Poemas para pasar una temporada con mamá

20 años después del asesinato de Luisa Marta Córica, Andrea Suárez Córica, logró recuperar los poemas de su mamá y los compiló en el libro La niña que sueña con nieves. Durante ese tiempo, el poemario estuvo sujeto al resguardo de operativos paramilitares, la clandestinidad, el exilio y viajes hasta llegar, finalmente, a su publicación.

"No quiero fechas de encuentro para llorar lo que se ha ido"
L.M.C

Tuvieron que transcurrir más de 20 años para que Andrea Suárez Córica pasara otra temporada con su madre.luisa

Luisa Marta Córica fue secuestrada el 7 de abril de 1975, a los 30 años, en la estación de trenes de La Plata y asesinada por integrantes de la Concertación Nacional Unversitaria en Los Talas (Berisso), donde su cuerpo fue encontrado horas más tarde. Era estudiante de filosofía, militante peronista, madre de tres hijos. Y poeta.

El día de su desaparición, Luis Ostrovsky, alias Novalgina, vecino y compañero de Luisa recorrió su departamento buscando agendas, volantes o documentos que pudieran comprometer a los compañeros de la Juventud Universitaria Peronista, la organización en la que militaban. Al pasar junto a la mesa del comedor vio los poemas. “No sé por qué los agarré”, le explicó a Andrea en el reencuentro, ”pero yo sentí que ahí estaba el espíritu de tu mamá”. Se los dejó en su casa a otro compañero, Fito, que no pudo encontrarlos porque debió pasar de la clandestinidad a la cárcel y, luego, al exilio en España. Así, esos documentos quedaron al resguardo de “La bruja” Verón que los guardó por diez años hasta que Fito pudo volver al país en 1984 en un "viaje relámpago" y se los llevó a España.

En 1994, mientra Andrea cursaba la carrera de Psicología, en una conversación con un compañero, Gustavo Urpianello,oriundo de Mercedes, ella comenta que uno vecinos del departamento donde vivía su mamá y a quien no había vuelto a ver, también era de Mercedes. Gustavo propuso que podía tratarse de Fito Bergerot, radicado en España luego de su exilio en la década del ´70, y le consiguió su dirección. Andrea, dubitativa, le mandó una carta diciendo que estaba reconstruyendo la historia de su mamá, anticipando disculpas por si se trataba de un error.

El destinatario de esa carta era, efectivamente, Fito Bergerot. A la semana siguiente le llegó a Andrea un sobre con relatos y anécdotas de su mamá. Dos semanas más tarde le llegó otro envío, esta vez con 48 poemas.

Faltaban todavía 10 años para que ese poemario se publicara.

La historia de los poemas de Luisa se constituye de una red de hechos que no entran en la categoría de casualidades. Andrea la define como "una metáfora de lo que fue nuestro país: la persecusión, la necesidad de ocultarse, la clandestinidad, la vuelta".
"Sigo pensando la reconstrucción que hacemos los hijos de nuestros padres, cada nuevo indicio nos permite ir reconociéndolos y construyéndolos desde distintos roles. Yo siempre reivindiqué a mi madre, desde los testimonios que he dado como integrante de la agrupación HIJOS La Plata, como militante del peronismo, de la JUP, de la JTP. Era fundamental decir que mi madre luchó por un país mejor o levantó determinadas banderas. Era indispensable para reconstruir mi identidad que estaba ausente y que había sido callada por el terrorismo de Estado (...) A partir del año pasado, con la idea de publicar sus poesía, tomé plena conciencia de que mi madre había elegido ser poeta. Así como la he reivindicado como militante de los ´70 hoy la reivindico como poeta", expresa Andrea.

Y, con esta reivindicación, la que aparece es Luisa mujer, Luisa apasionada, Luisa erótica, Luisa romántica, Luisa fortaleza, Luisa amorosa.

Un libro de detectives

"Julián, tengo unos poemas de mi madre, no sé si te interesarán". La frase pertenece a Andrea y fue dicha a Julián Axat, abogado, escritor y editor, en el marco de la sentencia del juicio por los crímenes cometidos en el Centro Clandestino de Detención La Cacha, donde él brindó testimonio como hijo de desaparecidos. Ese encuentro con Axat fue el puntapié para que, 40 años después de su escritura, se publicaran los poemas de Luisa.

Otro componente de esta red de hechos que no entran en la categoría de casualidades.

LUISA MARTA CÓRICA TapaFinalmente, en marzo de 2015, el poemario fue publicado con el nombre La niña que sueña con nieves por la editorial Libros de la Talita Dorada. Es parte de la colección Detectives Salvajes dirigida por Axat y Juan Aiub, definida como "el resultado de una búsqueda de poesía inédita , perdida, escondida y silenciada por el efecto del terrorismo de Estado".

A partir de la publicación de La niña que sueña con nieves, Andrea pudo contactarse con militantes que aportaron datos a la historia de su mamá, conocer cuáles eran las lecturas de Luisa y hasta una amiga suya compuso una canción en base al poema 31.

Andrea transcribió los poemas junto a sus hijos en una especie de inversión de roles donde los hijos y los nietos ayudaron a la abuela/madre. Así se evidencia en la "la dedicatoria que no pudo ser" que antecede a los poemas: A mis nietos Paloma y Margarita Suárez y Rocío y Juan Manuel Chaves.

"Yo me he preguntado cómo pueden pasar 20 años y que vos tengas un sobre con 48 poemas de tu madre y no se tome ninguna decisión al respecto. Por un lado, a veces digo que lo hijos tenemos una vida propia más allá de los padres. Nuestra militancia en los ´90 desde HIJOS fue constitutiva de nuestra identidad, fue una experiencia que nos marcó a fuego. Pero hoy -muchos siendo padres y madres- me parece que estamos más relajados. Por otro lado, como una cuestión de distintos tiempos que se van ensamblando, uno es el de ir creciendo con objetos de nuestros padres que nos van acomapañando en silencio; y en un momento se da un ensamble con un momento político, con una circunstancia, con un tiempo subjetivo. Se ensamblan los tiempos y las cosas salen, sin tanta premeditación", explica Andrea.

En la presentación del libro que tuvo lugar este año en la facultad de Humanidades, Andrea tenía planificado nombrar a los miembros de la CNU que participaron en el secuestro de su mamá. Durante el acto se arrepintió: esa era la fiesta de celebración de Luisa como poeta y ellos no estaban invitados.

Con esta búsqueda y reivindicación, Andrea afirma que, de la noche a la mañana, se convirtió en detective salvaje y que ese trabajo minucioso apunta a la construcción de una nueva memoria, joven, más liviana, asociada con la poesía. Tal vez una justicia poética. Y ahora brinda "por más hijos detectives y más papás y mamás poetas".

 

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