“En la cultura mapuche decimos que no hay un binarismo: entre medio fluyen energías”

Valeria Silva es una persona intxersexual perteneciente al pueblo mapuche. Juana Sostén habló con ella desde Bariloche sobre diversidad, género y lucha en contra el heterowinkapatriarcado.

 

Por el equipo de radio Juana Sostén – Columna de Ecofeminismos de Flor Yanniello

Valeria, nos conocimos en el encuentro de la diversidad sexual en El Bolsón el verano pasado. Fue un encuentro muy lindo que se celebra todos los años, y con Valeria compartimos un conversatorio sobre territorio y diversidad sexual. En función de estas charlas que tuvimos en el encuentro ¿cómo vivís tu intersexualidad desde la cosmovisión mapuche?

Es interesante poder compartirlo porque es una visión y un entendimiento antiguo, ancestral, que hay que revitalizarlo, al igual que toda la cultura. Todo lo que es la lengua, la cosmovisión, el entender del cuerpo, la salud, la sexualidad, el territorio mismo, el cuerpo como parte del territorio. [Para] entenderlo desde un punto de vista vinculado a lo territorial primero hay que hablar de Wallmapu.

¿Qué es Wallmapu? Muchas veces se habla en términos de mapa: era un territorio que no estaba dividido por la cordillera sino que era entero; una vasta parte de la Patagonia, zona sur de Buenos Aires, La Pampa, Neuquén, Río Negro. De lo que es hoy, ¿no? Y parte de lo que es Gulumapu, en Chile, esos en términos de sostén, de tierra. Pero Wallmapu también refiere a otras composiciones que son la Minche Mapu, que es la tierra de abajo, es lo que se encuentra por debajo de la tierra; el Nehuen Mapu, que es el aire por donde vuelan la aves, por ejemplo, o transitan otras vidas, pero que no las podemos ver. Wenu Mapu, que es también la tierra de arriba, el cielo, los astros, un espacio sagrado.

El declive entre Wenu Mapu y la Minche Mapu muchas veces se traduce como el cielo y el infierno, pero en la cultura mapuche no tiene que ver con una cuestión de bondad y de maldad, sino con una cuestión de equilibrio entre lo positivo y lo negativo, como si fuesen imanes. La energía que circula entre esas dos tierras es la que nos hace presentes acá, en la materia tangible y en este equilibrio entre Wenu Mapu y la Minche Mapu es donde venimos a habitar las personas y entender la biodiversidad. Lo que conocemos ahora como biodiversidad, la trofillmongen para nosotros, es toda esa entidad que tiene vida y que habita también en otros seres. Puede ser el viento, el río, el agua, la lluvia, las piedras mismas, las montañas, todo eso que nos enseñaban en la escuela de cuando éramos niñes y que eran materia muerta u objetos no vivientes en la cultura mapuche entendemos que sí tiene vida y que forma parte del equilibrio mismo que hacen a nuestro ser a nuestro ñgen, nuestra persona, nuestro cuerpo, nuestro pullu, que es el espíritu que compone parte de todo ese equilibrio.

Dentro de eso también hay que entender que como persona yo vengo a entender de manera tangible la prueba de esta complementariedad de energías, porque en la cultura mapuche decimos que no hay un binarismo. En la cultura nuestra hay una cuestión así traída del machismo del heterowinkapatriarcado, pero nosotros entendemos de otra manera. Tanto lo femenino como lo masculino, los dos polos donde fluye un montón de energía entre medio. No como una cuestión absoluta de decir se es hombre o se es mujer sino que entre medio fluyen energías. De hecho constantemente vemos en nuestros cuerpos, en nuestros seres, tengamos el cuerpo que tengamos, que la energía cambia por momentos. No sé cómo sería ser totalmente mujer o totalmente hombre. Yo entiendo que todos tenemos sensibilidades y cuestiones emocionales y espirituales que refieren o que pueden referir a energía tanto masculina como femenina, pero no como una cuestión binaria sino como una cuestión de energía de equilibrio.

Yo lo que logré entender es que soy como una prueba dentro de lo mapuche, algo tangible. Toda esa energía de la que hablamos, esa complementariedad, yo la vengo a vivir y a transitar en mi cuerpo, y eso para mí es positivo porque como mapuche entiendo de otra manera. Esto del binarismo no como una cuestión absoluta sino como de complementariedad, que esté [presente] en toda la cosmovisión mapuche. En la familia originaria mapuche, por ejemplo, se entiende que son un anciano, una anciana, un muchacho joven y una chica joven quienes fueron los primeros en entender todo esto y transmitir de generación en generación, los adultos a los jóvenes, después los jóvenes a las nuevas generaciones y así. Siempre de manera complementaria. No era una cuestión de hombre o mujer, sino que esas cuatro energías, esas cuatro entidades, esas cuatro personas se complementaban a la hora de obtener y de transmitir ese conocimiento hacia la gente joven.

¿Qué sería el heterowinkapatriarcado?

Yo lo he escuchado varias veces acá en algunas ñañas. Refiere justamente a la heteronormatividad traída de Occidente. Nosotros le agregamos la partícula “winka”, que es extranjero. Se traduce como winka a la persona que no es mapuche, pero yo conozco un montón de gente que no es mapuche y no por eso es winka. Winka puede ser Benneton, Lewis, Roca, esos son winkas. Gente amiga que no es mapuche es weñui: amigo, amiga, amigue, tampoco tiene género.

De hecho el mapudungun es hermoso porque hay muchísimas palabras, mucho contenido en el habla, que no definen un género, que no es femenino y masculino sino que es plural. Abre más las puertas al entendimiento y justamente desde la palabra, que es importantísimo para el pueblo mapuche.

Pero el término heterowinkapatriarcado es justamente lo que trajo Occidente hacia Wallmapu, primero con los españoles y después obviamente apoyados fuertemente en la Iglesia y lo que trajo la Iglesia; la “campaña del desierto” y la “pacificación” de la Araucanía, como la llaman estos dos estados, Argentina y Chile, que son los que invadieron y usurparon hasta el día de hoy el territorio, no solamente mapuche, sino también de otros pueblos.

¿De qué manera afecta el patriarcado al pueblo mapuche? ¿Cómo afecta el binarismo esta cuestión que comentabas de la complementareidad?

Mirá, allá por 1635 mas o menos un colono español que vivía en Chile fue capturado y llevado prisionero al territorio mapuche, ahí él toma contacto con los machi welle. Welle refiere a lo que entendemos hoy como lo no binario, como bien puede ser lesbiana, gay, trans, travesti. Él toma contacto con unos machi welle, especialmente con uno que lo curó, primero, y después en el tiempo que estuvo prisionero ve el comportamiento y lo estudia y lo analiza y de hecho hay unos escritos que el dejó [donde] nos narra –con la visión de España, de Occidente, y de la Iglesia– de seres totalmente inferiores, como aberraciones: maricas, putos, usa un montón de términos despectivos.

Después de ese tiempo no hubo ningún registro escrito que describiera a las corporalidades de welles y sin embargo sí [los hubo] en la oralidad mapuche.

En el transitar de la vida cotidiana el heterowinkapatriarcado dejó marcas tan fuertes como el machismo: el rol que ocupaban las mujeres y las personas welles era muy importante, de hecho eran personas muy políticas; la palabra de las mujeres –y de todos– hasta el día de hoy se busca recuperar, y por suerte vuelve.

[Las mujeres] tenían importancia, de hecho tenían roles políticos muy importantes. Los españoles decían “no queremos hablar con ustedes, queremos hablar con los hombres, traigan a los hombres para hablar de cuestiones políticas”. El heterowinkapatriarcado fue el que dijo “bueno, posiciono al hombre mapuche en un rol de dominación”, y ahí hay que hacer una crítica hacia los mapuches: el hombre se olvidó de la complementariedad y tomó un rol de privilegio, asumió y aceptó esos privilegios que le daba el winka y por eso también se instaló tanto el machismo en la cultura.

Hasta el día de hoy me dicen “bueno, pero la cultura mapuche o la cultura de los pueblos originarios son machistas”; yo reconozco que sí hay un machismo impuesto, pero hay que entender también desde cuándo y por qué se implementó, cómo fue recibido; alguien lo trajo, no estaba en la cultura.

Las corporalidades de welles también fueron totalmente borradas de la vida mapuche o negadas u ocultadas, mejor dicho, porque siempre estuvieron y siempre van a estar, pero por mucho tiempo se ha ocultado ese modo de vida.

Una persona welle era como un regalo divino de los antepasados, de los ancestros, hacia las familias. Si una familia recibía a una persona que era homosexual, travesti, trans, trava, era como una “bendición” no sé si hay una palabra para bendición en Mapudungun, pero para que se entienda era como un regalo hermoso que se le hacía a esa familia y por lo tanto esa familia se sentía agradecida, tenía una persona en su familia que complementaba esa energía entre lo masculino y lo femenino y era alguien especial pero “para arriba”, digamos, no “para abajo”, como lo impuso Occidente.