Dostoyevski, el filósofo del bajofondo

El escritor que conoció de primera mano el desarraigo, la cárcel, los vicios y la desolación amorosa, se las ingenió para introducir complejas discusiones filosóficas en novelas ambientadas en los subsuelos más inhóspitos de la Rusia zarista.

Matías Esteban, escritor, docente y agitador literario, se enlazó por vía telefónica con el aire de Los Mundos Posibles donde ofreció una reseña de las obras que consagraron al escritor ruso Fiódor Dostoyevski (1821 - 1881), muchas de ellas inspiradas en su propia experiencia de vida, problematizan sobre la moral de la Humanidad y fueron escritas luego de un largo periodo de silencio editorial durante el cual estuvo preso.

Para empezar, Esteban habló del interés que desarrolló Dostoyevski en su juventud por participar en círculos intelectuales de debate socialista, lo que trajo como consecuencia que lo detuvieran y encarcelaran durante cinco años, después de los cuales tuvo que enrolarse en el Ejército por cinco años más, periodo durante el cual se le prohibió de manera estricta que escribiera “Escribía pero no publicaba, escribía de manera oculta, en la época que estuvo preso, como no lo dejaban tener pluma ni papel, escribía de memoria, en esas horas de encierro, apenas iluminado por una vela, programaba lo qué iba a escribir, acá es donde él encuentra mucho material para lo que vendría después porque ni bien le levantan la prohibición de publicar, comienza a trabajar y a vivir de la escritura”.

Sumido en deudas contraídas por el juego, agobiado por una serie de fracasos amorosos y con una carrera literaria que no consigue repuntar a pesar de sus novelas publicadas por entregas en periódicos y revistas, el autor comienza a experimentar el éxito con la salida de Crimen y castigo (1866), inaugurando la etapa por la cual es más reconocido: “Sus obras tienen un contenido filosófico más profundo, es el Dostoyevski más complejo del que siempre nos hablan, en estas obras nos encontramos con personas que no son una especie de símbolo o de discurso discurso unido del autor sino con una serie de ideas que están dialogando de manera polifónica y sostenida, entrechocándose, todas las ideas están puestas en juego de una manera que parecería que están hablando realmente, cada personaje tiene una voz”.

Cada uno de los personajes tiene ideas diferentes, encontramos: ateísmo; gente totalmente religiosa, piadosa; gente miserable, avara, siniestra, violenta, totalmente horrible; y gente con una bondad a extremos cristianos. Y están puestos en dialogo, no hay una posición que prevalece, el autor está escondido, Dostoyevski eran pan-eslavista, tenía cierta inclinación hacia lo religioso”, agregó el columnista.

Uno de sus textos más reconocidos es Los hermanos Karamázov, publicada entre 1879 y 1880, una novela policial sobre un parricidio donde la polifonía y la discusión de ideas está más presente que nunca: “Hay una cosa en cuanto a la voz narradora, hay una primera persona de un personaje principal que desaparece y encontramos una voz omnisciente que parece distinta, los personajes se juntan a hablar en una taberna maloliente de barriobajo con vodka de mal gusto arriba de la mesa, se ponen a hablar sobre la existencia de Dios y es un dialogo, es una discusión, se exponen distintos tipos de ideas en donde no prevalece ninguna, es una discusión humana”.

A modo de cierre, Esteban trazó un paralelismo con la obra de León Tolstoi para dimensionar mejor a Dostoyevski: “Parecería que Tolstoi tiene una forma de encarar todas estas temáticas más a la manera de los grandes escenarios, los escenarios más fastuosos, las clases más elevadas socialmente, en donde estas preguntas que son profundas y que influyen a la existencia humana se responden desde ese otro lugar, de una forma más descriptiva y más abarcativa desde lo geográfico mientras que Dostoievsky se concentra en las tabernas, en los tugurios, en los sectores más bajos, gente que se dedica al alcoholismo, prostitutas, asesinos, gente muy mala, villanos que cometen sus crímenes de la peor forma y que hablan durante largos párrafos, haciendo que uno casi se convenza, o se sienta cercano a lo que dicen estos personajes”.

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