"Una como antropóloga aporta herramientas, pero son los pueblos los que tienen la memoria"

Ana Margarita Ramos se refirió a los múltiples sentidos con que se resignifican la nociones de pérdida y conocimiento en los procesos de recuperación de las memorias de los pueblos originarios.

CushamenFoto: Amnistía Internacional


La antropóloga Ana Margarita Ramos acompaña y colabora en la reconstrucción de la memoria histórica de comunidades originarias, en particular mapuche-tehuelches. En estos días, sus palabras cobran una perspectiva mayor a raíz de las expresiones dichas por el presidente Alberto Fernández que dan cuenta de la fuerza de los relatos oficiales, y de la negación, acerca de la presencia de las poblaciones originarias en la población argentina. “De un país que se pensaba no tenía “el problema indígena”, que son otros los países que tienen población indígena; del que se decía que descendemos de los barcos, o que nos mezclamos y los indígenas ya no existen … se contaban todas esas historias oficiales y de pronto, aparece un pueblo mostrando su vitalidad”, expresó en De pueblos y caminantes.

Ana M. Ramos integra el Grupo de Estudios de Memorias Alterizadas y Subordinadas, reúne en www.gemasmemoria.com artículos, testimonios y fotos de luchas y memorias de comunidades mapuche-tehuelches a las que se refirió la antropóloga desde Bariloche.

“Con la comunidad de Cushamen trabajé durante muchos años, desde el ’94. Es uno de los lugares más afectivos en lo que tiene que ver con mi trayectoria, temas que tienen que ver con conflictos territoriales, relaciones con el Estado y particularmente procesos de lucha en reconstrucción de memorias es el tema al que me he dedicado todos estos años”, expresó.
De los casos con los que ha trabajado, Ana recuerda el de la comunidad Pichiñan, Paso del Indio (Cushamen, Chubut): "querían reconstruir su historia y entre toda la familia extensa, los allegados y todos se armó un trabajo que duró dos años, ya a nivel regional. Está por salir editado, autoreado por la comunidad. Viví todo el proceso de la comunidad…Uno aporta herramientas pero ellos son los que tienen la memoria" .

Algunos interrogantes centrales en estos procesos son cómo participa el antropólogo cuando no han quedado documentos escritos acerca del lugar donde vivieron los ancestros de una comunidad y cómo colabora para llenar esos vacíos en la memoria colectiva. “Cada pueblo indígena ha vivido historias distintas, pero para reconstruir su memoria, se parte desde un hito histórico, que se lo recuerda como un evento muy cruento… especialmente en la Patagonia, fueron las campañas militares (...) Sabemos de las familias que han sido deportadas, que tuvieron que esconderse, de los campos de concentración. Después de las campañas continúa un proceso estatal de exclusión, represión, desalojo, no hubo un proceso reparador nunca, en el Estado argentino. Por eso, estos últimos cien años han sido una historia de permanente desestructuración para el pueblo mapuche-tehuelche. Es así que los pobladores han estado dispersos en zonas rurales, los que viven en las ciudades y así se podría multiplicar estas situaciones y sin saber bien cuál es su hoy su historia”, repasó.

Un pueblo que había sido obligado a olvidar, que había sido declarado extinto, o extranjero de Chile, un pueblo que no se lo consideró nunca un sujeto político preexistente para el estado-nación Argentina, de pronto empezó a surgir, y cada vez con más fuerza, y se amplifican los reclamos, las luchas y las recuperaciones. "Una de las primeras cuestiones que uno aprende, especialmente trabajando en Patagonia, que esa historia nunca está perdida como uno cree que está perdida. En la medida que ellos empiezan a juntarse, a escucharse, los fragmentos empiezan a aparecer y lo que parecía perdido comienza a aparecer", afirmó.

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