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Fernando Casas: “El Indio no se va a ningún lado, se multiplica”

‘Una Obra Redonda’ vuelve a La Plata en medio de la conmoción ricotera. Su creador reflexiona sobre el legado de Solari, la historia de Los Redondos y el fenómeno cultural que sigue convocando a miles de personas.

Este sábado 20 de junio regresa a La Plata Una Obra Redonda, el espectáculo teatral que desde hace cinco años reconstruye la historia de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota a través de más de treinta artistas en escena, música en vivo, danza, videoclips y performances. La cita será en el Teatro Bar, en 43 entre 6 y 7, con una puesta que recorre el período comprendido entre 1976 y 2001, entrelazando la historia de la banda con los acontecimientos políticos, sociales y culturales que marcaron a varias generaciones de argentinos.

La nueva presentación llega en un momento particular para el universo ricotero. Fernando Casas, periodista, guionista y productor artístico del espectáculo, reconoce que el clima está atravesado por una mezcla de tristeza, reflexión y responsabilidad.

“Andamos consternados y rabiosos, como escribió Benedetti cuando mataron al Che. Pero más allá de esa conmoción, de la tristeza y la orfandad que podamos sentir, creo que estamos asistiendo a un momento que nos interpela profundamente. Quienes hacemos ‘Una Obra Redonda’, quienes somos amigos, periodistas o simplemente parte de ese universo cultural, vivimos esta situación con una sensibilidad especial”, señaló.

Sin embargo, Casas rechaza la idea de una despedida definitiva: “Yo no me siento huérfano. Creo que el Indio nos venía preparando para su despedida en cada uno de sus discos. Ahí están canciones como ‘La muerte y yo’, ‘Y mientras tanto el sol se muere’ o ‘No todo lo que reluce es Dios’. Pero además, en cada nota, en cada entrevista, nos fue contando algo de eso”.

La reflexión, asegura, tiene más que ver con el paso del tiempo que con la ausencia. “Tengo la triste ratificación de una idea: vamos a seguir siendo los mismos. Con las mismas ganas, con el mismo ímpetu de hacer todo lo que hacemos hoy, como cuando teníamos 10, 20, 30 o 40 años. Sólo que vamos a estar dentro de un cuerpo cada vez más encorsetado por el tiempo”, dijo a Cacodelphia.

Para Casas, el universo creado por Solari seguirá expandiéndose durante años. “Por lo que sabemos, se fue tranquilo. Puso música, se fue a la pileta y partió en paz. Pero además se fue dejándonos un montón de cosas. Nos avisó que quedan canciones, dejó trabajo para mucha gente. Skay va a tener que tocar más, Los Fundamentalistas, la Kermesse, quienes hacemos tributos, los periodistas, los investigadores y todos los que quieran seguir escribiendo sobre este fenómeno. Dejó una obra enorme que va a seguir generando encuentros, preguntas, canciones y emociones mucho tiempo después de su partida”, afirmó.

“Una Obra Redonda” nunca fue solamente un homenaje musical. Desde su concepción buscó explicar un fenómeno cultural más amplio.

“Nuestro propósito fue contar la historia del país. Contar que las cosas que le estaban pasando al rock and roll, las mismas cosas que nos pasaban a todos los fines de semana, también le estaban pasando a la Argentina, aunque nadie nos lo decía”, explicó.

Esa mirada atraviesa toda la puesta. Desde la represión policial en los recitales hasta el caso Walter Bulacio, pasando por las distintas formas de persecución y estigmatización que sufrieron generaciones enteras de jóvenes. “Hace décadas que venimos avisando que nosotros vamos a un recital de rock, que vamos a emocionarnos, a conmovernos, a encontrarnos con otros. Hace décadas que sabemos lo que es que nos persigan, que nos estigmaticen o que nos culpen de cosas que no hicimos”, sostuvo.

En ese sentido, volvió a cuestionar las lecturas que responsabilizaron al Indio Solari por la tragedia ocurrida en Olavarría en 2017: “Habrá que revisar lo que pasó en Olavarría. Habrá que preguntarse quién controlaba la ciudad, quién debía garantizar la seguridad. ¿Y por qué tantas responsabilidades terminaron recayendo únicamente sobre el Indio? Tal vez haya que esperar años para que se reconozca algo que muchos ya sabíamos: que el Indio no mató a nadie en Olavarría”.

La obra también reconstruye episodios históricos de la trayectoria ricotera. “Muchos colegas y periodistas nos decían que era un homenaje para hacer post mortem. Pero nosotros no especulamos: teníamos ganas de contar una historia y lo hicimos. No quisimos hacer un documental formal. Queríamos hacer un documental en vivo”, recordó.

Por eso aparecen en escena momentos como los incidentes del Club Atenas de La Plata en 1990 o el Festival Pan Caliente de 1982, cuando todavía regía la dictadura militar: “En esa época juntarse era peligroso; desnudar a una mujer arriba de un escenario era considerado un acto subversivo. Un policía se acercó y dijo: ‘La bajan ustedes o subimos nosotros’”.

A lo largo de estos años, el espectáculo recibió gestos de reconocimiento de los propios protagonistas de la historia que narra. “Tuvimos el abrazo cálido de Solari, el saludo virtual y también nos hizo llegar su buena onda a través de Lucas Solari. Lucas vino a ver la obra y nos contó cuánto le gustaba al Indio. Lo mismo recibimos de Skay y del resto de los muchachos”, contó.

La Plata ocupa un lugar especial dentro de ese recorrido. “La función de La Plata va a ser muy especial, aunque, en realidad, todas las funciones en La Plata han sido especiales”, afirmó. Y recordó algunas escenas que reflejan el vínculo emocional entre la ciudad y la obra: desde un espectador que le aseguró haber vuelto al Stud Free Pub de 1985 hasta el grito de “¡Jorge presente!” lanzado por Lucía Moura cuando el espectáculo recordó a su padre desaparecido durante la dictadura. “Cada vez que vamos a La Plata pasan estas cosas”, resumió.

Para Casas, la magnitud del fenómeno excede largamente a una banda de rock. “Los Redondos fueron un movimiento social, musical y microeconómico”. Y frente a la nueva etapa que se abre, deja una definición que sintetiza el espíritu de la comunidad ricotera: “El Indio no se va a ningún lado, se multiplica”.

“Este asunto está ahora y para siempre en nuestras manos. La consigna ricotera es continuar la obra del Indio. Estamos todos en eso, en asumir esa responsabilidad. Cada uno de los ricoteros puede dar cuenta de qué Indio lleva adentro y de cómo le cambió la vida o incluso de cómo se la salvó”, afirmó.

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