Las elecciones legislativas de este martes son el último termometro social de su gestión. La disputa por los escaños en el Senado son un aspecto clave de las condiciones institucionales en las que deberá afrontar los últimos dos años de su mandato.

Este martes 3 de noviembre los estadounidenses elegirán a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, cuyos mandatos duran dos años. La elección enfrenta al Partido Republicano, encabezado por el actual presidente Donald Trump, espacio que controla ambas cámaras, pero los Demócratas quieren recuperar terreno legislativo.
“ ¿Qué pasa si Trump pierde el Congreso? Tiene un piso de aprobación del 34%, un récord de rechazo del 60%”, señala Alejandro Palombo, Licenciado en Ciencias Políticas.
El columnista de Una idea todavía, enumera que “el plan de los demócratas para las 100 primeras horas sería obligarlo a terminar con la guerra de Irán, o al menos a pedirle permiso al Congreso para seguirla, bloquear los aranceles, que también aumentaron el costo de vida, restituir los subsidios del Obamacare que vencieron el año pasado, revertir los recortes de millones de dólares en el Medicaid (programa público que ofrece cobertura médica gratuita o de muy bajo costo) y en Salud, una serie de medidas populares”.
¿Es una estrategia aplicable en la práctica? En Diputados todo indicaría -según medios estadounidense- que Trump tendría una derrota, pero lo importante está por verse en el Senado, que está conformado por 100 senadores, 53 republicanos y 47 demócratas.
Palombo explica cómo es el funcionamiento de la cámara de representantes en Estados Unidos: “Los demócratas necesitan 51, no 50, porque ante un empate definiría al vicepresidente, James David Vance, en este caso. En el Senado las leyes necesitan 60 votos para no ser bloqueadas, podés tener los 51, pero aún así te siguen faltando 9. ¿Por qué? Porque una ley puede ser aprobada por mayoría simple, pero si es muy importante hay una regla que se llama filibuster, que antes de la implementación y aprobación efectiva de cada ley, el recinto permite debates ilimitados”.
“Hay un sector del establishment tradicional del partido republicano que acompaña, pero que entiende que Trump es una tormenta pasajera y que ya van a volver a retomar el control del partido y están esperando agazapados su oportunidad”, explica sobre el partido oficialista.
Por último, consultado sobre la expectativa de Milei sobre las elecciones norteamericanas, asegura: “Ayer dijo que lo mejor que le pasó desde que llegó a la carrera política es haber compartido tiempo histórico con Trump, el plan B no se ve, pero ya está sucediendo a sus espaldas y es Patricia Bullrich, que será capaz de acomodarse a lo que pase en Estados Unidos porque es más viva y puede moverse de una franja a otra y él no. Intentarán un mileísmo sin él, con ella y que se pueda acomodar a esta situación. Milei no va a cambiar, no está ubicado en tiempo y espacio”.
