Se reanudó juicio a miembros de la Triple A con declaración del comunicador Néstor Busso

El periodista, actual director de Radio Encuentro (Viedma) y responsable de Políticas Públicas en Comunicación del Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO) declaró en la audiencia por un trabajo de investigación periodística que publicó en junio de 1975 por el asesinato de un sacerdote salesiano en Bahía Blanca.

Esta semana se retomaron las audiencias ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca por el juicio que tiene como imputados a miembros de la Triple A acusados de ser partícipes en hechos de violencia entre 1973 y 1976.

En ese marco, la fiscalía pidió la declaración de dos testigos: Raquel Barabaschi y Néstor Busso.

El periodista y director de Radio Encuentro (Viedma, Río Negro), realizó un informe periodístico publicado en junio de 1975 en la revista del Servicio de Documentación de Información Latinoamericana, donde se refiere al asesinato del sacerdote Carlos Dorniak en Bahía Blanca y a otros hechos de violencia en esos días.

Mi testimonio fue en relación a esos hechos, a los ataques que sufrían sectores de Iglesia comprometidos con los más pobres”, relató el actual responsable de Políticas Públicas en Comunicación del Foro Argentino de Radios Comunitaria (FARCO) a El Verano Prometido.

También describió que “la Triple A tenía dos grupos fuertes. Uno conocido como la Patota de los Ponce, que era el secretario general de la UOCRA de Bahía Blanca en aquella época, y la otra era la Patota de Remus Tetu, que era el rector de la Universidad Nacional del Sur de Bahía Blanca y conformó un grupo armado que él calificaba de custodia. Se dedicaban a amenazar, balearon, pusieron bombas, asesinaron”.

Quien fue secretario de Derechos Humanos en Río Negro trabajó en aquellos años en La Plata (Buenos Aires) desde donde se armaba cada publicación mensual de la revista con temática “de la Iglesia católica en América Latina y, particularmente, de los grupos o sectores comprometidos con los más pobres, con la teología de la liberación, con lo que genéricamente algunos denominan el progresismo”.

A partir de ciertos vínculos con grupos cristianos en distintos puntos del país, el grupo de periodistas que integraba Busso se enteró del asesinato del cura salesiano en Bahía Blanca y decidieron viajar hacia allá “Nos enteramos de que algo estaba pasando en Bahía Blanca, de que habían asesinado a un sacerdote, que otras varias personas habían tenido que salir de la ciudad amenazados. Allí hice una serie de entrevistas y de reuniones con comunidades, grupos, personas referentes de comunidades y a partir de eso hice el informe periodístico”.

Aquellos tres años se vivieron en un contexto de extrema violencia y vulneración a los derechos humanos. “El comentario general era que estas patotas se paseaban por la ciudad haciendo ostentación de armas largas y amenazando a quienes pensaran distinto. Era realmente un clima de terror, se vivía en pánico, en un clima similar al que vivimos en el resto del país ya con la dictadura cívico militar a partir de marzo del '76”, recordó.

Después de ese “viaje relámpago” de dos o tres días, Busso volvió a la capital bonaerense para escribir el informe periodístico bajo ese marco que describió anteriormente. Al respecto, explicó: “Era un clima realmente de temor pero al mismo tiempo convencido de que esto había que publicarlo y hacerlo conocer. No había otras publicaciones de otros medios que dieran a conocer esto. El hecho de que haya servido en el juicio significa que no había otros testimonios público de esos hechos del año '75”.

Es realmente interesante que un trabajo periodístico realizado hace 45 años, cuando me iniciaba en el periodismo, hoy sirva como un elemento para hacer memoria y justicia. Para mi tiene ese valor y creo que tanto el fiscal como los abogados querellantes se mostraron muy interesados en esos datos que podía aportar mostrando un poco el clima que se vivía en Bahía Blanca y además cómo esa violencia, persecución, a grupos cristianos era fomentada por La Nueva Provincia con sus mentiras y por el diario La Nación, que daba cuenta de estos asesinatos calificando a las víctimas de subversivos o de maoístas, trotskistas, justificando los asesinatos”, resaltó.

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