Viejo calavera, cine desde el corazón de una mina

Kiro Russo es realizador y productor audiovisual boliviano. A través del cine explora diversos mundos sociales marginados, bucea en la oscuridad de los socavones hasta hacer visibles las vicisitudes de los mineros. Desde una mirada sensorial y política, Kiro marca huella en el cine actual de su país y el continente y latinoamericano. Se sumó a la tarde de Futura en casa para conversar de sus búsquedas y experiencias y de su película Viejo calavera

¿Qué pasa actualmente con el cine en el actual contexto político boliviano?

Me crié en La Paz, me formé en La Paz, viví unos años también en Cochabamba y, bueno, luego me vine a Buenos Aires a estudiar cine, a intentar aprender un poco más también por una necesidad que yo tuve de entender más de qué era lo que no se estaba conociendo en las películas bolivianas.

¿Cuál es tu forma de entender la fotografía, la imagen, el estilo? Se podría decir que trabajás buscando la luz en la oscuridad

Ésa ha sido una búsqueda muy particular en Viejo Calavera (2018), la película no es en blanco y negro pero te puede dar una impresión de que sí es por la oscuridad de la mina. Fue un proceso que se inició en el 2009 en el que yo fui a filmar primero un cortometraje en las minas, me interesé mucho en filmar la mina por diversos factores, por un lado obvios, porque obviamente los sindicatos mineros históricamente y el grupo humano minero son un pilar histórico en Bolivia. Esto es desde la conformación misma de la identidad nacional boliviana en la cual yo quería igual explorar y repensar ciertas cuestiones de la representación de los mineros. Pero bueno, la verdad, si quieren que les diga, es que eso llegó después porque a mí me obsesionaba primeramente la oscuridad y entender cómo filmar la oscuridad, entonces fuimos ahí Huanuni que, por otro lado también, es un pueblo minero donde se crió mi abuela paterna hasta sus 13 años, en Oruro. Para mí había mucha curiosidad de ir allá y poder ver la realidad minera. Obviamente la primera vez que llegamos allá ya me marcó mucho la verdad, a partir de ahí tengo una relación constante hasta el día de hoy con muchos mineros de allá, o sea, he logrado lazos muy fuertes de amistad que lo sigo teniendo. Es más, ahora tengo varias conversaciones con la gente de Huanuni también por teléfono porque ahora una de las cosas que está pasando Huanuni es que hay muchos casos de Coronavirus entonces ellos están encapsulados ahorita en Bolivia.

¿Cual fue tu interés por ese tipo de temáticas?

Lo que realmente me sigue motivando es la parte humana, pero me parece también importante desde un factor político poder relacionarme con grupos humanos y con personas. Hay un problema para mí con el "cine político", y lo pongo entre comillas porque se ve como una idea caduca ya más de los `70. Cuando yo hice la película, por ejemplo, estábamos en Buenos Aires y me decían "qué raro, una película sobre mineros, es una cosa que se ve antigua, qué bueno que haya una película sobre eso", a mí me parece muy importante seguir reflexionando desde diferentes lugares, no solo por un cuestión política si no por una cuestión también humana de volver a repensar ciertas representaciones de temáticas muy importantes para mí como para las diferentes comunidades que hay de gente laburante.

Hay un problema y una temática de la que se habla mucho dentro de lo que es el estudio de la imagen, de que hoy en día que es la saturación de la imagen

Actualmente con las pantallas que tenemos todos en los bolsillos, en las carteras, creo que eso es un problema porque la imagen ha perdido mucha fuerza. Todo se ha vuelto muy intrascendente, entonces me parece importantísimo buscar imágenes diferentes que puedan tener una interpelación mucho mas fuerte con los espectadores. Obviamente, para encontrar esas imágenes me parece que tienes que filmar cosas mucho más demandantes, incluso lo difícil de ver, yo les puedo decir Viejo Calavera no es una película para nada fácil de ver y no es una película convencional bajo ningún aspecto.

Es una película que está planteando distintos conflictos simultáneamente que van a apareciendo desde el primer encuentro entre los personajes, entre los protagonistas, que es un encuentro generacional también.

Juku fue mi primer acercamiento al mundo minero, los Juku son los ladrones de mineral, que hay muchos ladrones de mineral en las minas de Bolivia y bueno hice un corto muy simple, explorando mucho más la luz y la oscuridad que pensando mucho en una historia. Eso también tiene mucho el cine que yo hago, bueno ahora estoy intentando hacer una mezcla, pero la verdad que yo no parto de la historia, yo parto mucho más de la parte visual y sonora, me parece mucho más importante tratar de trasmitir sensaciones de otra manera porque me parece que las historias tienen un problema que al tener una saturación tan grande de la imagen audiovisual. Ahora, si contamos una historia más desde el olvido, me parece que la gente que ha logrado entrar al mundo de Viejo Calavera le llega a tocar más fuerte la película porque es una película mucho más sensorial, una película donde realmente puedes sumergirte en la mina a través de los dispositivos que hemos utilizado.

¿Qué otros escenarios, qué otros mundos sociales has estado trabajando?

En esta nueva película ha habido un gran trabajo con el sindicato de las señoras del mercado Rodríguez que es el mercado popular más grande de La Paz entonces ha sido una experiencia muy linda, muy fuerte para nosotros poder filmar allá con las señoras del mercado, con las cholas del mercado. Ha sido realmente increíble como hay un intercambio pero también es una experiencia, para mí el cine es una experiencia de vida, no solamente es una cosa que está pasando en lo que queda como cine, yo como realizador me interesa mucho la vivencia la que te puede meter la realización de una película, es muy fuerte. Yo creo que para nosotros las películas que hemos podido hacer han sido experiencias que nos han marcado en nuestras vidas porque. Yo creo que el cine tiene eso de poderte dar lujo de entrar y en vidas que nunca podrías hacerlo si no es por el cine.

Contanos el proceso de varios años que llevo la filmación de Viejo Calavera: ¿te fuiste encontrando con otros lenguajes, con otros valores, con otras culturas también?

Sí, me fui encontrando con muchos prejuicios que tenían las personas de allá, no solo hacia mí sino hacia ellos mismos, dentro de las personas que estaban en el mismo pueblo. Creo que es algo que a mí sorprende mucho, por ejemplo, ver la estratificación de clases sociales que existen dentro de los micro grupos humanos, eso siempre me parece algo muy fuerte, uno cree que los mineros son todos iguales pero no es así, dentro de los mismos mineros hay muchas estratificaciones, hay gente que está más arriba, hay gente que está más abajo y eso también condiciona sus posturas, sus pensamientos y eso es algo que a mí me llamó mucho la atención. Y fue muy fuerte para mí cuando yo llegue a Huanuni en el año 2010, fue la primera vez que fui solo ya como a hacer investigación y a tratar de entender qué es lo que había que contar de ese pueblo y de los mineros de Huanuni, un lugar muy peligroso, y que automáticamente las personas -porque en ese momento no tenía amigos realmente amigos, solamente habíamos hecho un cortometraje, pero sí tenía varios mineros conocidos que habían participado en mi cortometraje- me decían que yo no tenía que estar ahí, que me tenía que ir, que era muy peligroso, que me iba a pasar algo muy malo porque habían muchas pandillas en el pueblo, de jóvenes, jóvenes pandilleros. Entonces los primeros viaje que hice me llamaba mucho la atención que en esas épocas tipo 9 de la noche ya no había mucha gente en la calle, como que la gente tenía miedo de esos propios jóvenes del lugar. Entonces yo tenía temor al principio, pero en un segundo o tercer viaje yo decidí acercarme a estos jóvenes directamente porque me pasó otra cuestión. Yo pude entrar a filmar la primera vez a la mina gracias, como siempre, el primo del amigo de no sé quién, fue una cosa así de buena suerte, pero las siguientes veces que fui ya no me dejaron entrar a la mina. Las primeras veces que fui a hacer investigación, yo quedé muy frustrado. Además hacer una película dentro de la mina, meterte en ese sistema de producción que es demasiado peligroso como para que ellos además te dejen andar andando por ahí, ellos no se pueden hacer responsables, es un peligro constante. Es re peligroso, yo sabía que había una posibilidad, yo sabía que es una posición que es hacer tu tesis ahí, hay investigadores que son tesistas, que van a la mina y piden permiso como tesistas para poder laburar como mineros un tiempo para poder hacer la tesis entonces yo había pedido ese permiso y me lo negaron y yo me quede muy frustrado y me decidí quedar en el pueblo, entonces esa noche que me quedé justo uno de esos pandilleros se me acercaron y contrariamente a lo que me decían los mineros yo me hice muy amigo de ellos, muy amigo, me fui a tomar unas cervezas con ellos y ahí empezó realmente una gran amistad que dura hasta el día de hoy entre Israel Hurtado y Julio Cesar Ticona, que es el actor principal del Viejo Calavera que justamente era uno de esos supuestos pandilleros. Justamente eso me parece importante e interesante de Viejo Calavera, muchos creen que es documental por ejemplo, pero no es documental en la realidad, todo es totalmente, es una ficción, por eso es una película de ficción que obviamente lo que tiene de documental es que las cosas son tal cual son en ciertos momentos pero la realidad todo es puesto, en la realidad Julio Cesar Ticona nunca ha sido minero, ellos más bien son de este otro grupo de jóvenes, eso fue lo que descubrí que en este prejuicio de que son pandilleros y no sé qué cosas es como un grupo muy grande que hay allá de jóvenes y están completamente relegados de la posibilidad de trabajar en la mina, la tradición minera justamente implica que tu padre tiene que haber sido minero para entrar en la mina, o tienes que tener algún tipo de contactos.

¿Cómo es visto el trabajo en la mina, el ser minero?

Justamente para hablarte de cómo llegué al tema de la película, lo que descubrí al conocer y al tener amistad entre los jóvenes "pandilleros" entre comillas, entendí que había esta distancia generacional, una gran distancia generacional en el sentido de que obviamente los mineros trabajan muy duro para que sus hijos no sean mineros porque obviamente es una vida muy dura y además la mayoría de los mineros muy jóvenes terminan silicosis que es la enfermedad típica de los mineros entonces trabajan tanto para que sus hijos no sean mineros y muchos en verdad, a diferencia de lo que se cree, si hacen mucho dinero, porque hay, pues como te decía hay posiciones en la estratificación minera, no es que todos hacen lo mismo, los mineros hacen muchas diferentes actividades entonces hay algunas posiciones de los mineros que realmente generan mucho dinero y con eso logran que sus hijos se vayan del pueblo, se vayan a estudiar en universidades en las ciudades cercanas y muchas veces lo que pasa es que ellos ya luego se alejan de sus padres y desconocen o tienen vergüenza de su propio origen, es un tema muy complicado. Un poco la película Viejo Calavera trata de un joven así.

Kiro ¿hubo otra cosa del proceso de producción de la película que a vos te sorprendió como esto que contás?

Bueno a mí me sorprendió el proceso íntegramente, el mismo hecho de filmar una película que si la ven, porque además me había olvidado de decirles algo importante, ahorita la película está liberada, está en Vimeo, la hemos liberada justamente como muchas películas han sido liberadas para la cuarentena. Es una película difícil de ver, yo había pensando mucho en una película que sea vista en pantalla grande, en cine y es muy curioso por ejemplo ahora que la liberamos la vio mucha gente pero tú sabes que en Vimeo se puede, ustedes saben que se puede ver cuanta gente la vio, en qué dispositivo se vio y el 80% de las visionados han sido en celular.

Fue muy fuerte para todos los que conformamos el equipo de filmación poder convivir con los mineros durante un mes y entrar todos los días a la mina, fue algo increíble, fue algo muy especial, de verdad muy especial y en muchos aspectos, en ver el trabajo, la rudeza del trabajo minero, sí es algo humanamente muy fuerte pero también para mí ha sido muy fuerte el espacio mismo de la mina como lugar geográfico y como la infinidad de la oscuridad y de los túneles, me parece que es algo de otro mundo, realmente otro mundo. Incluso los mineros dicen mucho que los mineros, siempre ellos piensan que uno es de una forma dentro de la mina y de otra forma afuera y ellos hablaban mucho de eso y la verdad es que sí, o sea, yo conocí gente en la mina que tenían cierta formas de ser que fuera de la mina vos lo veías y decías no puedo creer que sea la misma persona, entonces era muy loco eso, también tiene mucho que ver con que dentro de la mina se toma mucho, se toma muchísimo alcohol. Ese es uno de los problemas más tristes y más graves que yo veo en el mundo minero y sobretodo en la cultura boliviana, yo he hablado mucho de esto, yo considero que como boliviano somos una sociedad alcohólica y yo me incluyo dentro de esa sociedad, a nosotros nos gusta tomar muchísimo pero creo que en el mundo minero hay una perdida un poco de ese control, no de todos, de mucha gente pero sí. También es muy entendible porque el trabajo es demasiado rudo entonces tiene que haber un cierto atontamiento para poder sobrellevar una cotidianidad así.

Yo creo que ha sido una de las mayores armas para la colonización el alcohol y hay que entenderlo también desde el punto de vista incaico, a mí siempre me interesó mucho entender la producción de la chicha, es la bebida alcohólica que producían los Incas pero en la época de los Incas la chicha no era una bebida recreacional, si no que ellos tenían rituales para tomar chicha donde ciertas fechas en el año se abrían estas fiestas o estos rituales y sí colectivamente se emborrachaban mucho, mucho y supuestamente entraban a entrados de conciencia alterados, diferentes para poder comunicarse con ciertos dioses, de todas maneras la chicha hay que entender que es un fermento de maíz que efectivamente si uno toma chicha, que hoy en día aun se venden en Bolivia, el efecto que te produce es otro muy distinto al común alcohol, entonces sí llega a haber un tipo de euforia, de alegría diferente, hay un estado diferente al que te lleva, yo creo que por el hecho de que ha habido este, digamos, esta idea de lo ritual, esta idea de los dioses a través de la chicha ha sido muy fácil introducir el alcohol como una manera de dominación en nuestras culturas lastimosamente aquí en la colonización.

¿Cuál es el lugar de la muerte en Viejo Calavera?

Para mí había una idea, creo que hay una idea de los mineros de una presencia mucho más constante de la muerte en sus vidas que para la media de las personas en la vida ahora, bueno no sé si es ahora lo mismo desde que hay coronavirus, no sé, creo que el coronavirus ha sido un poco dar una conciencia un poco más de la muerte a la gente en general en una sociedad muy aletargada que estaba muy pensando en que todo ya lo tenemos hecho y que estamos todo el tiempo seguros, como si la muerte no fuera algo que nos tocara a todos y que es una cosa muy natural. Los mineros yo creo que sí tienen esa conciencia desde siempre porque el trabajo mismo conlleva eso de alguna forma, es un trabajo realmente peligroso donde a un simple movimiento uno puede morir. Por ejemplo una cosa que era muy fuerte para nosotros era que en las minas hay un cable en el medio por el cual conectan los carritos que se ven y es un cable de altísimo voltaje y esta pelado y esta prácticamente a unos 20 o 15 centímetros de la cabeza de los mineros todo el tiempo en muchos lugares, entonces para mí eso ya es realmente una demostración de la presencia de la muerte ahí, basta que uno levante la mano para electrocutarse entonces yo creo que hay esa conciencia a través de la tensión y por otro lado sí, es común que haya accidentes en la mina, es algo común entonces lo que se cuenta en la película. Se trata de una historia muy simple que es que se muere un minero y su hijo que es un chico muy reventado y que tiene que entrar a la mina a reemplazar a su padre como una cuestión de herencia y él obviamente no quiere aceptar esa herencia entonces es ver el conflicto de este personaje con ser minero luego de que murió su padre.

Creo que es necesario que sigamos pensando ideológicamente y sigamos pensando al cine no solo como un entretenimiento si no como una postura artística, una postura política y una postura histórica que es algo muy necesario para este continente, no solo para Bolivia ni para Argentina, si no para todos y sobre todo como una manera de conocernos. Me parece que a pesar que hay medios todavía entre los países hermanos no nos conocemos mucho, es la realidad.

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