Luchadora, fuerte y belicosa

Reyna Diez comenzó su militancia solidarizándose con los presos de Bragado, se destacaba por su gran capacidad de oratoria, fue docente y la primera decana mujer que tuvo la Facultad de Humanidades. Dedicó buena parte de su vida a la defensa de los derechos humanos. Retrato de una de las grandes personalidades que tuvo La Plata.

Daniel Badenes, periodista, editor de revista La Pulseada y docente de la Universidad Nacional de Quilmes, se enlazó vía telefónica con el aire de Los Mundos Posibles donde compartió su reseña sobre Memorias de una vida rebelde. Retrato de Reyna Diez de Florencia Baez Damiano, lanzado por la Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (EDULP), libro que aborda la vida de Carmen Josefina Suárez Wilson de Diez, (1914-2001), conocida como Reyna Diez, militante, escritora y docente que fue una de las grandes personalidades que tuvo la ciudad de las diagonales.

Como punto de partida, Badenes recapituló sus inicios en la militancia por los derechos humanos y el nacimiento de la que fue la mayor de sus virtudes: “Fue una de las grandes personalidades que ha tenido La Plata aunque en realidad no fue platense, vivió un poco más de la mitad de su vida en Villa Elvira. Ella nació en Pergamino de manera circunstancial porque su familia era de Junín, se padre había sido fundador de El Mentor, uno de los principales diarios que tuvo el interior bonaerense, ella vino a La Plata a estudiar Letras en los años 30, ahí comenzó con la militancia, por los presos de Bragado, una de las primeras luchas por presos políticos de Argentina, una lucha que duró once años y que la reveló como excelente oradora. De todos lados la invitaban a hablar porque tenía una cosa ecuménica de ser respetada por todas las corrientes políticas, era cautivante escucharla”.

“Reyna se fue de La Plata cuando se casó, tuvo derivas por varios lugares, fundó una escuela en Los Toldos y vuelve después de quedarse sin trabajo con el golpe del 55. Ella tenía 46 años y es ahí cuando comienza su vida platense, ahí termina su carrera y empieza a dar clases en el Colegio Nacional, en la Escuela de Teatro, en la Escuela de Oficios que estaba en 1 y 46, y por supuesto en la Facultad de Humanidades donde fue ayudante diplomada en distintas materias de la carrera de Letras, Directora del Departamento de Letras y después decana, esto lo resalto porque fue las primeras en resquebrajar ese techo de cristal y ser la primera mujer decana de la UNLP”, destacó el columnista.

Memorias de una vida rebelde

La militancia de Reyna volvió a intensificarse conforme la historia del país se adentraba en momentos de virulencia política cada vez más agravados: “Generaba un profundo respeto en todas las tendencias políticas, su militancia por los presos de Bragado la mostraba de algún modo cercana al anarquismo, su figura encabezando la Facultad de Humanidades tiene mucho que ver con la izquierda peronista, que la pone en ese lugar, buena parte de sus hijes fueron militantes del PRT-ERP con los cuales tenía un vinculo. De ahí viene también su vuelta a la militancia por los derechos humanos y los presos políticos. Primero en el 71 cuando detienen a su hijo Rolo, después cuando Perla, la mayor de sus hijas mujeres, es detenida en el 75, y ya en dictadura cuando en el 77 secuestran prácticamente en simultaneo a Diana, su hija menor, y a sus dos yernos”.

A modo de síntesis, Badenes listó los distintos organismos de dd.hh. por los que desfiló Reyna: “Fundó la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Presos por Razones Políticas y Gremiales de La Plata, Berisso y Ensenada, fue parte de Madres de Plaza de Mayo, integró la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, articuló con otras organizaciones latinoamericanas a través de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (FEDEFAM)”.

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