Radio Futura celebra 32 años de comunicación popular

Armar una radio como quien arma una casa, como quien planea una fiesta, un encuentro, un espacio liberado. Un diseño sobre un espacio recuperado. Planear con los materiales que se disponen un lugar que nos encuentre a todos y a todas. Arena, cemento, ladrillos, diseños y dibujos. Sueños y deseos realizables. Manos estrechadas para levantar todas las paredes. Cerrar un techo sobre nuestras cabezas para protegernos del agua.

Nuestra historia es la multiplicidad de historias. Entonces, para trazar una línea de tiempo, debemos dibujar diversos caminos, entrecruzados, incompletos, a veces difusos. Repintamos y volvemos sobre nuestros pasos.

La condición fundante para contar la historia de una radio es escuchar. Es que construir una radio ininterrumpidamente durante más de tres décadas es haber tenido mucho para decir; es tener mucho por decir. Es, durante los días, durante las noches, en largas vigilias, ser parte de lo que está pasando.

Contar historias es buscar los otros mundos
que están en este
Es construir sentidos
para definir qué decimos cuando decimos
CADA VEZ MENOS FM
CADA VEZ
MÁS
RADIO.

Es la capacidad de aprender a buscar los recuerdos en el viento, porque el viento es el lugar donde guardamos las cosas:
el viento de esas historias que deben ser contadas
el viento que abre ventanas donde había muros
y traza caminos para los proyectos que nos encontrarán.

En una sociedad donde el poder económico intenta construir un discurso absoluto y cerrado, la tarea es desarmar ese sentido común e identificarnos en lo diverso, como punto de partida para transformarnos.

Si no hay quien escuche
Si no hay palabras en boca de quienes escuchen
si no hay micrófonos en quienes tengan necesidad de decir
no habrá proyecto, no habrá mensaje, no habrá radio.

Radio Futura es, entonces, una posibilidad de encontrarnos y cambiar las cosas para siempre.