El caído del cielo, crónica del hachero que se convirtió en santo

Hasta el jueves 17 se puede ver en el Cine Gaumont (CABA) el documental de Modesto López que cuenta la historia del militante del ERP Tomás Francisco Toconas.

Hace cuatro años, el realizador Modesto López llegó a La Rioja a presentar “Todavía cantamos”, un documental que narra la historia de Quiero retruco, un coro compuesto por ex presos políticos y familiares de desaparecidos de la última dictadura militar. En esa provincia supo de un militante popular víctima del Operativo Independencia que el pueblo de Pozo Hondo (en Santiago del Estero), transformó en una especie de santo.

5700_20161016193847Al regresar a México, donde reside desde hace 38 años, las imágenes de ese mito se transformaron en “El caído del cielo”, un film que relata la vida de Tomás Francisco Toconas, hachero miembro de la Compañía del Monte del Ejército Revolucionario del Pueblo, que fue secuestrado, torturado y luego de ser asesinado, arrojado desde un helicóptero militar. Su cuerpo fue enterrado como NN en el cementerio local, y muchos creyeron que “el caído del cielo” era un alma milagrosa, a la que se le podía pedir favores y que al parecer los cumplía.

“Hice este documental para destacar a los tantos Toconas que hay en esta vida, gracias a los cuales hoy nosotros podemos gozar de ciertos beneficios y de ciertas prebendas”, contó en Cacodelphia el productor y documentalista.

“Para comenzar a contar esta historia, me contacté con Cacho Ledesma, ex integrante de la compañía de monte quien había conocido a Toconas y a partir de ahí comencé la investigación para la cual conté con el apoyo incondicional de Guillermo Tello, quien me hizo la producción y la fotografía del documental”, explicó. “Fueron tres años de trabajo y siempre digo que se hizo gracias a los milagros del santito, porque realmente había cosas que encontramos de puro milagro”, dijo Modesto.

Durante los años 1975 y 1976, los militares desatan en Tucumán una gran represión que -como dice uno de los personajes del documental- dejó en la provincia “una matriz de miedo”. Por ese miedo todavía implícito en la población, fue difícil conseguir testimonios que hablen sobre el secuestro y posterior asesinato de Tomás Francisco Toconas. Después de tanto tiempo, expresó el talentoso creador, “la gente se niega a hablar y a recordar, todavía tienen el miedo en su cuerpo”. Y eso generó que “muchos al día de hoy todavía no hayan denunciado la desaparición de familiares o conocidos”. El realizador se apoyó entonces en los testimonios que brindaron las hijas de Toconas y, a través de ellas, fue reconstruyendo la vida del militante del ERP, campesino y padre de seis hijos. “Ellas me contaron cómo era con su familia, con sus amigos, sus gustos y sus habilidades y de ese modo fui hilando su historia de vida que es también la historia política y social de un país y de un continente”.

La historia del santito

En 2008, el Canal 7 de Santiago del Estero, realiza una entrevista a los pobladores de Pozo Hondo, referente al alma milagrosa. Esta nota llama la atención de la delegación de los derechos humanos, que pide la intervención de los antropólogos forenses. A finales del año 2010, se identifican los restos, los cuales resultaron ser de Tomás Francisco Toconás, hachero cortador de cañas, peón rural, habitante de las mesadas, padre de 6 hijos.

“En el año 2008 una señora cuenta en el Canal 7 de Santiago del Estero la historia de un santo que hace milagros en Pozo Hondo”, señaló López. Esta nota, señaló “llamó la atención de los organismos de Derechos Humanos de Santiago del Estero y Tucumán que piden la intervención del equipo de antropología forense, quienes en el año 2010 identifican los restos de Tomás Francisco Toconás, hachero cortador de cañas, peón rural, que vivía con su mujer y sus 6 hijos en un rancho a orillas del río Totorillas”.

14590523_1769046410023585_8577698446665084692_n“Hasta ese momento, la familia nunca había denunciado su desaparición, porque como dice Ester una de sus hijas, siempre esperaban que su papá volviera”. Además de esta esperanza, ese silencio describió López tiene que ver con “la crueldad que sufrieron, luego de la desaparición de Toconas. Su mujer fue violada permanentemente por la tropa y debió lavar su ropa y sus hijos fueron criados en la calle, escuchar esos testimonios fue muy impactante”.

Los restos de Toconas fueron velados en Santa Lucía (Tucumán), con la presencia de sus seis hijos, algunos pobladores y varios de sus compañeros de lucha y finalmente lo enterraron junto a su esposa Francisca Eusebia Paz “la Negrita”. Ambos yacen enterrados en el cementerio de Acheral, en donde se puede leer el siguiente texto que reposa sobre la lápida:

“Desde 1975 te decían la “Almita Milagrosa”. Los vecinos de Pozo Hondo, del departamento de Jiménez, en Santiago del Estero, no sabían su nombre, pero se rumoreaba que le concedía “favores” a quienes se lo pedían con una plegaria. Se acordaban que vieron que su cuerpo era lanzado desde un helicóptero aquél año, pero la tumba en el Cementerio Municipal, por todo concepto enuncia borrosamente “Cadáver Desconocido”. Ahora ya no lo es. A partir de ayer, lunes 27 de diciembre de 2010, se sabe que desde el 22 de Abril de 1934, cuando nació; en Trancas, Tucumán, la familia y sus amigos le llamaban Tomás Francisco Toconás, y su apodo en la clandestinidad era “Alberto”.

El familiar

“Lo del familiar es terrible, es una marca del principio del siglo, que aparece en esta historia por una conversación con el antropólogo forense Pablo Gallo, quien llevó adelante la investigación que descubrió quien era el NN”. Este amigo, recordó López, “me contó que tratando de identificar un cadáver, le toman muestras de sangre a quienes creían podían ser familiares y así se encontraron con una señora de la zona, cuyo hijo le habían desaparecido, que les pregunta ¿´mi hijito porque me saca sangre’?, si todos sabemos acá que a mi hijo se lo llevó el familiar’. Imagínate la ciencia frente a la creencia, me destrozaba pensar que al día de hoy la gente piense que fue el familiar el que se llevo a su ser querido”.

La historia del Familiar, según se relata en el documental “Diablo, Familia y Propiedad” de Fernando Krichmar, es una leyenda según la cual los dueños de los ingenios azucareros tenían un pacto con el Diablo, llamado El Familiar, que consistía en entregar determinada cantidad de trabajadores por cosecha para alimento del Familiar, y a cambio tendrían prosperidad en los negocios. “Es sorprendente que la gente siga creyendo en este tipo de cosas”, dijo López. “Por eso incluí esta historia, porque de alguna manera marca el miedo y el terror que viene arrastrando esa gente desde principios del siglo XX”.

Al ser consultado sobre qué sucede hoy con el “santito”, aseguró que “en Pozo Hondo hay gente que todavía sigue creyendo, que le reza y le lleva agua y alimentos y le pide favores, son muchos los que todavía creen”.

En el transcurso de la realización del documental, el Concejo Deliberante de Pozo Hondo impuso el nombre de Tomás Francisco Toconás a una calle de un nuevo barrio y en el lugar que el cementerio ocupó en otros tiempos se instaló una escultura en madera, hecha por habitantes del lugar, y una placa con un texto de Mario Benedetti que dice: "El día o la noche en que el olvido estalle/ salte en pedazos o crepite/ los recuerdos atroces y los de maravilla/ quebrará los barrotes de fuego/ arrastrarán por fin la verdad por el mundo" y esa verdad será que no hay olvido".

“En lo poquito que se pueda aportar, vale la pena hacer conocer estas historias, porque todavía no tenemos conocimientos del dolor y el retraso que significó vivir esas situaciones de autoridad desmedida”, concluyó el fundador de la compañía discográfica Ediciones Pentagrama, que lleva algunas décadas especializada en música latinoamericana.

El film se podrá ver hasta el 17 de noviembre en el Espacio INCAA Km 0 Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635, Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

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