YoSoY: un proyecto editorial y cooperativo para terminar de salir de la cárcel

Foto: Melina Arnau

El viernes 26 de septiembre en FM La Tribu –Lambaré 873, Capital Federal– el colectivo editorial Tinta Revuelta presentó el primer número de la revista YoSoy. Se trata de un proyecto realizado por mujeres privadas de su libertad o que pasaron por esa experiencia, que luego de dos años de participar en un taller de periodismo están trabajando en forma cooperativa para sacar su voz a la calle. Durante la jornada parte del staff de la revista leyó sus textos, hubo debates, proyecciones e invitados especiales.


La primera edición de YoSoy aborda temas relacionados con la maternidad en la cárcel, el derecho a las salidas culturales, los diez años de existencia de un taller de poesía y el documental Lunas Cautivas, el primer y el último día en un penal, entre otros. De la presentación que se realizó este viernes participaron la periodista Marta Dillon, la poeta Diana Bellessi y la abogada y activista feminista Paula Viturro.

Estábamos convencidos de que las personas privadas de su libertad no solamente pueden aprender un oficio y producir alguna cosa sino que también pueden producir valor simbólico”, expresó María Medrano, coordinadora del taller de escritura y periodismo del que surgió la revista, en diálogo con Comunidad al Palo!. Ese espacio forma parte de las actividades que realiza la asociación sin fines de lucro YoNoFui, desde la que gestan proyectos productivos de diversa índole, todos relacionadas con la autogestión.

Según Medrano, su experiencia en el taller la llevó a reconocer dos instancias del proceso de exteriorización de vivencias dentro de la cárcel que transitan las mujeres del taller. Hay una primera etapa en la que necesitan sacar todo lo relacionado con la angustia, con estar lejos de sus afectos, extrañar a sus hijos y a su familia, con la violencia que se vive en la cárcel. “Una vez que la persona puede hablar de eso se puede empezar a hablar de otras cosas, y ahí es donde empieza el trabajo real con la palabra y con la experiencia estética”, detalló.

Foto: Julieta Ferrario

Revista YoSoy

Lo que hoy es una revista y un proyecto productivo, en 2012 comenzó siendo un taller de escritura y periodismo que se llamó Tinta Revuelta, del que participaban mujeres privadas de la libertad ambulatoria, que tenían arresto domiciliario o que habían pasado por la experiencia carcelaria. Era una de las actividades más recientes de la asociación, que mediante capacitaciones y talleres ofrece contención y herramientas para facilitarles una salida laboral a mujeres que están o han estado presas.

El colectivo editorial de YoSoy trabaja en forma semanal en una de las sedes de la asociación que está ubicada en el barrio porteño de Palermo. Allí están armando una cooperativa en la que, además de escribir, son las mismas mujeres quienes se encargan de la distribución “artesanal” de la revista. El 30% del precio de tapa de la publicación a las mujeres que escriben.

Con la idea de armar una red de distribución, piensan hacer pequeñas giras de presentación junto a organizaciones amigas o con las que vienen trabajando. En La Plata, próximamente estarán organizando un encuentro junto al Grupo La Grieta para presentar el primer número y tener llegada a los/as lectores/as de la ciudad.

El trabajo desde la asociación

   YoNoFui es una Asociación Civil y Cultural sin fines de lucro que nació hace más de diez años con un taller de poesía en la Unidad 3 de Ezeiza. Muchas de las mujeres que salieron de ese taller son parte del staff fundador de la organización, que actualmente trabaja en las dos cárceles de mujeres de Ezeiza y se está expandiendo a otras cárceles de mujeres de la provincia. “Generamos un espacio muy poderoso e importante que tiene que ver con poder construir colectivamente”, afirmó Medrano.

La coordinadora del taller de escritura y periodismo refirió que la cárcel “tiende a que todas las personas no confíen en el otro, a que vos estés cuidando todo el tiempo tu espalda”. Ésta es una de las situaciones que buscan revertir desde la asociación: “Recuperar una forma de estar con el otro y de construir con el otro, creo que eso es lo más interesante que pasa en nuestros espacios; en permitirles a las personas volver a encontrarse consigo  mismas y a poder vincularse con el otro desde otro lugar”, manifestó.

En relación con las huellas que el sistema penitenciario deja en las personas que lo transitan, Medrano opinó que hay muchas cosas que “desarman” la individualidad del detenido y que, cuando salen, las mujeres tienen que “volver a armarse” y “tratar de que esa subjetividad, esa individualidad, no olvide quién es”.

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