Sirenas, la comedia de un drama urbano

La obra teatral Sirenas fue seleccionada como una de las obras que integran la edición 2020 de Nuestro Teatro por nuevo cuyo, impulsada por el Teatro Nacional Cervantes y el Instituto Nacional del Teatro

El escenario de Sirenas es un supermercado, más cercano al almacén de barrio, (...) donde hay todo un tratamiento acerca de cómo la patronal imprime hacia los trabajadores una presión, una mecanización de esos seres humanos y la obra muestra un momento de hartazgo, o de dar vuelta la página, a esa alienación de ese trabajo tan despersonalizado, tan deshumanizado en todos los términos”, resumió Osjar Navarro Correa director de la obra, quien señaló que “con mucha teatralidad, con mucha acción y muy clara la situación planteada, estos personajes se encuentran y de una manera muy súbita, de una manera muy decidida, cambian el transcurrir de su cosa cotidiana y aquello que parece ser una comedia, o arranca con unos pasos de comedia, se transforma en un drama urbano existencialista y dramático al final”, ampliò en comunicación con Cacodelphia.

La obra fue escrita y presentada por el poeta mendocino Gabriel Jimenez, quien comenzó a escribir dramaturgia en el marco de un taller brindado por Osjar: “Gabriel fue participante de un taller que yo dicto anualmente en los periodos de verano, y escribió esa obra que después la corrigió por su cuenta y por su cuenta la mandó al concurso de Cervantes. Quedó seleccionada como obra ganadora de la región y el Cervantes se contactó conmigo para ofrecerme la dirección sin que supieran hasta ese momento que yo había sido el tallerista. Para mí fue una sorpresa. Para el mismo, porque ninguno de los dos por concurso sabía lo que pasaba. Así que fue como un hallazgo encontrar ese texto ya más trabajado”, contó el dramaturgo.  

En este sentido destacó que “había trabajado hace mucho tiempo con mis propios textos, entonces encontrarme con el texto de Gabriel fue difícil pero refrescante a la vez. Encontrar una poética, y unas palabras decididas no por mi, y dedicarme solamente a la tarea de dirigir, de encontrar el formato del funcionamiento de la grupalidad que estaba ahí trabajando en el escenario y debajo del escenario”. A esta experiencia se le sumó el estreno virtual, el cual fue a puertas cerradas y propuso una nueva forma de pensar el teatro durante la pandemia: “El diálogo que uno ha tenido que establecer, a falta del espectador, con las cámaras. con los realizadores audiovisuales, con los directores de fotografía o los que hacen el sonido, los que dirigen las cámaras. Creo que es un gran aporte que nos puede llevar a algo después. No sabemos todavía qué, pero vamos a aprender de todo esto ese trabajo hacia las cámaras que en general desconocemos, porque si no te dedicas al cine el teatro no tiene nada que ver con trabajar así algo tan mecánico. (...) creo que en este diálogo los dos lenguajes, el audiovisual y el teatral, hemos podido acceder a un paso en común para comprendernos, para coordinar juntos la forma en que la obra le llega al espectador y creo que estamos en procesos que todavia aun no han terminado”, señaló el director.

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