Laura Medina y sus dibujos de bolsillo


"La noche se estaba cayendo a pedazos a mi alrededor como un absurdo naipe donde definitivamente nadie ganaba"

Una entrevista en profundidad con la ilustradora que aprendió la alquimia justa para transformar la ansiedad en obras de arte portatiles.

Laura Medina es una dibujante nacida en la ciudad de Bogotá, Colombia. En el 2016 descubrió que dibujar podía ser una forma de afrontar la ansiedad y el miedo recurrentes, a la vez que una tarea que la hacía sentirse segura. Su perfil de instagram es una colección de viñetas donde se puede leer su mundo personal. Ilustraciones distintas sirven para reflejarnos en diversas escenas de la vida cotidiana.

Contanos un poco de tu vida.

Nací el 14 de julio de 1990 en Bogotá, Colombia, estuve viviendo un tiempo en Bolivia, pero me regresé a finales del año pasado. Soy publicista y trabajo en Mullen Lowe SSP3, allí soy redactora senior. Tengo dos gatos: Frida y Hendrix, a Frida la rescatamos de la calle en Bolivia y a Hendrix lo adopté aquí en Bogotá, empezó siendo mi roommate, porque era de una amiga con la que vivía.

¿En qué momento te iniciaste como artista?

Empecé dibujando en el 2016 después de un viaje a Buenos Aires, era la primera vez que salía del país y Buenos Aires fue una ciudad que me voló la cabeza, su gente, su arte, su comida, sus museos, las librerías en cada esquina, los cafés que daban para mirar a la gente pasar. Cuando llegué a Bogotá entonces sentí la necesidad de plasmar eso que había visto, y superó ese pensamiento que siempre había tenido de que no sabía dibujar y recuerdo que en los Juegos Olímpicos de ese mismo año, hice mi primer dibujo, fue un dibujo chiquito e imperfecto en una hoja de papel y allí hice el primer amanecer que había visto desde un avión, yendo a Buenos Aires. Lo hice usando acuarela y tinta negra. Desde ahí mis dibujos siempre fueron pequeños, primero por la comodidad de llevarlos conmigo y dos, porque los tamaños grandes me intimidaban.

¿Tomaste clases de dibujo alguna vez?

Estudios en arte no tengo, en realidad nunca supe cómo era dibujar, solo empecé a hacerlo por necesidad y de forma empírica, y con el tiempo fui descubriendo mi propio estilo. Estudié administración de empresas porque no sabía qué estudiar, después la vida me llevó a la publicidad y finalmente tuve un encuentro con la escritura, así que estoy actualmente haciendo varios talleres y un diplomado de escritura creativa, mientras continúo escribiendo anuncios publicitarios.

¿Qué te inspira para pintar?

Ansiedad, miedo, tristeza y mujeres. Son los tópicos que me motivan a dibujar. La ansiedad fue una de las razones por las me anclé al dibujo, me empecé a dar cuenta que entre más dibujaba, menos pensaba en esa angustia y miedo recurrente, así que por un momento del día mi mente se iba a otra parte, donde se sentía más segura, así que quise sentirme segura la mayor parte del tiempo. De hecho hay una frase que leí hace poco en una entrevista de Louise Bourgeois donde decía “I know that when I finish a drawing, my anxiety level decreases. When I draw it means that something bothers me, but I don’t know what it is. So it is the treatment of anxiety.

Las emociones y las mujeres es lo que me inspira. Muchas veces siento algo con mucha fuerza y necesito alojarlo en una hoja o en un trazo. La mayor parte del tiempo esa fuerza viene de la tristeza, y entendí que desde ese lugar me puedo hacer más fuerte, y que estar mal no es algo malo. También es válido no sentirse bien; y casi siempre dibujo mujeres, porque es el cuerpo que habito y desde el que más cómoda me siento hablando, porque es el más conozco.

Cuando dibujo la mano no para y siento la necesidad de terminarlo enseguida. De mostrarlo rápido, de que deje de existir solo para mí y exista para alguien más. Dibujo rápido. Con la misma velocidad que llega la ansiedad, se va en el dibujo.

¿Con qué materialidades y técnicas trabajas?

He ido cambiando con el tiempo, empecé con pasteles, colores y acuarelas, después me encontré con el acrílico (que era lo que tenía a la mano entonces) y el óleo, durante un tiempo pinté mucho implementando esas técnicas. Pero, ser publicista es algo que te absorbe la vida, así que empecé en este último año a hacer dibujos en el iPad porque me permitía hacerlo un poco más rápido y sin miedo a equivocarme. Uso Procreate, y aunque sé que tiene millones de técnicas, solo me centro en usar el lápiz, la textura cruda que por tiempo no puedo ver en el papel. Tampoco me siento cómoda con las técnicas demasiado elaboradas. También cargo una libreta donde dibujo usando solo tinta negra, la uso cuando tengo un momento libre, a veces en el almuerzo, o al final de la noche (si es que puedo). También dibujo mucho mentalmente, y luego de lo que logro acordarme llego a pasarlo al papel o a la tableta.

¿Cómo te vinculás con las posibilidades de reproducción y masificación de tu obra?

No veo mis dibujos como una obra masificada, por el contrario creo que mis dibujos solo están hechos para existir una vez, o por lo menos así ha sido hasta ahora. Solo una vez colaboré para un libro liderado por Lucas Herrán, de la Universidad Javeriana llamado El Incomodario, sacaron muy pocos ejemplares, pero fue lindo saber que mis dibujos podrían interpelar a alguien más desde la distancia, que de igual forma siento, es algo que se logra también con las redes sociales. El hecho de conectarse con más personas a través de lo artístico. Instagram es como un gran museo digital, donde te encuentras con obras impresionantes y da gusto quedarse viéndolas y descubriendo otras, todo el tiempo. Hay demasiado talento que todavía no ha sido encontrado, pero que está ahí, al lado.

¿Pensás el arte como un trabajo o es sólo un canal de expresión?

Para mí el arte y la escritura son dos cosas que siento que me salvan, son los dos lugares donde me siento completa y en paz, donde puedo dibujar lo que no me sale en palabras y donde saco en palabras lo que con el dibujo no puedo. Así que no lo siento como trabajo, sino como un medio donde puedo expresarme de muchas formas y tal vez, solo tal vez, donde alguien más pueda verse reflejado, donde pueda adueñarse de eso que ve, que tal vez no sabía que sentía o que pensaba.

¿Un/a artista contemporáneo/a que recomiendes?

Una de las dibujantes que más admiro es Powerpaola, en sus dibujos siempre encuentro algo con lo que me siento identificada, el poder que tienen sus dibujos y sus palabras siempre son muy reflexivas. Me gusta esa sinergia que genera entre ambas cosas. Y hay un millar de artistas mujeres que me gustan un montón: Tara Booth, la “imperfección” de sus dibujos y el poder del color es atrapante, también la forma en como plasma sus emociones, de forma cruda y transparente. María Luque, Alejandra Hernández, Herikita con K, Adriana Lozano, Camila Villota y así podría mencionar muchísimas más. Creo que es un gran momento donde el dibujo ha tomado un poder impresionante, desde antes de hecho, pero es muy bueno ver cómo las mujeres hemos logrado visibilizarnos, también por un trabajo colectivo donde unas a otras nos damos la mano.

¿Cómo afecta la cuarentena a tu trabajo?

El encierro de por sí es algo que ha estado inherente en mi estilo de vida. Pero el miedo de ver la vida de los que amas y la tuya, afectada, es algo que te traspasa. En Bolivia pasé mucho tiempo en casa y de hecho ese fue el tiempo en que más estuve activa en el dibujo y donde exploré el dibujo de muchas formas. También tuvimos un encierro de 25 días por el paro cívico que hubo en Santa Cruz debido a las elecciones de Evo Morales. Y ahora volver a Bogotá y enfrentarse a esto ha sido como volver un poco a eso, solo que el contexto es mucho más fuerte, nos tocaron una de las fibras que más nos interpelan y es el hecho de que somos finitos, y darnos cuenta que el mundo no necesita de nosotros, sino nosotros de él. Algo que ya se sabía, pero eso pasa cuando das todo por sentado.

También tengo la sensación de que el confinamiento levantó la poesía que se nos había quedada pegada en el asfalto. Las ventanas se convirtieron en nuestro nuevo medio de comunicación y el lugar donde nos sentimos menos solos, y donde sacamos todo lo bueno que podemos hacer por los demás. Los arcoíris que la gente está pintando, las frases de aliento, los conciertos, las lecturas en Lives, todo lo que la gente está haciendo es impresionante.

Ahorita mismo no he podido traducir en el dibujo lo que he sentido con el encierro y la coyuntura que atravesamos, así que ahora estoy es haciendo un reto que se llama #TazaTaza (cada una en su casa) impulsado por María Luque, Sole Otero, Sofía La Watson, Julia Barata, Sol de Angelis, Gabicoco, Nacha Vollenweider, Leila Barthe y Camila Torre Notari, donde plantearon 14 consignas para hacer una por día y con eso estoy.

Se puede ver su trabajo en https://www.instagram.com/dibujosdebolsillo/

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