"Ariel Ferraro convirtió a la provincia en un faro de diversidad cultural"

Así lo expresó el hijo del músico riojano, Ariel Pereyra, en el marco de un diálogo sobre el disco homenaje El canto del poeta. Con gran emoción, Pereyra contó que la semana pasada conoció a su primo: Maximiliano Menna Lanzillotto, el nieto 121.

 

“Conocí a mí primo y tuve la suerte de poder abrazarlo”, comenzó contando Ariel Pereyra, hijo de Alba Lanzillotto y del poeta Ariel Ferraro y primo del nieto 121 recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo. “Estamos todavía intentando asimilar todo esto que fue tan vertiginoso y al mismo tiempo tan maravilloso”, expresó. Para Pereyra, la aparición de su primo en este momento es muy importante porque “vuelve a alimentar esa llamita esperanzadora para todos los que buscan y sobre todo para la gente mayor que se va poniendo grande y se le hace difícil persistir en la esperanza”.Estamos viviendo un montón de situaciones que nos desesperanzan y en ese marco la verdad se impuso por encima de las circunstancias y eso es una victoria de todos”, dijo en diálogo con Cacodelphia.

Ana María Lanzillotto, madre del nieto 121, estaba embarazada de 8 meses y dio a luz a su hijo en el centro clandestino de detención que funcionó en Campo de Mayo y aun permanece desaparecida, al igual que su compañero, Domingo Menna. La desaparición de ambos fue juzgada en 2013 en uno de los tramos de los juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo. “Todavía estamos esperando el juicio por las apropiaciones”, detalló Pereyra. Un juicio oral que debe llevar adelante el Tribunal Oral Federal Nº 3 de Ciudad de Buenos Aires donde se juzgará a Santiago Omar Riveros, Reynaldo Benito Bignone y al médico militar Raúl Eugenio Martín.

El canto del poeta

Tapa-con-lomo-FerrarofbkAriel Pereyra, junto a su mamá, Alba Lanzillotto, quien fuera durante muchos años secretaria de Abuelas de Plaza de Mayo, presentaron el año pasado “El canto del poeta” un homenaje a Ariel Ferraro, escritor, periodista, docente y poeta riojano fallecido en 1985. En el disco se plasman las canciones de uno de los mayores y más inquietos artistas riojanos. “Mi padre con Ramón Navarro, gran músico y compositor de La Rioja que fue su compañero de ruta en un montón de canciones, habían realizado una cantanta sudamericana, que se convirtió en un espectáculo que por tener que salir al exilio, nunca se llevo a escena”, contó Pereyra. “Hace tres años con mi madre y junto a Víctor Carrión, rescatamos y reformulamos ese viejo guión y lo convertimos en un homenaje a él”. Ese es el génesis del trabajo poético musical “al que se sumaron un montón de amigos, intérpretes y músicos admirables”.

Del proyecto estuvieron involucrados entre otros artistas Ramón Navarro, La Bruja Salguero, Luis Chazarreta, Juan Falú, Pancho Cabral, Gloria de la Vega, Juan Arabel, Camilo Matta y por capricho personal de Ariel participó también Juan Carlos Baglietto interpretando “Milonga del olimar” una obra “que mi papá decía siempre, era la cosa más Atahualpa que había hecho”. La familia propuso algunos de los artistas invitados, pero la mayor parte de la convocatoria, contó Pereyra, corrió por cuenta del vientista Víctor Carrión, quien produjo musicalmente el proyecto. Por otro lado, la parte instrumental del disco también contó con la participación destacada de grandes músicos de todo el país como Daniel Homer, Ernesto Snajer, Andrés Beeuwsaert, Juan Pablo Di Leone, Facundo Guevara, y Ezequiel Cantero, entre otros.

José Humberto Pereyra, conocido como Ariel Ferraro, fue un escritor, periodista, docente, que tuvo una producción diversa e intensa en poesía, teatro, crítica de arte y ensayo. Sus trabajos figuran en antologías, fueron traducidos a varios idiomas y han merecido elogiosos conceptos de Herman Hesse, Fernand Verhesen, Vicente Aleixandre y Federico de Onís. “Mi padre fue multifacético y muy autodidacta, fue un tipo muy curioso, muy lector desde chico, hijo de maestros rurales, un hombre talentoso con muchas ganas de aprender que, ha tenido muchas aspectos destacados en lo cultural, pero es principalmente un poeta y, dicen los que saben, uno de los más grandes”. El disco surge para recordar una de las facetas más entrañables de Ferrraro: la de hacedor de canciones. Camino que supo compartir con Raúl Mercado y Agustín Gómez, dos integrantes del grupo Los Andariegos, José Oyola, Virgilio Expósito, Argentino Galván, un músico de la orquesta de Aníbal Troilo, además de otros no tan renombrados pero también muy talentosos.

Ariel Ferrraro nació en los Llanos de La Rioja, el 20 de Septiembre de 1925 y fue uno de los fundadores en esa provincia del célebre grupo Calibar, un grupo de jóvenes riojanos que a fines de los años ’50 se expresaron a través de la poesía y el arte. “En esos años La Rioja se convirtió en un polo, donde se fueron juntando artistas de diferentes puntos del país que se radicaron por ese movimiento en la ciudad” relató Pereyra y aseguró que su padre fue uno de los impulsores de ese proyecto que buscaba “convertir a la provincia en un faro de diversidad cultural”. Entre los que participaron de ese grupo que toma el nombre del personaje baquiano, rastreador, del Facundo de Domingo Faustino Sarmiento “no podemos dejar de nombrar a Daniel Moyano, gran escritor de prosa que también tuvo que irse al exilio, ni ha Mario Aciar, Ramón Eloy López y Pedro Herrara, entre un montón de gente de todas las aéreas de la cultura que lograron que en esos años se hablara de La Rioja”.

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