Margarita en la oscuridad, una obra teatral sobre encierros y libertades

En el marco del ciclo Nuestro Teatro Federal -impulsado por el Teatro Nacional Cervantes junto con el Instituto Nacional del Teatro- se puede ver esta pieza de Susana Catalina Bernardi, dirigida por Luigi Serradori.

Foto: http://www.teatrocervantes.gob.ar/

“Margarita cuenta una historia cotidiana de abusos y violencias”, expresó Luigi Serradori, director de la obra ganadora del concurso que tiene como finalidad estimular a autores y autoras teatrales y generar nuevos contenidos. “La autora, que casualmente es mi mamá, partió de una noticia que habla de una persona que, en plena pandemia, llevaba escondida a la empleada, en el baúl del auto, para que limpie su casa. Ese es el origen del texto”, explicó el actor y director en Cacodelphia.

En Corrientes y en muchas provincias del norte hay una práctica que aún se sigue realizando donde familias, generalmente rurales y acaudaladas, dicen ´salvar´ a muchachas, asegurándoles casa y trabajo, a costa del sometimiento, el embrutecimiento, el abuso y la violencia sexual. Y lo terrible de todo eso, es que son prácticas normalizadas muy difíciles de cambiarlas, transformarlas y reverlas, porque se presentan como algo cotidiano”, señaló Serradori y agregó que “Margarita es parte de esa historia”.

Margarita en la oscuridad es un unipersonal protagonizado por la actriz Karen De Michelli y montada y filmada en Monte Caseros, en la sala del Grupo de Teatro Raíces y habla de la cuarentena y de encierros externos e internos. Margarita es hija de una mujer militante de las Ligas Agrarias en la provincia de Corrientes y anda en búsqueda de su identidad. “A Margarita se le ha quitado la posibilidad del lenguaje, del aprendizaje y del conocimiento, Margot, su patrona, la tiene como una cosa, y de esa esclavitud doméstica y sexual, busca liberarse”, expresó Serradori.

Susana Bernardi, directora, docente, fundadora del grupo Raíces de Monte Caseros, “venía investigando sobre la militancia en las Ligas Agrarias de Corrientes, que estaban entrelazadas con la iglesia tercermundista, los curas obreros, donde se hace un trabajo social muy fuerte (...) Y como venía investigando esa historia, que nunca se abordo en Corrientes, la conectó con esta obra que filmamos en plena pandemia”.

A partir de unos objetos que Margarita encuentra cuando muere Margot, descubre que su madre fue una mujer militante de las Ligas Agrarias y así comienza a descubrir su verdadera identidad. A partir de allí, se reconoce como un sujeto independiente y con deseos propios, no como una maquina doméstica. Encuentra entonces en las palabras la belleza, pero no en la palabra de la formación académica, sino desde esa intuición poética, que también tienen estas tierras, por la herencia guaranitica, esa es un poco también la premisa de la obra”, describió el director.

“La obra nos invita a pensar como las prácticas de la dictadura se fueron reencauzando y de alguna forma están latentes en estas prácticas naturalizadas en provincias como Corrientes, donde hay violencias y abusos que forman parte de la cotidianidad. De alguna forma ese legado de la dictadura, sobrevive en estas familias, que se creen dueñas del país y de los cuerpos y eso lo transmite el texto de una forma poética y contundente”, resaltó.

"ese legado de la dictadura, sobrevive en estas familias, que se creen dueñas del país y de los cuerpos"

El Teatro Nacional Cervantes seleccionó dos obras correntinas para filmar en su lugar de origen, con elencos y directores locales. La elección se realizó en el marco del concurso Nuestro teatro que premió doce trabajos de todo el país. Los ganadores correntinos son Margarita en la oscuridad, escrita por Susana Catalina Bernardi (de Monte Caseros) y Mientras tanto, escrita por Rubén Darío Franco (de Corrientes Capital). Margarita en la oscuridad se puede disfrutar a través de la plataforma Interactuar y del nuevo canal de YouTube Cervantes Online.

“Argentina es un país basto, amplio, complejo, doloroso y bello, todo eso junto y estos proyectos impulsados desde el Instituto Nacional del Teatro, con una mirada federal, sirven para contar estas historias que no se conocen y para comprender también, como se fue construyendo en Corrientes, toda una cultura represora”, remarcó.

Grupo Raíces

El Grupo se creó en 1984, cuando el director Roberto Stábile llegó a Monte Caseros convocado por el municipio del lugar. Desde entonces las obras del grupo se han presentado en diferentes partes del continente.

“Raíces es un grupo que nació y se fundó hace 37 años y en la actualidad, está dando pelea, tratando sobrevivir, de sostener la sala y sus vínculos en tiempos muy difíciles”, contó Serradori, hijo de quien fuera fundadora del grupo montecasereño.

“Es un grupo independiente que intenta una lengua teatral propia, con mucho trabajo territorial en los barrios, donde buscamos que los pibes tengan la posibilidad de conocer el teatro. Un grupo que además sigue en la búsqueda a través del lenguaje, las estéticas y los universos poéticos que nos movilizan”, describió.

Nuevos públicos

“Si bien antes de la pandemia se podía consumir teatro a través de las plataformas de Streaming, con la pandemia debimos trasladarnos a ese formato virtual que ha ido creando un nuevo tipo de espectador”, refirió Serradori. Y aclaró: “Personalmente me resulta imposible trasladar el espíritu del teatro a una pantalla, puede traducirse un poco las formas, pero no deja de ser un trabajo audiovisual, ya que el espectador no tiene posibilidad de elegir que quiere ver, porque las cámaras le van a redireccionar el sentido”.

“El teatro del estar junto al otro, con la posibilidad del error y quedar expuesto, toda esa ceremonia es muy difícil, casi imposible, de trasladar a la pantalla”.

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