El 10 de septiembre se celebra el Día Nacional de la Cantora Criolla en homenaje a su nacimiento. Cantora, compositora y actriz, construyó una trayectoria fundamental para la canción surera, el tango y la música popular argentina. Perla Argentina Aguirre recuerda su vida y obra.

El 10 de septiembre se celebra el Día Nacional de la Cantora Criolla, establecido por la Ley Provincial 15.575 en homenaje al nacimiento de Nelly Omar. La primera edición del Festival de la Cantora Criolla recuperó su figura y puso en primer plano a las mujeres que sostienen y transmiten las músicas de raíz bonaerense. Perla Argentina Aguirre, una de las protagonistas del encuentro, recordó su amistad con Nelly y el vínculo que la unió con su padre, el guitarrista Arsenio Aguirre.
El 10 de septiembre ya no es solamente una fecha en el calendario de la música popular. Desde la sanción de la Ley es también el Día de la Cantora Criolla, una jornada que reconoce a las mujeres que, a través de sus voces y sus trayectorias, mantienen viva la música de raíz bonaerense.
La fecha fue elegida en homenaje al nacimiento de Nelly Omar, ocurrida el 10 de septiembre de 1911 en las cercanías de José Bonifacio, en el partido de Guaminí. Cantora, compositora y actriz, Nelly Omar construyó una trayectoria fundamental para la canción surera, el tango y la música popular argentina.

La primera edición del Festival de la Cantora Criolla tomó esa fecha como punto de partida para ampliar el homenaje. La propuesta surgió de La Cumparcitas, una colectiva de cantautoras, con el objetivo de reconocer no solamente a Nelly Omar sino también a las numerosas mujeres que continúan haciendo circular una tradición musical que permanece viva.
“La propuesta surgió desde La Cumparcitas, colectiva de cantautoras”, explicó Perla Argentina Aguirre. Según relató, fue María Eugenia Díaz, presidenta de la asociación, quien presentó el proyecto para establecer el 10 de septiembre como Día de la Cantora Criolla.
“Proponemos el 10 de septiembre como Día de la Cantora Criolla en homenaje a Nelly Omar, nuestra más grande representante del canto criollo”, señaló Aguirre.
El proyecto presentado el año pasado finalmente se convirtió en la Ley Provincial 15.575, que establece que cada 10 de septiembre se celebre esta fecha en homenaje a la cantora nacida en Guaminí.
Una mujer marcada por el territorio
Para Perla Argentina Aguirre, comprender a Nelly Omar implica también volver a ese paisaje rural donde comenzó a cantar. “Ese mundo rural en el que se crió creo que la marcó a Nelly”, sostuvo. Allí comenzó a cantar junto a su hermana canciones vinculadas con los ritmos de la región. Cuando llegó a Buenos Aires, lo hizo con un repertorio formado por milongas, estilos y huellas, al que posteriormente incorporaría el tango.
Esa raíz nunca desapareció de su obra. Aguirre recordó especialmente La criolla, el último trabajo discográfico de Nelly Omar, editado por Gustavo Santaolalla, donde recuperó parte de aquel repertorio folklórico con el que había comenzado su camino artístico.
“Milongas sureras, valses criollos y otras músicas vinculadas al territorio que la vio nacer volvieron allí a ocupar un lugar central”, dijo.
La trayectoria de Nelly Omar estuvo atravesada además por una fuerte definición política. Su cercanía con Juan Domingo Perón y Eva Perón marcó buena parte de su vida artística y tuvo consecuencias concretas después del golpe de Estado de 1955.
La persecución política la dejó fuera de los medios y le impidió trabajar en radios y teatros. Sin otra fuente de ingresos que su canto, debió marcharse al Uruguay y posteriormente atravesó otros períodos de exilio y silencio.
“Nelly me contó su relación con el General Perón, su amistad con él y con Evita”, recordó en diálogo con Cacodelphia. También relató que fue Tita Merello quien le facilitó contactos para que pudiera ir a cantar a Uruguay cuando estaba proscripta. “Ella estaba altamente agradecida con Tita”, contó.
Años después, al regresar a Buenos Aires, Nelly Omar comenzó lentamente a recuperar espacios. Aguirre recordó haberla encontrado en una tanguería durante la década del sesenta, en uno de los homenajes que comenzaban a reconocer nuevamente su trayectoria.
“Nelly estaba volviendo de a poco, no tenía trabajo y la estaba pasando muy mal”, recordó.
Una historia familiar detrás del homenaje
El vínculo de Perla Argentina Aguirre con Nelly Omar tiene además una dimensión personal. Su padre, Arsenio Aguirre, fue guitarrista de la cantora.
“Nelly fue mi amiga en un momento de la vida que nunca esperé. Algo muy lindo, ya que mi padre, Arsenio Aguirre, fue guitarrista de Nelly”, contó.

Arsenio había compartido escenarios con ella antes del golpe de 1955, cuando todavía era muy joven. También acompañó a figuras como Héctor Maure y, ocasionalmente, a Virginia Luque. Como director y arreglador musical de guitarras, trabajó además junto a Margarita Palacios, con quien mantuvo una relación de afecto y admiración.
Años después, durante una visita a la casa de Nelly Omar, se produjo un encuentro que Perla conserva especialmente en su memoria.
“Tomando un té en su casa, una tarde me entregó fotos y cartas de mi papá”, relató. Nelly le explicó que no tenía hijos y que consideraba que esas fotografías debían quedar en manos de Perla.
Entre aquellos documentos había cartas que llamaron especialmente su atención. “Cuando leo las cartas descubro un detalle asombroso: mi papá la tutea, lo cual me llamó mucho la atención, porque mi papá no tuteó a nadie”, recordó.
Perla también contó que nunca había escuchado de boca de su padre que hubiera existido una relación amorosa con Nelly. Las cartas, sin embargo, abrieron para ella una zona desconocida de aquella historia compartida entre músicos.
Cantar también es tomar posición
Para Aguirre, la obra de Nelly Omar no puede separarse de sus convicciones. Su manera de cantar, las canciones que eligió y los lugares que ocupó estuvieron atravesados por una mirada política que nunca ocultó.
“Nunca escondió Nelly su mirada política y esa definición política influyó muchísimo en su manera de entender el canto y su lugar como artista”, afirmó.
Esa posición también puede rastrearse en su repertorio. Aguirre recordó la elección de obras de Héctor Pedro Blomberg y Enrique Maciel, particularmente aquellas canciones ambientadas durante el período rosista.
“Nelly eligió aquellas en las que no quedaba mal Rosas, como por ejemplo ‘La pulpera de Santa Lucía’, que nos demuestra que ya en ese tiempo había una grieta”, señaló.
Para Perla, esa mirada estaba relacionada con una posición que Nelly sostuvo durante toda su vida: su cercanía con los sectores populares y con quienes quedaban fuera de los lugares de poder.
“A Nelly eso la marcó y nunca tuvo problemas en decir su ideología porque siempre estuvo cerca de los humildes, de los desamparados, de aquellas personas olvidadas o marginadas”, sostuvo.
Esa coherencia entre la artista y la mujer es, para Aguirre, una de las claves para comprender su legado.
“Nelly fue una gran militante, una gran cantora, artista, una maestra”, dijo.
Una voz que sigue presente
Nelly Omar atravesó décadas de la historia argentina. Fue perseguida, silenciada, volvió a los escenarios y recuperó el reconocimiento de nuevas generaciones. En 2010 fue declarada Embajadora del Tango por la Secretaría de Cultura de la Nación. Murió el 20 de diciembre de 2013, a los 102 años.
Pero su legado no quedó detenido en una época.
El Día de la Cantora Criolla y la realización de este primer festival proponen justamente lo contrario: que su nombre funcione como una puerta de entrada hacia las voces que siguen cantando, componiendo, enseñando y transmitiendo una música que forma parte de la identidad bonaerense.
Para Aguirre, además, permanece la memoria íntima de aquella mujer que conoció personalmente, de las conversaciones compartidas y de las historias que Nelly decidió confiarle. “La voz y la memoria de Nelly eran maravillosas”, resumió.
Y quizás allí esté una de las claves de este homenaje: no solamente recordar a una cantora extraordinaria, sino volver a escuchar aquello que su vida dejó como enseñanza. Que cantar también puede ser una forma de pertenecer a un territorio, de contar una historia, de tomar posición y de mantener viva una memoria.
En aquella tarde compartida, Perla recuerda que Nelly le dijo una frase que todavía conserva: “Malena soy yo”. La referencia era al tango “Malena”, escrito por Homero Manzi y compuesto por Lucio Demare en 1941. Una frase breve, casi íntima, que vuelve a poner en escena a una mujer que durante toda su vida hizo del canto una manera de decir quién era y de qué lado estaba.
