Este viernes 10 de abril, desde las 21, el músico, compositor y cofundador de Arbolito y Ácido Criollo se presentará en “Las Musas de la Muzza” con un formato solista e íntimo. Entre loops, instrumentos andinos, reflexión política y memoria latinoamericana, propone un viaje sonoro donde la música se vuelve también una forma de resistencia cultural.

Este viernes 10 de abril, desde las 21 horas, Agustín Ronconi llegará a “Las Musas de la Muzza”, en Ensenada, con un formato que resume buena parte de su universo artístico: canción de autor, raíz latinoamericana, improvisación y experimentación sonora en tiempo real. Cofundador de Arbolito y Ácido Criollo, el músico vuelve a la región con un espectáculo íntimo donde la cercanía con el público se transforma en el corazón mismo de la experiencia.
La relación de Ronconi con La Plata y sus alrededores tiene una historia larga. “Con Arbolito en los comienzos hacíamos Parque Lezama y un domingo al mes nos íbamos para Plaza Italia en La Plata. En la ciudad hemos tocado mucho, con Arbolito y también con proyectos como Ácido Criollo. Es una ciudad que siempre nos ha recibido bien, con muchos oídos abiertos, muchos estudiantes, con ganas de relacionarse, habitada por proyectos y sueños en construcción”, recordó.
En esa misma línea, el músico subrayó que su búsqueda sonora estuvo atravesada desde siempre por una identidad continental. “Hoy es más necesario que nunca tener una identidad propia. Yo siempre prefiero sentirme más latinoamericano que argentino en sí mismo. Aunque amo profundamente el lugar en que nací, Argentina también es muchas culturas reunidas en un solo mapa. Pensarse latinoamericano es pensarse en algo más grande: en la Patria Grande”, afirmó en diálogo con Cacodelphia.
Para Ronconi, esa raíz no es solamente estética, sino también una posición política y cultural frente al presente. En un contexto internacional y local que definió como signado por la prepotencia, el saqueo y la pérdida de proyectos colectivos, sostuvo que “ante toda esta adversidad se vuelve más importante que nunca sentirse parte de una identidad nacional y latinoamericana”. También fue crítico con el avance de proyectos extractivistas: “Que se aprueben proyectos mineros que contemplan destruir los glaciares es un verdadero delirio”.
La raíz latinoamericana, explicó, está en el origen mismo de su vínculo con la música. “Esa búsqueda sonora comenzó desde muy chico, incluso antes de empezar a estudiar música. En Arbolito esa identidad siempre estuvo presente. Hoy es una forma de resistencia cultural y política”, señaló. Para el músico, antes que las fronteras importan “las historias compartidas, las luchas comunes y un lenguaje que nos une”, una memoria colectiva que frente al endurecimiento de las fronteras adquiere una nueva vigencia.
En lo artístico, esa identidad se traduce en un territorio sonoro amplio y fértil. “Hay ritmos maravillosos e instrumentos increíbles. Está lo original, lo criollo, lo afro, lo prehispánico. Aunque hoy hablar de estas cuestiones pueda sonar antiguo, en un tiempo atravesado por la electrónica y la tecnología, se puede hacer una música moderna y contemporánea con raíz, y eso es muy lindo”, explicó.
Ese cruce entre lo ancestral y lo contemporáneo encuentra una síntesis en “Músicas mochileras”, su primer disco solista editado en 2020, donde combina quenas, ronroco, charango, guitarras, loops y percusión electrónica. “Tomó bastante forma durante la pandemia, cuando a los músicos no nos quedó otra que ponernos a tocar. Grababa sonidos, jugaba en la computadora, armaba ritmos, y muchas de las músicas del disco nacieron justamente de esas exploraciones”, contó. También reveló que parte del proceso incluyó audios enviados por amigos y nuevas relecturas de canciones de Arbolito llevadas “hacia otras regiones”.
Ese universo sonoro será el eje del recital de este viernes. “Llevo mi guitarra, que paso por unos pedales y la transformo en bajo; también llevo el charango, el ronroco y algunos vientos, con los que voy armando las canciones. Ese es el viaje que llamo ´Músicas mochileras: cuando salgo a tocar solo, con todos los instrumentos y la loopera”, explicó.
La experiencia en vivo ocupa un lugar central en su pensamiento sobre la música. “La música es un arte que se mueve en el tiempo. A quien escucha le pasan cosas similares: el sonido lo atraviesa y, como está sucediendo ahí, en ese instante, se vuelve un momento único”, reflexionó. Y fue más allá al pensar el presente tecnológico: “Eso es lo que nos salva frente a la inteligencia artificial y a toda esa cosa más plástica. Nunca van a poder reemplazar la mano de un pintor, a un instrumentista o la voz de alguien cantando en el momento”.
Sobre el show en sí, confesó que el encuentro con el público sigue teniendo un misterio irrepetible. “Sigue siendo un desafío hermoso que todavía me pone muy nervioso. En este caso, al no estar con una banda, lo íntimo tiene el sabor de lo misterioso: te permite improvisar y llevar la canción hacia otro lado. Los loops te pueden conducir a lugares insólitos, que pueden ser también hermosamente bochornosos”, dijo entre risas.
La presentación tendrá además una carga afectiva especial: será la primera vez que toque en Ensenada. “Es un lugar al que quiero mucho. Mi viejo vivió sus últimos años en Isla Santiago, y yo estoy muy ligado al río, a la vela y a los barcos. Entonces, Ensenada representa para mí un puerto de salida al mundo”, compartió.
En medio de la charla, Ronconi también se detuvo en la reciente muerte de Rubén Patagonia, a quien despidió con emoción: “Es una tristeza que se nos haya ido. El compromiso con la canción, con la tierra, con lo originario y con la resistencia es parte de una familia que quiero y admiro mucho”.
Con entrada libre y gratuita, al sobre, la cita en “Las Musas de la Muzza” se anuncia como una noche de canciones, memoria y exploración sonora, donde la música vuelve a confirmarse como territorio de encuentro, identidad y comunidad.
