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Nora Oneto, entre la actuación y la dirección, con un mismo pulso creativo en escena

Con “En la orilla” a punto de estrenarse y “Nunca es siempre” ya en cartel, la actriz, dramaturga y docente despliega un doble desafío artístico atravesado por la escritura, la memoria y las condiciones del teatro independiente.

Mientras una obra se prepara para ver la luz y otra comienza a consolidar su recorrido frente al público, Nora Oneto transita un presente de intensa actividad creativa. Por un lado, este viernes 17 de abril estrena “En la orilla” en Espacio 44, una pieza que escribió junto a Graciela Sandoval y que también protagoniza; por otro, ya está en cartel “Nunca es siempre”, obra de su autoría y dirección que debutó el domingo pasado en la misma sala.

“En la orilla” cuenta con dramaturgia e interpretación de Nora Oneto y Graciela Sandoval, quienes también sostienen la presencia escénica de la pieza. El vestuario y la escenografía están a cargo de Cristina Pineda, mientras que la iluminación y la realización escenográfica corresponden a Juan E. Camargo. El diseño sonoro es de Ramiro Mansilla Pons y la realización de vestuario fue llevada adelante por Micaela Posteraro. El diseño gráfico pertenece a Agustina Magallanes, con asistencia de dirección y producción de Susana Disalvo. La dirección general está a cargo de Carlos Aprea.

“’En la orilla’ es una obra que escribimos conjuntamente con Graciela Sandoval a partir de materiales que habían quedado dando vueltas durante la pandemia”, contó Oneto. Aquellos textos surgieron en el contexto del trabajo sobre ‘El niño pez, y el sueño de las negras alas’, dirigida por el recordado Omar Sánchez, y aunque la nueva obra no guarda relación directa con aquella experiencia, sí se nutre de ese universo de relatos iniciales. La pieza presenta a dos mujeres que, en un tiempo y espacio inciertos, sobreviven a la vera de un río tras haber escapado de una guerra, sostenidas por recuerdos fragmentarios y rituales cotidianos. “Después convocamos a Carlos Aprea para que nos dirigiera, porque había sido parte de ese mismo grupo y nos conocemos hace años”, explicó.

La obra se presentará los viernes en Espacio 44 —el 17 y 24 de abril y el 1 de mayo— para luego continuar su recorrido en otros espacios. Para Oneto, el impulso de escribir se consolidó en pandemia: “Siempre tuve la idea, pero fue en ese momento que empecé a tomar clases de dramaturgia y me largué”.

Ese camino autoral encuentra otra forma en Nunca es siempre, una obra que Nora Oneto escribió en 2023 en el marco de un taller coordinado por Roxana Aramburu. El texto fue premiado y, a partir de ese reconocimiento, la autora decidió llevarlo a escena. “Luego de que fue premiada pensé en ponerla en escena y entonces fui convocando a los actores: Gustavo Parola, Galaxia Schejter y Reneé Zgainer, un elenco de lujo”, contó Oneto.

Ambientada en un paisaje desolado, la pieza indaga en una relación de pareja atravesada por el silencio, donde lo cotidiano se entrelaza con lo poético y lo fantástico. “Partió de un ejercicio de escritura a partir del cuadro Carretera de cuatro carriles de Edward Hopper”, detalló. “A partir de esa imagen empecé a escribir cada escena y así se fue armando la obra”.

Fiel a un proceso creativo abierto, la autora reconoció que no parte de una estructura cerrada: “Yo nunca tengo en mente la obra completa. Voy escribiendo de forma azarosa, descubriendo la trama en el camino”. Esa lógica también implica reescrituras al momento de la puesta en escena: “Aparece la necesidad de reformular lo escrito. En el cuadro había dos personajes y yo sumé uno más”.

La obra “Nunca es siempre”, con dramaturgia y dirección de Nora Oneto, cuenta con las actuaciones de Gustavo Parola, Galaxia Schejter y Reneé Zgainer. El vestuario está a cargo de Josefina Chagaray, mientras que la escenografía y la iluminación fueron diseñadas por Juan E. Camargo. El sonido, por su parte, es responsabilidad de Francisco Urretabizkaya, completando un equipo que acompaña la propuesta escénica de la directora.

Allí, Oneto asume además el rol de directora, una tarea que, según admitió, le genera tensiones. “Me gusta mucho dirigir a los actores, pero hay que coordinar tantas cosas que me estresa un poco”, confesó. Y agregó: “En las funciones, cuando estás afuera, sufrís más. Como actriz te largás a la pileta; como directora estás pensando todo lo que puede pasar y no podés intervenir”.

Ambas obras, además, forman parte de un mismo impulso colectivo: fueron seleccionadas para un ciclo impulsado por el CPTI, lo que permitirá su continuidad y visibilidad a partir de mayo. En ese marco, Oneto también reflexionó sobre las condiciones actuales del teatro independiente: “Hoy ya no hay subsidios y no podés pagarle a nadie. Todo se basa en el compromiso y la confianza”. En ese escenario, la elección de los equipos no es casual: “Trabajar con gente que conocés te da seguridad, pero también es interesante sumar nuevas energías”.

Con dos obras en simultáneo y múltiples roles en juego, Nora Oneto confirma una búsqueda que no se detiene: escribir, actuar, dirigir y, sobre todo, sostener el teatro como espacio de encuentro, incluso —y especialmente— en tiempos inciertos.

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