Pablo Morosi presenta un libro sobre la vida de Raúl Kraiselburd, dueño y director del diario El Día. La relación de su padre con el periodismo, la tragedia familiar que marcó su ascenso y la construcción de un imperio mediático ligado al poder político de distintas épocas. Una historia que ayuda a entender por qué se lo conoce como "el dueño de la ciudad".

Los Kraiselburd llegaron a la Argentina desde Ucrania sin conocer el idioma ni tener un oficio. Tras un breve paso por Entre Ríos, se instalaron en Berisso, donde comenzaron a trabajar como «colchoneros», una ocupación habitual en tiempos en que los colchones se reacondicionaban con la llegada de cada primavera. De esos orígenes humildes surgiría una familia que, con el tiempo, construiría uno de los grupos mediáticos más influyentes de La Plata.
Ese recorrido es parte de "Los secretos del ciudadano K", la biografía no autorizada de Raúl Kraiselburd escrita por Pablo Morosi. El título remite a Ciudadano Kane, la película de Orson Welles sobre el ascenso de un magnate de los medios. De visita en los estudios Eduardo Candreva, el periodista explica la elección: "Hay una búsqueda en ese sentido, incluso el título está hecho con la misma tipografía de la película, donde Welles se pone en la piel de un magnate, pero en este caso la historia se estira en dos personajes, que son su padre, que viene de la pobreza, y su hijo Raúl, que se hace cargo del diario a partir de su muerte trágica".
Morosi explica que “hay una búsqueda de recuperar o proponer una reflexión de estas sociedades o de estos grupos, en donde hay alguien que ejerce un poder omnímodo sobre el resto y eso hace que todos los frenos, los filtros, los controles y las regulaciones se pierdan un poco, porque es todo lo que ese poderoso quiere, es lo que se hace y nada más”.
David Kraiselburd ingresó al diario El Día como cadete cuando todavía era adolescente, luego de ganar un concurso de escritura. Participó de la Guerra Civil Española, estudió abogacía y fue profesor de Historia. Dentro del diario ascendió hasta convertirse en accionista y, posteriormente, en director. En julio de 1974, mientras permanecía secuestrado por Montoneros, murió durante un operativo policial en la vivienda donde estaba cautivo. Su muerte marcó el ascenso de su hijo Raúl en el medio.
“El padre muere secuestrado por Montoneros en el contexto de un enfrentamiento, en la casa donde lo tenían cautivo, llega la policía, sucede un tiroteo ahí y aparece muerto, en julio del 74”, relata Morosi. Para entonces, David era también vicepresidente de ADEPA, la entidad que reúne a los editores de diarios argentinos. “No solamente había progresado en su trabajo, en su empresa, llegando a la dirección, luego siendo accionista minoritario, sino que también instauró una forma de manejarse como empresario de medios, trabajando con todos los actores”.
Décadas después, y en un escenario muy diferente para la prensa gráfica, Morosi considera que Raúl busca preservar la influencia que construyó a lo largo de su vida: “Con la declinación personal, al ser una persona ya grande, con problemas de salud, tiene una enfermedad que le ha ido cortando su movilidad, y con la caída del negocio, del diario de papel, me parece que lo que está haciendo en estos últimos años es mostrarse, diciendo estoy acá, estoy bien, todavía me funciona la cabeza y todavía quiero mantener el poder que coseché durante toda mi vida”.
En ese sentido, identifica un episodio significativo: “Hay un punto de inflexión, que son las elecciones de 2023, donde aparece por primera vez en cámara, en una especie de streaming, entrevistando a los candidatos, mostrando que está metido en esta cuestión y que quienes están disputando el poder en la ciudad tienen que ir a ese estudio a hablar con él”.
Esa voluntad de mantener su presencia pública encuentra otro episodio en un reconocimiento reciente: hace unos meses, Raúl Kraiselburd fue declarado ciudadano ilustre por el Concejo Deliberante de La Plata. La distinción se celebró con un acto en el Salón Dorado, en una ceremonia de acceso restringido a la que no pudo ingresar la prensa.
Los secretos del ciudadano K, biografía no autorizada de Kraiselburd se consigue a través del sello editorial Marea.
