El costumbrismo: entre el libro y la pantalla

Un recorrido histórico por las producciones más sobresalientes que nos dieron una mirada más benévola y jocosa del cotidiano nacional.

Como un cartógrafo literario, Matías Esteban nos sumerge en ese movimiento que es el costumbrismo en la literatura argentina y que tiene a Fray Mocho (1858-1903) como punta de iceberg. “El costumbrismo trabaja con lo real pero sin la crítica feroz del realismo. Pero entre uno y otro hay un paso no más. De ahí que luego derivo en realismo y el naturalismo (que ya tenía una crítica mucho más dura de lo real”, señaló Esteban, que además de escritor es docente.

Sobre aquel escritor argentino de siglo XIX, siempre se destaca el uso del lunfardo y las formas de habitar la calle. Mocho fue policía, y como tal estuvo ligado a los mundos del hampa. Ese contacto lo vinculó con una forma urbana de hablar propia de la época. De ahí sus obras costumbristas. “Hay todo un vinculo con esa forma de narrar y el periodismo”, explicó el columnista.

En la actualidad, según su opinión, no existiría ya casi esa rama literaria en acción. Pero sí en la tv y el cine. Matías Esteban las encuentra en las producciones de Pol-ca (Gasoleros y El sodero de mi vida): “Buscan ese algo grotesco, pintoresco, algo extraño, para reírse y, sobre todo, para generar un drama. Pero en eso hay una trampa, que es que los que lo miramos nos sintamos reflejados”.

Para Esteban, en estas producciones hay una forma de reflejar una clase social casi ideal, propia de quien la esta narrando, es lo que trataba de evitar Fray Mocho. Y eso mismo es lo que también se proponen algunos directores cinematográficos argentinos realistas, como lo son José Celestino Campusano y Cesar Gonzales. Con respecto a este último, el escritor aseguró que “en su primera película él intenta reflejar la clase social al que él pertenece. En Diagnostico Esperanza muestra su barrio (la villa Carlos Gardel). Trabaja con perfiles y que los personajes hablen como hablan normalmente”, dijo Esteban. Otras películas donde también encuentra el costumbrismo como recurso narrativo en el cine argentino es Pizza, birra y faso, Okupas, Tumberos, Esperando la carroza y Nueve reinas.

El realismo, a diferencia del costumbrismo, puede servir para decir algo más desde la lengua propia”, concluyó Esteban.

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