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Acordeones, historias y encuentros: el Río de la Plata se prepara para celebrar la música compartida

El XI Encuentro de Acordeonistas del Río de la Plata se realizará el 14 de noviembre en La Plata y el 15 en Berisso, con talleres, conciertos y rondas de intercambio. Como antesala, el programa radial “Afluentes”, junto a Radio Futura, propone dos encuentros especiales con música en vivo y entrevistas. “Defendemos el acto tan rudimentario como juntarse a charlar con otro sobre un instrumento”, destacó Matías Di Loreto, uno de los fundadores de la iniciativa.

El acordeón como punto de partida para contar historias, recuperar memorias, descubrir otras tradiciones musicales y, sobre todo, encontrarse con otros. Esa es la esencia del Encuentro de Acordeonistas del Río de la Plata, que este año celebra su undécima edición con una propuesta que vuelve a poner en el centro el intercambio de saberes, la escucha y la música compartida, lejos de las competencias y las jerarquías.

La cita será el sábado 14 de noviembre en La Plata y el domingo 15 en Berisso. Pero, antes de que los acordeones vuelvan a sonar en escenarios, clubes y espacios culturales, habrá dos encuentros especiales organizados desde Afluentes, el programa de radio nacido al calor de esta experiencia colectiva, en articulación con Radio Futura.

“Siempre andamos buscándole la vuelta al Encuentro y pensando actividades para ir calentando motores. En ese camino, siempre estamos aliados a otros proyectos, en este caso con un proyecto de comunicación y producción comunitaria como Radio Futura, donde pensamos ‘Afluentes’ para compartir sobre el acordeón y su presencia en la música popular, además de darle difusión al encuentro y a todo su crecimiento”, contó Matías Di Loreto, conductor del ciclo, acordeonista aficionado y uno de los impulsores del evento.

Afluentes: las historias que nacen alrededor del acordeón

La creación del programa respondió a una necesidad que fue apareciendo con el crecimiento del Encuentro. En cada edición, las conversaciones se multiplicaban, surgían nuevas preguntas y las experiencias compartidas encontraban eco más allá de los días de celebración.

“Cada Encuentro de Acordeonistas va tomando una dimensión muy linda para vivenciar y ver, por ejemplo, cómo el tema de conversación va mutando y cómo esas charlas se empiezan a dar en otros lugares. De ese modo fuimos viendo la necesidad de que el Encuentro conviviera en otros espacios”, explicó Di Loreto.

Así surgió ‘Afluentes’, un espacio para recuperar algunas de esas historias que muchas veces aparecen de manera espontánea y simultánea durante las jornadas del Encuentro. La radio permite detenerse en los relatos, profundizar en las experiencias de quienes participan y explorar la relación del instrumento con las distintas expresiones de la cultura popular.

En las conversaciones que pasaron por el programa aparecieron historias de viajes, búsquedas personales, vínculos familiares y memorias musicales. También, el deseo de conseguir un instrumento, la necesidad de intervenirlo y experimentar con su sonido, y esa relación afectiva que une al acordeón con una tradición, una canción o el recuerdo de los abuelos.

“El instrumento cumpliendo su destino de andar viajando”, resumió Di Loreto al repasar algunos de los temas que fueron surgiendo. En ese recorrido, el acordeón aparece no solamente como un objeto musical, sino también como guardián de una memoria colectiva, capaz de conectar generaciones y geografías.

Dos encuentros para escuchar otras generaciones y tradiciones

Como antesala de la undécima edición, “Afluentes” realiza dos encuentros especiales en el auditorio de Radio Futura, ubicado en 5 y 75, con entrevistas y música en vivo.

El primer encuentro se realizó el domingo 25 de octubre, con Pipo Espíndola Tarragó Ros, un niño de diez años que crece en una familia profundamente ligada a la música popular. Hijo del músico Martín Espíndola y de la pianista, cantora y compositora Irupé Tarragó Ros, Pipo forma parte de una historia familiar atravesada por nombres fundamentales de la música argentina.

Su abuela, Perla Argentina Aguirre, es cantora y compositora, hija del guitarrista y compositor Arsenio Aguirre. Su abuelo es Antonio Tarragó Ros, acordeonista, compositor y una de las figuras destacadas del chamamé, hijo del histórico Tarragó Ros, conocido como “El rey del chamamé”.

Sin embargo, para Di Loreto, la propuesta no consiste únicamente en recorrer esa genealogía musical, sino en escuchar la voz propia de un chico que comienza a construir su camino.

“Me encanta conversar con chicos de esa edad, porque todavía no tienen tantos filtros. Su subjetividad es como una esponja y sus apreciaciones sobre ciertas cosas son muy genuinas”, expresó. También se refirió a la responsabilidad de generar ese espacio y contó que se interesó en Pipo cuando vio que, con el acompañamiento de sus padres, comenzaba a compartir públicamente su faceta musical. “Es una responsabilidad que me anime a proponer”, señaló. Y aclaró que el acercamiento buscará respetar su edad y su historia, desde un lugar afectuoso. “No nos olvidamos de que es un niño y trataremos de acercarnos de manera cariñosa a toda esa historia”, concluyó Di Loreto.

El segundo encuentro tendrá lugar el domingo 1 de noviembre y contará con la participación de Maximiliano Siles, integrante del Grupo Con Sabor. En este caso, la conversación estará orientada a su recorrido como acordeonista y a los cruces entre distintos géneros musicales.

Siles comenzó tocando el acordeón a piano, vinculado a las cumbias santafesinas, y luego se acercó al acordeón diatónico, instrumento asociado, entre otros géneros, al vallenato colombiano. Su experiencia abre la posibilidad de explorar las diferencias técnicas entre ambos instrumentos y de pensar cómo se construye una identidad musical a partir de esos desplazamientos.

“Es interesante pensar cómo llega ese ritmo al país y conocer técnicamente el pasaje de un acordeón a otro, para ver cómo va construyendo su identidad musical como acordeonista”, señaló Di Loreto.

Ambas entrevistas estarán atravesadas por la pregunta sobre qué lugar ocupa el acordeón diatónico en la música popular argentina. También conocido como acordeón verdulera, el instrumento tuvo un papel central en el desarrollo de distintos géneros y tradiciones.

“En algún momento perdió ese protagonismo inicial frente al acordeón a piano, pero es innegable que tiene una historia bastante profusa y dio nacimiento al chamamé, a la chamarrita, al tanguito montielero y a la chacarera de Coco Gómez, entre otros ritmos y géneros que nacen del diálogo directo del compositor con ese acordeón”, explicó.

Una mística que se construye entre todos

La experiencia del Encuentro también se sostiene en una trama de vínculos, colaboraciones y pequeñas acciones que, con el tiempo, construyen una identidad propia. Di Loreto reconoce que ese crecimiento no respondió a un plan predeterminado, sino a la voluntad de hacer, encontrarse y seguir abriendo espacios.

“Lo que se vivencia en el Encuentro lo generamos entre todos y entre todos también vamos sosteniendo cierta mística”, afirmó.

En esa construcción, las imágenes de Luciana Demichelis cumplen un papel importante. Para Di Loreto, cuidar la dimensión visual del proyecto también permite ampliar su alcance y llegar a personas que, desde otros lugares, descubren la iniciativa a través de las redes sociales.

Como ejemplo, recordó el correo electrónico que recibió hace un mes y medio de un músico acordeonista, productor y gestor cultural de las Islas Canarias, interesado en participar del Encuentro. “Me sorprendió esa mirada desde tan lejos. Me dio orgullo, responsabilidad y ganas de sostener todo esto”, contó.

La experiencia confirma que una propuesta nacida en el territorio puede generar conexiones inesperadas sin perder su escala humana. Aunque el crecimiento abre nuevas posibilidades, también plantea desafíos para iniciativas que no responden a una lógica comercial.

“Los proyectos de este tipo que no son comerciales están medio en peligro”, advirtió Di Loreto. Aun así, encontró en la sencillez de la experiencia una razón para continuar: “Defendemos en cada Encuentro un acto tan rudimentario como juntarse a charlar con otro sobre un instrumento que también tiene una mecánica rudimentaria. Eso me sigue entusiasmando”.

Berisso, tierra de acordeones

En esta undécima edición, Berisso tendrá un lugar destacado, tanto por su historia migratoria como por la incorporación de nuevos espacios culturales y ambientales.

“Berisso es un lugar cruzado y atravesado por el acordeón, por su raíz inmigrante”, sostuvo Di Loreto. En esa identidad se inscribe la llegada del Encuentro al Club Unión y Perseverancia, ubicado en 13 y 153, un espacio vinculado a experiencias musicales y culturales de la ciudad.

También habrá actividades en Beressia, un proyecto artístico-ambiental y espacio biocultural situado en el humedal del Delta de Berisso, donde confluyen el arte, la ciencia y las particularidades del ecosistema de la Isla Paulino.

El domingo 15 se realizará allí el denominado Concierto para el humedal, una propuesta que recupera la relación histórica entre la música, el trabajo y la vida isleña. La idea es que los acordeones vuelvan a sonar en ese territorio donde, décadas atrás, acompañaban la vida cotidiana de quienes trabajaban y cultivaban la tierra.

Para Di Loreto, llevar el Encuentro a estos lugares supone ampliar el diálogo con otras manifestaciones culturales y reconocer que la música también se transforma cuando entra en contacto con un territorio y sus historias.

Talleres, rondas y música en vivo

La programación del sábado 14 de noviembre incluirá, a las 11, el taller Dimotteando. Chamamé entrerriano, a cargo de Facundo Torresán; a las 15, un taller de círculo circasiano y baile folk francés, coordinado por Isabelle Bazin; y, a las 18, una ronda de acordeonistas con conversación abierta e invitados especiales.

La jornada cerrará a las 21 con un espectáculo de Natalio Sturla e Isabelle Bazin, con Noelia Sinkunas como invitada, en el Club Unión y Perseverancia de Berisso. Los talleres y el espectáculo serán actividades aranceladas.

Torresán llegará para compartir su trabajo sobre el chamamé entrerriano, mientras que Bazin regresará al Encuentro después de haber participado en su segunda edición. En esta oportunidad, ofrecerá una aproximación a las músicas tradicionales que se bailan en zonas rurales del norte de Francia, con ritmos y sonoridades que permiten establecer conexiones con otras expresiones del folclore.

También participará Miguel Alfonso, músico acordeonista proveniente de las Islas Canarias, que llegará para compartir su recorrido y sumar otra perspectiva a un encuentro que busca reunir distintas procedencias, experiencias y maneras de entender el instrumento.

Más allá de la diversidad de estilos, el objetivo es sostener un espacio donde el conocimiento circule sin que nadie tenga que demostrar ser mejor que otro.

“Los pilares del Encuentro van más allá de la música y tienen que ver con compartir, aprender del otro y encontrarse sin competir. Es buenísimo que eso se entienda y se vea de ese modo. los acordeonistas que van lo saben y aquellos que llegan a curiosear rápidamente también lo comprenden”, afirmó Di Loreto.

En tiempos en los que buena parte de los intercambios culturales parecen quedar sujetos a la velocidad de las redes y a la lógica del rendimiento, el Encuentro propone otra temporalidad: escuchar, conversar, aprender una melodía, conocer una historia y dejar que de allí surja algo nuevo.

“Todo esto lo vamos logrando sin ningún máster plan. Fuimos haciendo sin pensar demasiado”, reconoció Di Loreto.

Tal vez allí resida parte de la fuerza de esta experiencia, en una construcción colectiva que crece sin perder de vista su origen. Un acordeón, una conversación y la disposición a encontrarse con otros siguen siendo suficientes para abrir nuevos caminos.

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