El emblemático espacio cultural de Meridiano V celebra su aniversario con funciones, música, feria, acrobacia e inauguración de una cantina pensada como nuevo espacio de encuentro.

Del 10 al 12 de abril, el Centro Cultural Viejo Almacén El Obrero celebrará sus 30 años de vida con un festival especial en su sede de 13 esquina 71, en el barrio Meridiano V. Habrá funciones de teatro, música, feria de emprendedores, acrobacia aérea y la inauguración de la Cantina del Obrero, un nuevo espacio pensado para prolongar el ritual del encuentro después de cada función. A tres décadas de su nacimiento, el histórico espacio cultural llega a este aniversario convertido en una referencia ineludible del teatro independiente de La Plata y en símbolo de la construcción colectiva que ayudó a transformar la periferia en uno de los polos culturales más potentes de la ciudad.
El edificio, una construcción de 1927 declarada Patrimonio Histórico Municipal, conserva la memoria viva del barrio. Primero funcionó allí un almacén de ramos generales, luego una asociación benéfica llamada “Nahuel” y más tarde otro almacén y casa de comidas, “Fama”. Durante todo el siglo pasado fue epicentro de la vida social de la zona, hasta que el 12 de abril de 1996 abrió sus puertas como centro cultural, consolidándose con los años como una pieza esencial de la identidad de Meridiano V, incluso antes de que existiera el circuito cultural que hoy distingue al barrio.
En ese recorrido, la voz de Mauricio Serrano, actor, director, dramaturgo e integrante del espacio, ofrece una mirada que cruza historia, experiencia personal y lectura política del presente. “Es un lugar referencia para el teatro independiente de la ciudad”, resumió, dejando en claro que no se trata solo de una sala, sino de una verdadera escuela de formación, producción y convivencia teatral.
“Cumplimos 30 años, y tenemos preparados un montón de festejos”, celebró Serrano, al tiempo que recordó algunos nombres fundamentales en la historia del espacio: “Debemos mencionar a Diego De Miguel, Diego Aroza, ‘la Negra’ Sosa, Claudio ‘El Negro’ Cogo, Fabián ‘El Vasco’ Andicoechea, Julieta Sargentoni, Edgardo Desimone; gente histórica que hace muchísimo tiempo está dedicada al teatro y son referentes y guías para los que llegamos después”.
El Viejo Almacén El Obrero es contemporáneo de espacios y grupos emblemáticos de la ciudad como Teatro La Nonna, Galpón de la Comedia, La Fabriquera, La Rosa de Cobre, El Núcleo, Teatro Princesa, El Altillo del Sur, Sala Tito Cossa, La Cuarta Pared, La Hermandad del Princesa, La Gotera, Vuelven Julio, Cirrosis y Grupo Barataria, una generación que consolidó la identidad del teatro independiente platense.
Serrano, que forma parte del Obrero desde hace 16 años, sostuvo que su formación como actor se dio principalmente allí, en la experiencia compartida de funciones, giras, festivales y trabajos técnicos. “Mi formación de actor se basa en la experiencia de vivir y compartir situaciones teatrales en el Obrero, esa es la mayor escuela que tengo. Hace 16 años que estoy ahí; me sumé en 2010 con la obra ‘Mirapampa’, que fue la primera obra del Obrero que alcanzó instancias nacionales. Desde entonces compartí muchos festivales con ellos y muchas giras, porque incluso en las obras en las que no actuaba de vez en cuando hacía la técnica”, contó a Cacodelphia.
Al repasar la historia artística del espacio, enumeró una larga lista de producciones que marcaron época: “´La Revoluta´, ´Con el cuchillo entre los dientes´, ´Vacaman’, ‘La bestia que habita la noche’ en sus dos versiones, ‘Viento (de las desgracias)’, ‘El perdido’, ‘El vuelo de las brujas’, ‘Temporal’, más acá en el tiempo ‘Esto también pasará’ y ‘Jeppener’, la obra que estoy dirigiendo y que se presenta en el espacio todos los domingos de abril. Además hay que pensar la cantidad de obras que pasaron y que no son producciones del espacio”.
Al mirar hacia atrás, el dramaturgo recordó que cuando nació el Obrero todavía no existía el circuito Meridiano V tal como hoy se lo conoce. “Los grandes del Obrero cuentan siempre que cuando se instalaron les dijeron que era una locura pensar en armar una sala en la periferia de la ciudad. Era una apuesta fuerte que se sostuvo con amor y el deseo de hacer y de estar, así se logró que en esos márgenes de la ciudad se comenzara a producir teatro”, señaló.
En ese proceso destacó especialmente el trabajo del grupo “La Gotera”, pionero en sostener el espacio en tiempos mucho más adversos. “Eran una máquina de producir, con cuatro o cinco proyectos paralelos. Hicieron un trabajo extraordinario, casi heroico, porque sostener un espacio en los márgenes de la ciudad donde no había el circuito cultural que hoy existe en el barrio fue enorme”, valoró.
Consultado sobre la relación entre la Escuela de Teatro de La Plata y la conformación de grupos independientes, Serrano fue contundente: “La escuela de teatro es un semillero innegable”. Para el actor, la formación académica estatal es uno de los grandes motores de la escena local. “Los pibes y pibas cuando están en segundo año ya están armando grupos y producciones, y eso sigue sucediendo. Por eso creo que es fundamental en toda la conformación de los grupos; si bien hoy está medio cascoteada, es innegable su lugar de formación y de importancia para el teatro independiente de la ciudad”, dijo.
También destacó la singularidad de la producción teatral platense frente a la lógica porteña. “En la ciudad de La Plata se produce y se hace teatro de una manera diferente a la producción en Capital. Hay una identidad muy fuerte entre los teatristas y cada vez está más fuerte esa identidad”, expresó. Y agregó: “Si bien las estructuras que tiene Capital son otras y hay más circulación de público, en La Plata circula muchísima gente también y eso tiene que ver con la cantidad de producciones y con la gente que está sosteniendo la actividad”.
Un nuevo lugar de encuentro
Uno de los momentos centrales del aniversario será la inauguración de la Cantina del Obrero, una idea largamente deseada que, según Serrano, responde a la necesidad de crear un espacio de charla y comunidad después de cada espectáculo. “Era algo que teníamos pendiente: un lugar donde tomar un vino, comer una empanada y hablar sobre lo visto”, explicó. La apertura será el viernes 10 desde las 19 horas, con la presentación de Juan Carlos “El Chino” Ayala, además de una clase abierta de teatro coordinada por el propio Serrano, feria de emprendimientos y acrobacia aérea.
El sábado 11 continuará la programación con una “Noche de Teatro a Precio Popular”, mientras que el domingo 12, día exacto del aniversario, habrá actividades para las infancias y nuevas funciones, entre ellas “Jeppener”, la obra dirigida por Serrano que actualmente integra la cartelera del espacio.
Sin embargo, el festejo no queda aislado del presente complejo que atraviesa la cultura independiente. “La situación actual nos pega como a todos”, advirtió Serrano. En ese marco, explicó que la cantina también forma parte de una estrategia concreta de sostenimiento económico. “Nosotros siempre mantenemos la idea de tener precios populares. Pero así y todo es complicado, por eso la cantina, más allá del deseo de que exista ese espacio, es también una estrategia para mantener el espacio. La idea es armar estrategias, pero con alegría”, planteó.
Su mirada se vuelve especialmente crítica al referirse a la ausencia de subsidios y al debilitamiento de políticas públicas fundamentales para el sector. “La militancia, el compromiso, la resistencia, como las distintas estrategias que podemos pensar, pero no debemos dejar de decir que es el Estado el que debe proteger, fomentar y acompañar estos espacios”, opinó.
Serrano también cuestionó la interrupción de la Fiesta Nacional del Teatro, un espacio que definió como federal y vital para el intercambio entre teatristas de todo el país. “Hace tres años que no se hace y es un lugar federal por excelencia, donde se encontraban teatristas de todo el país. Era un espacio fundamental para el teatro independiente y no se hace desde que asumió el gobierno de Javier Milei”, afirmó.
A eso sumó la preocupación por el retroceso en la asistencia del Instituto Nacional del Teatro: “Además a las salas de teatro independiente el Instituto Nacional del Teatro también nos ayuda con plata concretamente para comprar equipamiento y sostener las salas, y eso era una ayuda importantísima que ya no está sucediendo, y esto le está pasando a todas las salas del país”.
Para Serrano, la falta de subsidios ya empieza a modificar incluso la estética y la escala de las producciones. “Las obras tienen cada vez menos integrantes, menos escenografías; entonces en ese marco no sé si hay decisiones estéticas, sí creo que hay decisiones estratégicas. Para salir de gira es imposible; si ya no hay subsidios de gira ni de producción es ir a jugarse el pellejo a otra ciudad a ver qué pasa, entonces las producciones se hacen más pequeñas”, explicó. Y concluyó con una definición política contundente: “Las políticas neoliberales atentan contra la cultura del pueblo”.
Aun así, lejos de la resignación, sus palabras insisten en la dimensión profundamente humana del teatro. “El teatro es un encuentro humano por excelencia, alguien que relata, alguien que expresa, y en esa comunicación sucede lo más humano sin intermediar ningún tipo de tecnología. Se trata de una comunicación muy poderosa. Por eso decimos que siempre el teatro es un lugar de encuentro, y el encuentro siempre hay que celebrarlo, festejarlo; hay que militarlo con alegría y con la guardia en alto”.
30 años después de su nacimiento, el Viejo Almacén El Obrero no solo festeja una fecha: reafirma una manera de entender la cultura como acto colectivo, resistencia barrial y defensa de un espacio donde la comunidad todavía puede reunirse cara a cara, compartir una historia y reconocerse en el otro.
