Sabato, conocer para juzgar

Los periodistas Pablo Morosi y Sandra Di Luca acaban de publicar una biografía sobre el célebre escritor argentino, un trabajo meticuloso donde se destaca la verificación de hechos para desterrar rumores.

Pablo Morosi, periodista, co-autor de Sabato: El escritor metafísico junto a Sandra Di Luca, trabajo publicado por Editorial Marea, se enlazó vía telefónica con el aire de Los Mundos Posibles donde se explayó sobre la figura de Ernesto Sabato (1911-2011), su entorno familiar, su desempeño como estudiante, su interés por la literatura, su faceta política, su existencialismo y las distintas polémicas que rodearon su nombre.

El libro abre con una cita del autor ruso Fiódor Dostoyevski (“A los hombres hay que conocerlos antes de juzgarlos”), la cual encierra un doble significado para Morosi: “Sabato nació en Rojas, un pueblo al norte de la provincia de Buenos Aires, cuando viene a La Plata a estudiar en el Colegio Nacional descubre el arte, tiene como profesores a  Pedro Henríquez Ureña y Ezequiel Martínez Estrada, que lo llevaron a leer mucho, y una de las primeras cosas en las que se metió de cabeza fueron los autores rusos, particularmente Dostoyevski, una de las influencias que lo marcó para siempre. Por otro lado, sobre lo que dice Dostoyesvki ahí, me parece que se dicen muchas cosas sobre Sabato, y hay muchas cosas que no se conocen, entonces está bueno contar lo que no se conoce para después, si, emitir un juicio de valor”.

Uno de los episodios más controversiales que protagonizó fue el almuerzo con el General Jorge Rafael Videla, presidente de la Primera Junta Militar de la dictadura, junto a los escritores Jorge Luis Borges, Horacio Esteban Ratti y el sacerdote Leonardo Castellani, realizado a pocos meses del golpe de Estado de 1976: “Sabato se murió planteando que había sido tergiversado, hizo un montón de consultas previas y recibió pedidos para que no dejara de ir a ese encuentro, para poder plantear ciertos cuestionamientos, familias de algunas de las primeras victimas que se estaban conociendo, gente que estaba detenida, que había sido echada de su empleo. Estamos a cuarenta días del golpe, había una idea de que Videla representaba el ala moderada de ese grupo que había llevado adelante el golpe y que era un tipo al que se le podían hacer planteos, yo creo que todo esto fue un tanteo en medio de una situación donde ya se empezaba a tener información del nivel de bestialidad que había ”.

A modo de contrapunto, el periodista subraya un episodio anterior que explicaría la opinión favorable que Sabato tenía de Videla al decir que se trataba de un general culto: “Poco tiempo antes de ese almuerzo, antes del golpe de Estado, Videla lo había llamado a Sabato para elogiarle una de sus novelas, yo trato de componer la personalidad de Sabato, él era una persona con cierto narcisismo, no creo que haya muchos generales que lean novelas y llamen a sus autores, creo que esa idea de "el general culto" viene de ahí”.

Yo no soy quien juzga a Sabato ni tampoco quien lo defiende, el libro lo que intenta es no mostrar un personaje de bronce, en todo caso, mirar todo lo que se puede, con un amplio registro, las cosas que se han dicho alrededor de sus polémicas”, sintetizó Morosi al cierre de esta entrevista.

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