La ruta argentina–boliviana de la cocaína y sus orígenes militares

García Meza
García Meza, dictador de Bolivia entre 1980 y 1981

El periodista Carlos Del Frade se refirió a los vínculos entre el narcotráfico y los militares de ambos países durante las respectivas dictaduras. Cómo se configuró la Ruta 34, desde la frontera con Bolivia hasta Salta, como el eterno camino para la comercialización de la cocaína.


El ex agente de la DEA Michael Levine declaró en comunicación con Radio Futura que la CIA financió a militares argentinos para que apoyen a narcotraficantes bolivianos, que llevarían adelante el narcogolpe del 17 de julio de 1980 de García Meza. Para profundizar en esta historia, el periodista y diputado electo Carlos Del Frade aportó nuevos elementos para comprender los vínculos entre narcotraficantes y militares argentinos.

“La matriz de la ruta de la cocaína fue sembrada por las dictaduras argentina y boliviana”, afirmó Del Frade en comunicación con Radio Futura. Explicó así que los nexos se remontan a cuando los regímenes militares se imponían, en Bolivia con Hugo Banzer Suárez (1971 -1978), y en Argentina con Videla (1976 -1981). El periodista relató que el dictador boliviano recibió el apoyo de Roberto Suárez, conocido como “El Rey de la Cocaína” y proveedor del mismísimo Pablo Escobar. El vínculo de Suárez y Banzer fortalece lo que Del Frade denomina “el negocio paraestatal del narcotráfico, que sirve para acumular dinero de forma rápida y fresca”.

El periodista sostiene que es en abril de 1978 cuando se consolida el contacto entre la dictadura argentina y la boliviana con el narcotráfico a partir del desembarco en la zona franca que tiene Bolivia en el puerto de Rosario, de un cargamento de cocaína disimulado como azúcar. El barco fue recibido por el jefe de la Armada, Emilio Massera.

 

Declaraciones militares

En las investigaciones de Carlos del Frade, se destacan la recuperación de dos testimonios de primera línea que clarifican los vínculos entre las botas y las drogas. El comisario principal José Rubén lo Fiego es el primero de ellos. En 1997, poco antes de ser pasado a disponibilidad imputado por 68 delitos de lesa humanidad, le dio una serie de entrevistas a Del Frade. El oficial, entre 1976 y 1979 había sido “el principal torturador del Servicio de Informaciones de la Unidad Regional II”. Al periodista rosarino le relató cómo se lavaba las manos de la sangre de los torturados para luego escribir los partes al Comando del Segundo Cuerpo de Ejército, en los días de Ramón Genaro Díaz Bessone y Leopoldo Fortunato Galtieri. Esto – decía-, lo hacía sin necesidad de recurrir a algún tipo de “apoyo químico”. Aclararía así que, “algunos de sus compañeros de torturas sí necesitaban ‘de la blanca que venía del Comando’”.

El segundo testimonio corresponde a Gustavo Bueno ex oficial de la policía rosarina desde 1971 a 1975, fue convocado al Comando del Segundo Cuerpo de Ejército en 1977. Trabajando posteriormente en el Destacamento de Inteligencia 121 de Rosario, tuvo por superior a Oscar Pascual Guerrieri. Bueno recibió en noviembre de 2009 en su celda en Brasil, a un grupo de funcionarios judiciales argentinos. Había sido detenido por Interpol a pedido del Juzgado Federal N°4 de Rosario. Frente a los funcionarios judicial declaró que "Guerrieri era un bandido, estaba ligado al tráfico de la cocaína, con los militares bolivianos (Luis) Arce Gómez y (Luis) García Meza, quienes tuvieron relaciones con (el general Leopoldo) Galtieri: quien les abría las fronteras para el libre tráfico de la cocaína por el norte, a cambio de enviar dinero". De acuerdo al testimonio de Bueno, el dinero habría sido utilizado por Galtieri para llegar a la presidencia.

Ambas declaraciones dibujan un mapa de los vínculos entre la dictadura Argentina y el narcotráfico. La declaración de José Rubén lo Fiego, confirmó la vinculación durante la dictadura de Banzer en el país vecino, mientras que la de Gustavo Bueno confirmó una segunda etapa de esta asociación, cuando el 17 de julio de 1980 se instauró la dictadura de García Meza en Bolivia.

El motor del narcogolpe de 1980 fueron narcotraficantes, militares argentinos y la CIA. El rol de estos últimos, señaladas por el agente de la DEA Michael Levine, son confirmadas por otra fuente: Ayda Levi, esposa de “El Rey de la cocaína”. En su libro “Mi vida con Roberto Suárez Gómez y el nacimiento del primer narcoestado”, relata una reunión concretada en febrero de 1980 en Argentina, donde se acordó el apoyo de la dictadura de Videla al golpe de Estado. Allí se encontraron con los integrantes de la Junta Militar, el funcionario Boliviano Marcelo Ibáñez, el nazi Klaus Altmann, y “un agente de la CIA de apellido Perou”. Seis meses después la dictadura boliviana iniciaba sus operaciones con una activa participación de militares argentinos. Arce Gómez, Ministro de Interior de la dictadura, sería el encargado de los contactos con el narcotraficante Roberto Suárez, y de organizar la producción y distribución de la cocaína bajo la órbita del Estado.

 

Escuchar entrevista completa

Charla de Carlos del Frade en La Plata organizada por Radio Futura 90.5 y Radio Estación Sur. 12/12/2014