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“No hay ninguna potencialidad por parte de la inteligencia artificial para destruir nada”

La docente e investigadora de la Universidad Nacional de La Plata, Verónica Sforzin, analiza el impacto de la IA y advierte que los principales riesgos no provienen de la tecnología, sino de la disputa geopolítica por su control.

La inteligencia artificial es un conjunto de técnicas y un conjunto de programas que permiten acelerar la economía, la política, la cultura cambia, ¿no? Estamos ante un cambio de la forma de acumular el capital, pero para nada es una situación que ponga en riesgo la humanidad”, introduce Veronica Sforzin, autora de Soberanía, Ética y Poder, Geopolítica de las Tecnologías de la Información y Comunicación.


El riesgo no lo está poniendo la IA, sino la geopolítica actual. Esa es la diferencia, porque hay mucha fetichización, mucho humo y espejos alrededor, y está comprobado incluso por ingenieros informáticos que por sí solas, no es que tienen ninguna potencialidad de arruinar la vida de la humanidad, lo que estamos aconteciendo, sí, es a una crisis civilizatoria del mundo occidental”, explica.


Hoy estamos en una bipolaridad tecnológica, ¿no? Los únicos dos países que tienen la capacidad de ordenar la cadena de valor global de las tecnologías, con sus corporaciones que hoy pueden alinearla, son Estados Unidos y China”, grafica en conversación con Inconsciente Kolectivo. Asimismo, remarca que ambos están en condiciones de negociar con otros, construir acuerdos para tener desde las tierras raras, el litio, hasta los microchips, el software y hardware.

Sin embargo, la socióloga, docente e investigadora de la Universidad Nacional de La Plata, considera que “Estados Unidos es un imperialismo en decadencia, Occidente está en una crisis estructural por un lado por sus rupturas internas, ¿no? El Deep State de ellos está roto, no tiene nada nuevo que ofrecer, entonces utiliza su ventaja comparativa que logra después de la Segunda Guerra Mundial de desarrollo industrial tecnológico, porque en ningún otro país se desarrolló como en Silicon Valley, y no hace transferencia de tecnología, construye un neocolonialismo tecnológico, digital”.

Aprovecha el monopolio tecnológico para instalar el intento de un gobierno de las corporaciones, China lo piensa de otra manera, aprovechó la descentralización de los 90, con una gran mirada geopolítica, a partir del desarrollo propio de sus centros de innovación, pone la inteligencia artificial al servicio del desarrollo productivo y no la utiliza para dominar a otros países ni para manipular a las poblaciones, están bajo éticas distintas”, finaliza.

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