En La Plata, organizaciones sociales, culturales y de la comunidad travesti-trans denunciaron a la comuna por el borramiento de murales vinculados a la memoria, los derechos humanos y las luchas populares.

Las intervenciones fueron tapadas en el marco del programa municipal Ciudad Limpia. Entre ellas, se encontraba el mural de La Moma, una vecina del barrio El Mondongo asesinada por travesticidio en 2011. También fueron borrados los murales de Jorge Julio López, a Tehuel, a Norita Cortiñas y a Lito Costilla, víctima de gatillo fácil.
Las organizaciones cuestionan que, detrás de una política de limpieza y recuperación del espacio público, se esté avanzando sobre expresiones culturales que construyen memoria e identidad en los barrios.
Galaxia Road, integrante de Travestis Autoconvocades, señaló que el borramiento se suma a otras situaciones de persecución y falta de respuestas por parte del municipio. “Fue muy fuerte para toda la comunidad porque La Moma no es solo un mural en frente a Plaza La Moma en un 1 y 66, sino que también representa la historia de un colectivo. Plaza La Moma es un lugar donde hacemos las asambleas, donde se hace el hoyito a travesti, donde sale la marcha Mostra y Disidente. Tiene una historia y creo que no es nada nuevo, creo que la municipalidad lo sabe. Entonces, nosotras no creemos en las casualidades, por eso estuvimos denunciando también una persecución a nuestro colectivo”, asegura la referente de la comunidad trans.
Entre los reclamos mencionó el hostigamiento a las trabajadoras sexuales en la zona roja por parte de Control Urbano y la falta de avances en el proyecto de ordenanza del Cupo Laboral Travesti Trans, que permanece desde abril de 2025 en la Comisión de Género y Equidad. También cuestionó la falta de participación de las organizaciones en las decisiones municipales.
"Hasta el momento no hubo intenciones de que haya un diálogo entre el colectivo Travesti Trans y la municipalidad. Nosotras no vamos a permitir que se gestionen políticas públicas si nosotras nos creemos parte fundamental para asentarnos y que tenemos también la capacidad para poder discutir nuestros propios proyectos y nuestras propias demandas también o no", afirma Galaxia Road.
La denuncia por el borramiento de los murales también fue planteada por Aucaché, un colectivo cultural que desde hace años realiza intervenciones en el espacio público y participa de distintas acciones vinculadas a la memoria y los derechos humanos.
Desde el colectivo señalaron que estas políticas no son nuevas. Hace dos años tienen una contravención municipal por un mural que realizaron con el colectivo de jubilados en una zona históricamente cedida para ese fin.
Sisa, integrante de Awkaché, cuestionó el programa Ciudad Limpia y sostuvo que detrás de estas acciones existe una disputa por qué expresiones culturales pueden ocupar las calles.
"Lo que entra en conflicto con el proyecto de Ciudad Limpia, ¿no? Porque Ciudad Limpia no es nada más y nada menos que un aporte a la gentrificación. ¿Porque limpia de qué? Porque borramos el mural de López, pero hacemos el mural gigante del Papa. Entonces, más allá de no cuestionar las creencias individuales de cada uno, sí está la cuestión de que hay claramente una postura política sobre qué es cultura, cuál es la que puede permanecer en nuestras calles y cuál no", reflexiona.
Para Awkaché, el problema también está en que la municipalidad entiende que como cultura, todo aquello que pasa bajo su paraguas. Esto deja afuera las experiencias que nacen de la organización popular.
El colectivo sostiene que las políticas públicas deben acompañar las expresiones culturales, pero sin imponer qué formas de organización, qué artistas o qué mensajes tienen derecho a existir. O en palabras de Sissa: somos un territorio que se narra mucho a sí mismo.
Las paredes son parte de la vida cotidiana. Son espacios donde se recuerdan historias, se denuncian injusticias y se construyen referencias compartidas.
Por eso, el reclamo no se limita a la restitución de las pinturas. También exige que las comunidades puedan decidir sobre los espacios que habitan y sobre las políticas que afectan sus vidas.
En ese sentido, Galaxia Road reclamó que las organizaciones travestis y trans sean escuchadas y tengan participación efectiva en las decisiones del Estado.
La discusión que abrieron las organizaciones en La Plata va más allá de las paredes pintadas de gris. Pone en debate cómo se debe habitar el espacio público, qué memorias tienen lugar en la ciudad y quiénes pueden construir sus expresiones culturales.
Porque los murales no son solamente imágenes: son historias que las comunidades eligen contar y mantener presentes.
Y como sostienen desde Awkaché, ningún territorio debería perder la posibilidad de narrarse a sí mismo.
