Trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica denuncian el ingreso de fuerzas armadas en las instalaciones, más de 60 despidos y un centenar de contratos no renovados. También acusan al Gobierno Nacional por “entregar toda la historia de la tecnología nuclear a Estados Unidos”.

En respuesta a los más de 60 despidos y la no continuidad de contratos en la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica), trabajadores mantienen un plan de lucha y permanecen en estado de alerta.
“La verdad es que nosotros como trabajadores de CNEA nunca vimos este grado de violencia. Nos enteramos de los despidos, muchos compañeros y compañeras fueron a acompañar a sus amigos, a ver qué pasaba”, relata Daniel Sánchez, integrante del Consejo Directivo de ATE Capital.
En ese sentido, en conversación con Inconsciente Colectivo, describe que todo fue muy extraño, “porque la información era muy introspectiva, fue muy de repente y de un momento a otro las autoridades decidieron hacer ingresar a la Gendarmería Nacional, que tiene un rol en la Comisión Nacional de Energía Atómica, que es cuidar la seguridad del material nuclear, pero no solamente eso, sino que tienen que cuidar a los trabajadores que somos los que operamos las plantas que tienen riesgos radioactivos”.
“Todo esto es un problema más grande de lo que se ve, porque no es solamente el aspecto represivo y la violencia que se dio en sede central, sino que rompe los acuerdos básicos de trabajo que se tienen que dar para poder cuidarnos estas instalaciones”, asegura el dirigente.
Consultado sobre los motivos o justificaciones que encuentran las autoridades que responden al Gobierno Nacional, remarca: “No hay razones. Son las que conocemos, las de extorsionar, de ajustar el Estado, de aplicar despidos y demostrar a la autoridad que ellos dirigen y que nosotros tenemos que obedecer centralmente para hacer pasar un plan, en el caso de la Comisión Nacional de Energía Atómica, del sector nuclear, de entregar toda la joya y la historia de la tecnología nuclear a Estados Unidos”.
La CNEA se dedica a la investigación y el desarrollo de aplicaciones pacíficas de la tecnología nuclear. Entre sus principales iniciativas se encuentran el reactor modular CAREM, el reactor multipropósito RA-10 y el desarrollo de la terapia de protones para el tratamiento del cáncer.
