Cómo se fabricaban mentiras en tiempos de dictadura

Un trabajo que se mete a fondo con el despliegue de recursos comunicacionales impartidos desde los gobiernos dictatoriales para generar adhesión en la opinión pública. Una trama que desnuda el profundo vinculo entre acción psicológica y  prensa de la época.

Daniel Badenes, periodista, editor y docente de la Universidad Nacional de Quilmes, se enlazó vía telefónica con el aire de #FuturaEnCasa donde compartió su análisis del libro La acción psicológica. Dictadura, inteligencia y gobierno de las emociones (1955-1981) de Julia Risler, material publicado en 2018 por la editorial Tinta Limón que busca “dejar de pensar la dictadura solo desde el punto de vista de la represión para pensarla también en su dimensión productiva, es decir, todo el trabajo que se hizo vinculado a producir valores, a regular actitudes y conductas, a buscar formas de adhesión y participación, a buscar un modelo de país, no sólo a pensar la dictadura en clave del ejercicio de la fuerza”.

Al momento de situar un punto de partida para este trabajo, que nació como tesis para después convertirse en libro, Badenes asegura que “Risler comenzó por mirar los titulares de los diarios y la publicidad en la prensa gráfica de la época a la vez que se pregunta quién no ha llegado alguna vez al titular de "Estamos ganando" sobre la Guerra de Malvinas, uno de los ejemplos más claros de esas acciones psicológicas que se daban en la prensa”.

Risler se pregunta qué hay atrás de eso y empieza a buscar archivos como el que apareció en el edificio de la SIDE hace poco pero con accesos previos de cosas que ya se conocen hace tiempo, como por ejemplo el decreto que firma Cristina Fernández de Kirchner a principios de 2010, buscando desclasificar y hacer accesible la información y documentación vinculada a la acción de las Fuerzas Armadas, esto no significó que se desclasificaron de manera masiva los archivos, pero sí se desburocratizó, se abrió una puertita para acceder a ellos”, subrayó el columnista.

El aspecto más relevante de este libro es que el análisis de la autora está focalizado en el periodo de 1976 a 1981, un periodo definido porque la presencia de un elenco estable compuesto por Videla, Martínez de Hoz y Harguindeguy, donde Martínez de Hoz tuvo un peso muy fuerte en las operaciones psicológicas. Según Badenes: “En 1976 contrata personalmente a la agencia de publicidad norteamericana Burson-Marsteller para hacer publicidad y acciones psicológicas para la dictadura, a partir de ahí se genera lo que Risley llama una estrategia psicosocial que implica por un lado la equiparación de los términos de acción psicológica y comunicación social, que empiezan a ser lo mismo o parte de una misma trama, y la conformación de un organigrama que articula la obtención de información y la elaboración de planes de comunicación social”.

A modo de síntesis, Badenes dijo que Julia Risler hace un trabajo de reconstrucción de ese organigrama que incluye la articulación de las aéreas de inteligencia y las aéreas de comunicación, una estructura institucional que articula la Secretaria de Información Pública y dentro de ella tres sub-secretarias que son la Subsecretaria de Planeamiento, que tenía un centro de investigación psico-social aplicativa para hacer este tipo de trabajo, la Sub secretaria del Interior y la SIDE

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