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Dos prólogos y un comentario


Publicamos material que producimos para cada programa con intenciones de acercarnos a los libros, temáticas y personajes. Dos prólogos y un comentario.

Flautita y Baguette.
La fuga. Sábado.
Prólogo.


Se fugan las horas
se fuga la nieve, el sol, la nada, el vacío, las palabras,
la noche se escapa, se vuelve intangible,
corre la chica, se le ha salido un zapato,
corre el lagarto,
la iguana, el tiburón y hasta un pato;
se fugan los vientos, de las ventanas saltan los grillos
Un fragmento del poeta de mil nombres de Portugal dice:
“…porque es tan suave la fuga de este día..!”
Los peces allí abajo murmuran;
se fuga el silencio, la risa, la avenida, el desconcierto
y corre la voz.


Flautita y Baguette.
Los problemas.
Prólogo.

Desde que existen los hombres y las mujeres en este mundo existen los problemas.
Enigma. Duda. Incógnita. Punto. Rompecabezas. Nudo.
Como un lazo que se cierra y se estrecha.
Un ñudo, encadenamiento, dificultad y obstáculo, el problema punza y tensiona.
Presiona sobre nuestros cuerpos, pensamientos y memorias.
¿Cómo hablar de los problemas con los pequeños?
¿Cómo hablar de los problemas entre nosotros?
Los problemas están allí haciendo ruiditos todo el tiempo.
Yendo y viniendo. Siendo de cada uno y de otros.
Un problema de otro puede ser un problema de todos y así. Oscilan. Mutan. Son parecidos y son distintos. Los problemas pueden ser formales, sustanciales, abismales, familiares, coyunturales y climáticos.
Yendo y viniendo –decíamos– los problemas no son los señores malos de las películas; sino que nos mueven, nos interpelan, nos guían, algunos incluso nos abren ventanas; nos hacen parar de un modo o de otro modo ante el mundo de las cosas.


Flautita y Baguette.
Programa sobre Viejos y viejitas.
Comentarios de libros.

Doña Piñones. Un texto de María Luz Uribe con las ilustraciones de Fernando Krahn. Ediciones Ekaré. Edición que estuvimos difundiendo en la muestra de vacaciones. Un libro de 1981.
Doña Piñones en realidad es la señora María del Carmen Piñones y la protagonista especial de esta historia… que, cuenta la vida de una viejecita un poco olvidadiza y temerosa de todo, de absolutamente todo, que escapa de miedo al día, que duerme en las noches detrás de su cama con la luz encendida. Y entre sus miedos se van colando los vientos del Norte, del sur del oeste y del oeste. Y a cada paso de ellos, que hablan como si tal con sus voces… Doña Piñones se esconde bajo su paraguas, se cae de espaldas y luego piensa dónde es que le había eso, de la caída, lo del paraguas. Vieron que cuando uno se va poniendo grande -a veces- va perdiendo un poco el registro de cuándo a uno le pasó esto o lo otro. Bueh.., a veces pasa cuándo uno es joven y no necesariamente abuelo. La cosa es que Doña María del Carmen Piñones realmente no se acordaba de muchas cosas y mientras seguía su tejido reflexionando de esto y lo otro.
Lo cierto es que la historia devino en algo más dramático al pasar el viento sur, el armario, la caída el grito de me muero!! Y otra caída y otra más, y un poco bastante de lamento y hacer unos buñuelos (qué palabra más de abuela verdad?) para olvidar el miedo. Y entre tanto, la soledad de Doña Piñones y por ahicito cerca el oído atento de un niño también solitario que escuchó los vientos contar este cuento. Y entonces allí marchó él… para decirle que ya no tenga miedo de los vientos, porque sólo se trata de vientos habladores y entre tecitos de manzanillas y la casa de nuevo ventilada así se quedó mirando doña piñones el cielo.
Y el remate final dice:
- ¿Paseamos?
Y el niño y los vientos le dieron la mano.
Y se fue volando con los ventarrones la doña María del Carmen Piñones.
Allá va!!!
Fin del comentario.

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