El 3 de septiembre, a las 20, Piazzolla Electrónico se presenta en Ciudad de Gatos, en La Plata. El proyecto de Nico Sorín recupera el repertorio del Octeto Electrónico que Astor Piazzolla presentó en el Olympia de París en 1977 y lo aborda desde una formación integrada por músicos provenientes de distintos géneros.

Nico Sorín llega nuevamente a La Plata con “Piazzolla Electrónico”, un proyecto que comenzó a partir de una invitación de Daniel “Pipi” Piazzolla y que lleva cinco años de recorrido. La presentación será el próximo 3 de septiembre a las 20, en Ciudad de Gatos.
Compositor, productor, director y músico, egresado del Berklee College of Music, Sorín desarrolló una trayectoria vinculada tanto a la música popular como a la composición para cine y televisión. Trabajó junto a artistas como Miguel Bosé, Shakira, Jovanotti, Alejandro Sanz, Natalia Lafourcade, Divididos y Juanes, y en 2018 fue convocado para componer y dirigir “Argentum”, la suite presentada en el Teatro Colón durante la Gala del G20.
“Piazzolla es Piazzolla”, sostiene Sorín, para quien aquella experiencia fue una propuesta adelantada a su tiempo.
Su acercamiento a Piazzolla surgió, sin embargo, desde un lugar que él mismo considera particular: no proviene del tango. Fue Pipi Piazzolla quien le propuso armar un octeto electrónico para los festejos por el centenario del nacimiento de Astor.
“El culpable de todo esto es Pipi Piazzolla”, contó Sorín. “Me sugirió para los 100 años del nacimiento de Astor: ‘Ármate el octeto electrónico’. Algo que nunca había pensado porque justamente pensaba que al no ser del tango no me podía meter con Piazzolla”, dijo a Cacodelphia.
La propuesta inicial iba a ser una presentación puntual. Pero después del primer concierto, realizado en el CCK, el proyecto continuó y comenzó a adquirir una identidad propia.
“Después de un concierto en el CCK se terminó convirtiendo en más y más show, en un ciclo”, recordó Sorín. “Hace cinco años que venimos tocando y creo que ya ha tomado un vuelo propio la banda”.
El repertorio está basado en el concierto que el Octeto Electrónico de Piazzolla ofreció en el Olympia de París en 1977. Aquella formación estaba integrada por Astor Piazzolla en bandoneón, Tommy Gubitsch en guitarra, Gustavo Beytelmann en piano, Osvaldo Caló en órgano, Luis Cerávolo en batería, Luis Ferreyra en flauta y saxo, Ricardo Sanz en bajo y Daniel Piazzolla en sintetizadores. El registro de aquel concierto quedó plasmado en el álbum “Olympia 77”.
De allí provienen algunas de las obras que forman parte del repertorio de Sorín, entre ellas “Libertango”, “Meditango”, “Zita”, “Adiós Nonino” y “Violentango”. La propuesta actual no busca reproducir de manera literal aquella grabación, sino trabajar sobre sus materiales y trasladarlos a otra formación y otro contexto sonoro. El proyecto fue presentado también en distintos escenarios del país y del exterior.
Para Sorín, el interés por aquella experiencia de Piazzolla está precisamente en su carácter experimental. “El mundo no estaba preparado para el octeto de Piazzolla”, afirmó.
La formación combinaba bandoneón con guitarra eléctrica, órgano, batería, bajo y sintetizadores, y establecía un diálogo con sonoridades provenientes del jazz y el rock. La experiencia tuvo una duración breve y fue objeto de críticas, pero con el paso del tiempo adquirió una dimensión diferente.
“Duro muy poco el octeto”, explicó Sorín. “Tengo entendido que además no terminó muy contento con el proyecto, no sé si porque no lo pudo llevar a donde quería o porque fue muy criticado. Ya no lo vamos a saber, lo que sí sabemos es que es un proyecto que estaba muy avanzado para su tiempo”.

Esa condición experimental es también la que le permite a Sorín abordar la obra sin necesidad de hacerlo desde una formación exclusivamente tanguera. “Un poco la tesis de todo esto es quizá demostrar que no hace falta ser tanguero para asumir a Piazzolla”, señaló.
Para el músico, la discusión acerca de si Piazzolla hacía o no tango quedó atrás. “En un momento se armó un gran revuelo hoy por suerte eso ya quedó atrás. Astor fue vapuleado injustamente”, sostuvo.
Su propuesta parte de otra definición: “Mi tesis es esa, no demostrar que es tango, sino que Piazzolla es Piazzolla”.
En esa afirmación aparece una de las características que Sorín encuentra en la obra del compositor: una música profundamente vinculada con Buenos Aires, pero capaz de trascender las fronteras del tango y del Río de la Plata.
“Tiene una mirada muy de Buenos Aires, no podés escucharlo sin imaginar la ciudad, sus colectivos, sus edificios”, explicó. Pero al mismo tiempo, recordó, la música puede generar una respuesta en lugares donde el tango no tiene la misma presencia.
“Nos ha pasado que tocamos en un pueblo en Brasil donde nadie lo conocía y donde la gente no sabe mucho de tango y de repente estás tocando ‘Adiós Nonino’ y llega. Es decir, es una música muy universal”.
Por eso Sorín define a Piazzolla como una música que “es tango, es rioplatense pero una firma tan personal y universal que pertenece al mundo”.
La búsqueda de “Piazzolla Electrónico” también implica asumir una determinada libertad en el tratamiento del repertorio. Sorín explicó que, para acercarse a un compositor como Piazzolla, no quería realizar una interpretación meramente reproductiva.
“Yo lo tenía mucho respeto porque sabía que era muy grande, y después cuando me metí en sus partituras y sus anotaciones con su letra y caligrafía empecé a entender su cabeza”, contó. A partir de allí, decidió que el homenaje debía estar atravesado por la experimentación.
“Ante un compositor irreverente no queda otra que homenajearlo de manera irreverente, no se puede ser tibio, no sería un homenaje”, sostuvo.
Así, algunas obras son llevadas hacia otros territorios musicales. “´Adiós Nonino’, de repente se transforma en un reggae, y luego en una cumbia. Con mucho respeto, jugamos pero también con mucha irreverencia”, contó. “Para homenajearlo hay que patear el tablero”, resumió.
La participación de Pipi Piazzolla también fue importante en ese proceso. “A Pipi le dije que venga al primer ensayo. Yo no hago esto sin tu aval, le dije. Era importante que él escuche”, recordó Sorín.
Cinco años después, el proyecto continúa. Y para el músico, una de las razones está en la propia construcción de la obra de Piazzolla.
“No sé qué pasó con la música de Piazzolla, porque soy de aburrirme rápido con los proyectos y acá venimos hace cinco años tocando la misma música y es como una cebolla que cada vez le encontramos nuevas capas”, dijo. “Y es que la música de Astor es de una profundidad increíble, agregó.
Para la presentación en La Plata, Sorín anticipó además que habrá nuevas incorporaciones al repertorio: “Estamos llevando algunos estrenos a la ciudad”.
La propuesta vuelve así sobre una experiencia de Piazzolla que en su momento tuvo una vida breve y que hoy puede ser escuchada desde otra perspectiva. Para Sorín, esa capacidad de seguir generando nuevas lecturas está directamente relacionada con la dimensión de la obra. “Seguimos hurgando en esa música y siempre es como novedosa”, afirmó.
“Piazzolla será eterno”, dijo Sorín. “En todo el tiempo, en cualquier parte del mundo, se está tocando su música”.
El encuentro será el 3 de septiembre a las 20 en Ciudad de Gatos, en La Plata, con “Piazzolla Electrónico”, una propuesta que vuelve sobre aquel Octeto Electrónico de 1977 para poner en diálogo su espíritu experimental con los sonidos y los músicos del presente.
