Literatura rosista: altanería y anonimato

Matías Esteban repasa los poemas y periódicos que se pusieron al servicio de Juan Manuel de Rosas y batallaron en su nombre contra los escritores unitarios.

Desde el 8 de diciembre de 1829 al 3 de febrero de 1852, con un pequeño hiato que va desde el 32 al 35, el brigadier general Juan Manuel de Rosas ostentó el título de gobernador de la provincia de Buenos Aires. El periodo de gobierno rosista marcó una etapa que se caracterizó por las guerras intestinas hacia el interior del país y el crecimiento de la virulencia entre federales y unitarios. La violencia política propia de aquellos días también se filtró hacia el campo de la literatura donde encontró distintas expresiones: Hilario Ascasubi y Esteban Echevarria fueron dos referentes de la escritura unitaria mientras que aquellos que pusieron su pluma al servicio de Rosas prefirieron hacerlo desde el anonimato, en publicaciones fantasmales de espíritu beligerante y corta duración.

Matías Esteban, escritor, docente y agitador literario, estuvo en el aire de Rap de las Hormigas donde refirió el espíritu periodístico de aquella época: "Por esa época había un montón de gente escribiendo a favor de Rosas, obviamente que tenía más gente escribiendo en su contra que a favor, y se daba una situación muy interesante porque a esto se le sumaban los anónimos, publicaciones de una hojita suelta, periódicos de corta vida de los que sólo salía un número y muchos seudónimos a la hora de firmar" .

"La política rosista era una política muy fuerte y esa política tenía sus opositores, con el tiempo, ya en el 35, se hace más y más violenta, ahí es donde comienza la mazorca, las persecuciones políticas, las proscripciones y la gente que se iba, poetas y escritoras que se iban, y que escribían desde el exilio" , destacó Esteban en alusión a los escritores unitarios que sufrieron el exilio y tuvieron que buscar refugio en otros territorios.

El Torito de los muchachos, El Torito del Once, Nuevo Tribuno, El Diario de la Tarde, El Restaurador de las Leyes, El Lucero y El Monitor fueron algunos de los periódicos que combinaron artículos firmados con ingeniosos seudónimos con una sutil manera de calumniar a los rivales de Rosas desde sus páginas.

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