Pero la pregunta va más allá de los resultados: ¿Qué Mundial es este?

El Mundial 2026 entró en su etapa decisiva. Argentina continúa la defensa del título conseguido en Qatar 2022, Paraguay y Ecuador protagonizaron dos de las grandes sorpresas del torneo al eliminar a Alemania y Países Bajos, y los tres países anfitriones (Estados Unidos, México y Canadá) lograron superar la fase de grupos. Mientras la competencia empieza a perfilar a los candidatos al título, también abre interrogantes que van mucho más allá de lo que ocurre dentro de la cancha.

Juan Bautista Paiva, doctor en Comunicación, docente de la Universidad Nacional de La Plata y autor del artículo ¿Qué Mundial es este? Un análisis reflexivo sobre la Copa del Mundo 2026, opina que este torneo no inaugura un proceso nuevo, sino que cristaliza transformaciones que vienen desarrollándose desde hace años. “Este Mundial cristaliza procesos, tensiones y transformaciones sociales, culturales, políticas y económicas”, afirma.

Y esa cristalización tiene una dirección clara: “Es un Mundial donde se celebra el avance y la imposición del modelo gerencial y corporativo en el fútbol”, sostiene en diálogo con Falsa Modestia.

Un Mundial nunca habla solamente de fútbol. Para Paiva, los megaeventos deportivos funcionan como una fotografía de la época en la que se desarrollan. “Siempre parto de pensar a los megaeventos deportivos como una postal que refleja los tiempos de su época. Son espacios donde se concentran transformaciones tecnológicas, culturales, económicas, políticas y geopolíticas”, explica. Y agrega un elemento clave para entender esa dimensión: “Si hay esa capacidad de atención, también hay una enorme capacidad de inversión política, económica, simbólica y material por parte de intereses privados y de los Estados, en este caso de los países organizadores”.

Este torneo puede leerse como la consolidación de un modelo donde el negocio, las grandes corporaciones y la lógica del mercado ganan cada vez más terreno en el fútbol. La elección de la sede, la ampliación de equipos y partidos, el precio de las entradas, la espectacularización del deporte y el crecimiento de las apuestas aparecen como distintas expresiones de un mismo proceso.

Estados Unidos en el centro de la escena

Aunque oficialmente la organización está compartida con México y Canadá, el protagonismo de Estados Unidos resulta evidente. Más que una sede circunstancial, el país atraviesa un ciclo de fuerte presencia en el deporte internacional: el año pasado organizó el Mundial de Clubes, este año recibe la Copa del Mundo y en 2028 será anfitrión de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

Estamos en un momento donde Estados Unidos acapara la escena deportiva internacional. La administración de Donald Trump utiliza a los megaeventos deportivos como plataforma para dar un mensaje determinado al mundo”, resalta.

La elección de una sede nunca responde únicamente a cuestiones deportivas. Detrás, existen años de negociaciones entre gobiernos, ciudades y organismos internacionales, donde cada actor intenta imponer sus intereses. Estados Unidos no aparece solamente como anfitrión, sino que se convierte en el principal escenario donde se articulan poder político, negocios y espectáculo, tres dimensiones que caracterizan al modelo gerencial y corporativo que describe Paiva.

Uno de los símbolos de ese proceso es el Inter Miami. La llegada de Lionel Messi convirtió al club estadounidense en una de las grandes vidrieras del proyecto futbolístico impulsado desde ese país y en un ejemplo de cómo el mercado atraviesa cada vez con más fuerza al deporte.

Estamos en un momento donde Estados Unidos acapara la escena deportiva internacional. La administración de Donald Trump utiliza a los megaeventos deportivos como plataforma para dar un mensaje determinado al mundo"

Un Mundial pensado para expandir el mercado

La principal novedad deportiva de esta edición es la participación de 48 selecciones. Para la FIFA, la ampliación permite una competencia más representativa e incorpora países que históricamente tenían pocas posibilidades de clasificar.

El entrevistado se pregunta: “¿Realmente esta ampliación responde a un esfuerzo por democratizar la competencia o simplemente busca expandir el mercado, vender más derechos televisivos y llegar con el Mundial a nuevos países y nuevas regiones?”.

El aumento de selecciones responde a la misma lógica empresarial que atraviesa al resto de la copa. Más equipos implican más partidos, más transmisiones, más patrocinadores y nuevos mercados para seguir expandiendo el negocio del fútbol.

Un espectáculo cada vez más homogéneo

Durante la charla, Paiva recupera una reflexión de Eduardo Galeano en El fútbol a sol y a sombra. Allí, el escritor uruguayo advertía cómo distintas transformaciones impulsadas durante el siglo XX tendían a quitarle al fútbol parte de su carácter popular para convertirlo en un espectáculo pensado para audiencias globales. “La espectacularización de la sociedad va acompañada de una estetización, por decirlo de alguna manera, por el borramiento de la otredad, el borramiento de la heterogeneidad, de la diversidad, de la identidad local”, retoma el investigador.

Según Paiva, esa lógica también modifica la forma de vivir el deporte. “Borra lo distintivo, borra la identidad, que después se traduce también en el juego, en la práctica deportiva. Se traduce en la forma que tiene un lugar de vivir el deporte, aunque siempre hay resistencias también”.

Un Mundial para pocos

La lógica del mercado también aparece en el acceso del público a los partidos, tanto en los estadios como en la televisación. Paiva cuestiona el sistema de “precios dinámicos” impulsado por la FIFA, donde el valor de las entradas aumenta de acuerdo con la demanda. “Siempre va para arriba, nunca para abajo”. Como ejemplo recuerda que una entrada para la final del Mundial de Rusia 2018 llegó a venderse en el mercado ilegal por unos 20 mil dólares.

La consecuencia es clara: “Tenemos un Mundial en Latinoamérica, con partidos en México, al que las grandes mayorías de la población no pueden acceder”.

En cuanto a la televisación, las empresas DirecTV, Flow y Paramount concentran los 104 partidos del mundial. Muy por detrás, con la mitad, aparece TyC Sports. Luego, en la televisión abierta, Telefe cuenta con 33 partidos y en último lugar la Televisión Pública con apenas 10 partidos.

La política también juega.La previa de esta Copa del Mundo estuvo marcada mayormente por la agenda política de Estados Unidos. El gobierno de Trump no solo impulsó operativos contra personas migrantes, sino que secuestró al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en enero de 2026 y el escenario internacional atravesado por conflictos bélicos lo completa con la guerra que lleva adelante junto a Israel contra Irán.

Trump desplegó una política de persecución, hostigamiento a través del ICE y todas las repercusiones que hubo a través de las redes sociales y de los medios de comunicación, donde hubo violencia institucional, hubo inclusive hasta asesinatos, una situación muy delicada hacia adentro del país, que también hicieron al escenario previo a esta Copa del Mundo”, sintetiza Paiva.

En esa línea, cuenta que históricamente los organismos deportivos suelen recomendar a los países organizadores mostrar una imagen ordenada y ocultar sus conflictos internos. En esta oportunidad ocurrió lo contrario. “Estados Unidos exhibe esos conflictos y los exacerba”.

Pero las expresiones políticas no aparecen únicamente desde el poder. “Siempre hay expresión política en las tribunas. Siempre hay resistencia a este modelo tan globalizante del fútbol y el deporte”. Como ejemplo recuerda el gesto de un hincha de República Democrática del Congo durante un partido, que homenajeó al líder independentista Patrice Lumumba, asesinado por los servicios de inteligencia de Bélgica y Estados Unidos.

Las apuestas online, la nueva capa del negocio

Además de los derechos televisivos, el patrocinio y la venta de entradas, Paiva identifica la expansión de las apuestas deportivas como otro fenómeno que caracteriza al fútbol actual. Advierte que las plataformas de apuestas se instalaron de manera natural en las transmisiones y campañas publicitarias, muchas veces promocionadas por figuras admiradas por millones de personas, o incluso federaciones deportivas que las tienen como sponsors.

Para el investigador, las apuestas representan una nueva capa del modelo gerencial y corporativo que atraviesa al fútbol. El negocio ya no termina cuando termina el partido: también busca convertir cada jugada y cada resultado en una oportunidad de consumo. “Se instaló que el mundo de las apuestas está en el deporte. Y eso genera un montón de problemas en torno a la salud. Es un mundial que refleja de una manera muy cruda las problemáticas que estamos viviendo a nivel global. Tal vez porque estamos en un momento donde las problemáticas políticas, económicas y sociales son muy duras”.

Este mundial no solo define al próximo campeón del mundo. También muestra con claridad el avance de un modelo sobre el fútbol, pero un escenario donde aparecen gestos de resistencia, identidades populares y formas colectivas de vivir el deporte que escapan a esa lógica de mercado.

El lado esperanzador y la resistencia a este escenario sombrío quizás se encuentre en recordar el rasgo popular e identitario del fútbol y su capacidad de movilización masiva”, termina Paiva.

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