Centros cerrados: "La pandemia los convirtió en pequeñas cárceles"

La pandemia acentuó las dificultades que atraviesan los centros de contención para tratar a los jóvenes, donde hay muchas realidades que se vieron modificadas. La falta de comunicación y cambio forzados complicaron el panorama.



"Antes de las medidas de restricción veníamos haciendo un análisis no positivo de las medidas de restricción alrededor de 40/500 jóvenes en contexto de encierro, y los centros de recepción en la provincia de Buenos Aires y en la región", contó Sergio Raimundo, Programa promoción, derechos y protección de los derechos del niño y jóvenes, de la Comisión Provincial por la Memoria, en Los Mundos Posibles.

En ese sentido, amplió que "la evaluación que venimos haciendo es que la situación ha mejorado, un poco respecto al año pasado, donde tuvimos cerca de 10/12 tentativas de suicido. y todo esto se debe a muchas variables, no solo la pandemia, sino lo que viene siendo un sistema colapsado de mu poca experiencia real, con los pibes que transitan estos dispositivos".

"Se han convertido, esto es una continuidad de los últimos cinco años, en pequeñas cárceles, medio ingobernadas, o gobernadas por lógicas bastante tumbera, cómo se podría decir, y eso genera que la situación en contexto de pandemia se haya agravado bastante", explicó.

Pero la continuidad de las restricciones puede complicar más el panorama en los centros, debido a que se cambiaron los tiempos de visitas, por el momento suspendidas, y las comunicaciones telefónicas no tienen todos los elementos técnicos necesarios para garantizar su pleno funcionamiento en los centros.

"Si el 11 de junio esto no resuelve, vamos a volver a tener problemas sino se prevé la comunicación en todos los lugares de encierros, sobre todo en el predio de la La Plata", relató.