"El mundo de los sueños es una enciclopedia para cualquier persona que esté en proceso de sanación con vegetales"

Así lo expresó Raquel Freire Sanchez, cofundadora del Centro de Concentración y Curación con Plantas Medicinales Ojo de Luna ubicado en el interior de la selva amazónica central del Perú.

Raquel Freire Sanchez


Raquel Freire Sanchez nació en Chile, pero desde hace muchos años está radicada en el pueblo Santa Rosa de Masisea (Perú), adonde se arriba en dos horas navegando por el río Ucayali, cruzando la laguna Santa María. Allí se encuentra el Centro de Concentración y Curación con Plantas Medicinales Ojo de Luna. Es música, antropóloga, terapista vegetalista, dedicada a la investigación de las medicinas naturales ancestrales y a la reflexión y la sanación de todos y todas quienes se acercan con distintas búsquedas.

¿Cuál es la importancia de los sueños en estos tratamientos de sanación? ¿Cuáles mitos y prejuicios circulan sobre estas medicinas que dialogan con los saberes y sonidos de las plantas? De estos y otros temas transcurrió la charla donde también participaron integrantes del proyecto Lenguajes del Maíz, quienes coinciden en encontrar en los lenguajes sonoros-verbales caminos terapéuticos que interconectan cuerpo-espíritu y naturaleza.

“Imagínate un lugar en la selva donde puedas internarte y hacer un tratamiento, pasa de todo…hay personas que vienen porque tienen búsquedas espirituales o porque quieren aprender, conectarse con la naturaleza, o porque traen una patología específica y otras totalmente escépticas y ya en las últimas y es una lástima porque han perdido mucho tiempo. El proceso es muy íntimo, se trabaja con medicinas tan fuertes que las personas están en una situación muy vulnerable…ya el hecho de quitar la sal y el azúcar totalmente les produce fatiga y entonces hay que cuidarlas”, describió Raquel.

En diálogo con De Pueblos y Caminantes, contó sus primeras experiencias en Santiago de Chile, aprendiendo comunitariamente con otros jóvenes y junto a una papai (abuela) María Quiñelen, lawentuchefe, mujer/hombre medicina y así también autoridad comunitaria mapuche. También se refirió a su llegada a Perú hace diez años en busca de medicina por cuestiones personales de su salud.


“Hemos sido criados en un paradigma de la medicina tan pequeño, tan segmentado, que sólo va al síntoma, que comprende al ser humano/a como una realidad separada del todo. Las medicinas indígenas están dentro de una cosmovisión que a una la transforma. De cómo una comprendía la salud, de pronto se rompe y comprendo lo que me pasa como algo integral. Cuando comprendo cuán responsable soy para cambiar mi camino y volver a la sanidad, al bienestar… El poder de la medicina alópata te pone fuera de una… en cambio la medicina indígena te vuelve. Y además te conecta con la vida, porque las medicinas indígenas están conectadas con los ciclos de la naturaleza. Con cómo te alimentas, con cómo te acuestas, cómo sueñas… experiencias que te transforman absolutamente cuando tu corazón está abierto, cuando estás receptiva a esa transformación. Esos procesos supone un cambio transformador”, comentó.

"las medicinas indígenas están conectadas con los ciclos de la naturaleza"


El Centro Ojo de luna funciona bajo la dirección y protección espiritual de Wagner Rengifo Paredes, quien desde hace veinte años es curandero y vegetalista, formado con su tío don Enrique Paredes. Trabajan con seriedad y rigurosidad, la capacidad máxima es de 8 personas, por el nivel de intensidad y de intimidad a que se llega con los tratamientos, las medicinas hacen atravesar a las personas por un proceso muy intenso durante el tratamiento con plantas.

“Cuando tu tomas contacto con el campo vibratorio de un ser tan poderoso, de un nivel de inteligencia tan complejo, tan inteligente, profundo y antiguo como el de una planta, sobre todo si es medicinal, es a través de los sueños donde esa comunicación se da de manera más clara y más intensa", manifestó Raquel.

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