Exorcismos en La Plata

La ciudad ha tenido históricamente una relación muy estrecha con este tipo de fenómenos. El Padre Mancuso, ha sido por décadas el exorcista a cargo de estos trabajos llegando a ser reconocido a nivel nacional. 

Foto: (AG La Plata)

Hagamos un acuerdo para tratar el tema, no desde una cuestión religiosa, sino más como una cuestión desde lo agnóstico. Desde el poder entender que hay cuestiones que no tienen mucha explicación y que dependen un poco más de la magia, podríamos decir, o de alguna situación que no tiene que ver con una explicación científica o con un método científico”, introdujo Antonela Mennuto. Este acuerdo es primordial para poder entender el fenómeno de los exorcismos, ya que: “Para que haya un exorcismo tiene que haber una posesión, porque sino no tiene razón de ser. Me parece que para habilitar una posesión, uno en principio debería creer en algo. Por lo menos creer que existe el bien y que existe el mal. Partir de esa base.”, explicó en comunicación con En Órbita.

En este marco el exorcismo es “básicamente un ritual para expulsar un espíritu del cuerpo de una persona”, donde “hay distintos grados en los que pueden manifestarse estos espíritus”. “El primer grado, es que el espíritu o la entidad se quede en el lugar. Un segundo grado, es que este espíritu o esta entidad te siga. Y un tercer grado, que es el más complicado, es cuando ya se te mete en el cuerpo y ahí hace falta alguien que realice su trabajo, en este caso el exorcista. O sea que, básicamente, el laburo consiste en poder discernir si se trata de algún tipo de enfermedad mental o realmente de una posesión en términos religiosos” desarrolló Antonela

Una vez que se discierne si la persona está poseída o no, comienza el exorcismo propiamente dicho. ”Y acá es cuando aparece el padre Mancuso, que es el exorcista de la ciudad. Es un cura que nació en Los Hornos y que dedicó su vida a iniciarse como sacerdote. Arrancó siendo como una especie de observador de los exorcismos con otro cura, que era español, era el que lo guiaba”, contó la columnista refiriéndose al proceso del exorcismo. “El ritual consiste, básicamente, en estar la persona que hace el exorcismo, el cura, con algunos laicos que lo ayudan principalmente a sostener a la persona que está posesa. Es muy sencillo: necesitan algo en el piso como para sostenerlo, contenerlo, y la persona que se dedica a hacer el exorcismo saca un libro, el padre Mancuso usaba un libro de 1614, que esta escrito en latín y tiene 3 conjuros para poder sacar al demonio del cuerpo de una persona. Los rituales duran 20 minutos, se pueden repetir”, detalló

En el libro del Padre Mancuso hay algunos testimonios que cuentan que a ciertos exorcismos, y en ciertos casos, no iban solamente el exorcista con los laicos. Sino que además iban médicos, psiquiatras y psicólogos, simplemente para poder observar la experiencia”. Esta experiencia, retratada por el Padre, le permitió corroborar que la persona posesa tenía pulso bajo sin importar la actividad que estuviera realizando, o vomitaba elementos que no se podrían haber digerido de forma natural. 

Además, cada demonio tiene su nombre. Por eso es importante que el exorcista sepa, para saber con quien tiene que luchar. Al Padre Mancuso lo que le pasaba era esto, que en los primeros exorcismos, donde iba más como observador, la persona que estaba poseída iba contra él. Una especie de, dice el, acercamiento, entendimiento, de que en definitiva él se iba a dedicar a posteriori a cumplir ese trabajo”. 

Mancuso no solo fue un reconocido exorcista local sino que alcanzó relevancia nacional. Y, si bien hoy en día Alejandro Diaz ocupa ese lugar, Antonela repasó tres casos emblemáticos del Padre.

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