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Algo pasa en el bosque

La ilustradora estadounidense Stacey Rozich propone, a través de personajes antropomorfos, adentrarnos en un mundo lleno de referencias contemporáneas, paisajes naturales y simbología tradicional.

La artista californiana Stacey Rozich creó un mundo natural de animales-personas, máscaras y diablos donde la festividad y la ironía (plasmado a través de sus títulos) se hacen presente. Como buena ilustradora, todas sus obras son personajes o escenas donde están pasando cosas: fiestas, encuentros, discusiones, rituales, trabajos, reuniones, etc. 

Con referencias, festivas y coloridas, en las escenas que retrata Stacey aparecen calaveras y máscaras que remiten a la tradiciones mexicanas y de pueblos originarios del norte americano. Sin embargo, si algún periodista llegara a preguntarle sus referencias estos componentes y geografías no aparecen en sus respuestas. La ilustradora y muralista, que actualmente reside en Los Ángeles, ve en series como Sailor Moon y Los Simpsons algunos de sus bastiones. Los dibujos animados que solía ver de chica son su principal fuente de inspiración.

Su padre, al ver que desde joven Stacey dibujaba asiduamente, le advirtió: si quería dedicarse a esto, debía dibujar todos los días. Estas palabras calaron hondo en la joven, quien descubrió su material principal de trabajo en la universidad: las acuarelas. Las acuarelas permiten otras formas. A diferencia del óleo y los acrílicos, necesitan mucha más agua. Esto permite el trabajo en capas donde no hay colores plenos, sino que lo que hace es generar cierta transparencia que generan volumen.

Los escenarios fantásticos que propone Stacey crean un mundo de cuentos que cobra vida a través de patrones exuberantes, simbolismo y nostalgia.

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